
Mi Kabbala – Iyar 12, 5786 – Miércoles 29 de abril del 2026.
¿Señales?
El Texto de Textos nos revela en Daniel 2:28, “pero hay un Creador en el cielo que revela los misterios”.
El concepto de movilidad (zaz, זז) nos habla a la vez de demarcar muy bien nuestros caminos y vías, dándole así a estos pictogramas otros significados, logrando con ellos visionar la orientación verdadera para nuestro día a día, al identificarnos con Él en esos espacios, entornos, que con sus imaginarios nos revelan a través de las situaciones vivenciadas, Su guía. Signos y símbolos que con su esquema o representación contiene además de un proceso formativo, un sentido: conceptos, imágenes o figuras que nos comunicar de una vida en la que poco a poco nos vamos reconociendo.
Cada imagen (tzelem, צֶלֶם) o pictograma representa para nosotros un objeto, concepto, que gracias a esa simbología se articula a un mensaje a través del cual consolidamos no solo nuestra comunicación sino una orientación de vida, que es esencial para valorar o no nuestras propias existencias. Recurso lingüístico que, pareciendo solo de carácter audio visual, nos propone una realidad y a través de ella, nos ubicamos en esos diversos contextos de nuestras vivencias, otorgándole a cada experiencia un significado, el mismo que más que una información que intercambiamos nos da una guía.
Gracias a la cábala y a la gematría estos conceptos nos ofrecen nuevas interpretaciones para entender entre otras cosas, que así como el aguijón (dorbon, דָּרְבָן) que usa el pastor para tocar el animal con dicho instrumento para hacer que la oveja se mantenga en el camino por él indicado, sin desviarse de dicho sentido, nosotros como humanos, necesitemos de Él, que con sus manifestaciones nos guía, denotándonos desde Su Palabra la mejor forma de dirigir nuestros pasos de retorno, comprendiendo así poco a poco la dirección correcta a tomar para poder coexistir a Su lado.
Sentido trascendente que debemos reinterpretar (perush, פרוש) a través de todos esos signos lingüísticos, acogiéndonos a sus enseñanzas, visionando en estos pictogramas divinos chispas de su Luz, para que, así como lo hizo Él con sus apóstoles, con su fardo, nos proyecte lo que requiere nuestro ser, que aferrado a la materia no nos permite cambiar de rumbo. Solo Él a través de su Santo Espíritu nos aporta las señales que se nos revelan a medida que vamos creciendo más allá de nuestro limitado lenguaje, el cual no nos da la posibilidad para comprender todos los datos espirituales que requerimos para reorientarnos con más claridad, tal como nos lo explican los mismos mensajes de los evangelios.
Sus señales (ote,אות) son además nuestros procesos formativos a través de los cuales podemos entender los efectos de la desinformación con que nos interrelacionamos, bloqueos y frenos que debemos atender con otra actitud, entendiendo que incluso son esos espacios de recogimiento y de plegarias los mejores escenarios de comunicación con Él, para que sus revelaciones nos permitan dar inicio hacia otro rumbo, sentido espiritual para que nuestras coexistencias le ubiquen y así encontremos las condiciones propicias para iluminar nuestro entendimiento y le busquemos a cada instante.
El Texto de Textos nos revela en Mateo 13:11, “y respondiendo Él, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido”.
Oremos para que cada signo, símbolo e imagen en la que nos percibamos nos recree en la importancia de estar más y más cerca de Jesucristo.



