
Mi Kabbala – Iyar 13, 5786 – Jueves 30 de abril del 2026.
¿Astros?
El Texto de Textos nos revela en Job 9:9, “Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades, y los lugares secretos del sur; 10 Él hace cosas grandes e incomprensibles, y maravillosas, sin número”.
Reflexionar en torno al universo y su Creador, exige de alguna manera entrar a la especulación mística del Judaísmo que en un libro: “de la Creación” de Sefer Yetzira (ספר יצירה) producido entre los siglos III y VI DC, nos proyecta una visión de la cosmología, cosmogonía, origen y orden del universo, buscando sin dualismos que asimilemos esa unidad que como fuerza hace que el hombre puede ser tierra y al mismo tiempo imagen del Creador, emanación divina que nos denota que en vez de confundirnos con corrientes filosóficas como el helenismo debemos acogernos a la guía del Espíritu Santo.
Vivimos tan confundidos tras ese camino espiritual que caemos en el esoterismo de suponer que los astros nos guían, interpretando sus revelaciones a través de nuestras búsquedas egoístas obviando esa visión de retornar a Su lado: predestinación, que se nos manifiesta en todo gracias a un universo que se alinea a un lenguaje que no atendemos por enfocarnos en nuestras virtualidades ilusorias, cuando su propio Espíritu (ruah) está ahí para que nuestra alma se articule a esa dimensión de la cual nos hablan todos nuestros puntos cardinales, los mismos que concuerdan con las Sefirot (ספירות), para que visionemos gracias a esos diez factores cosmológicos el conjunto de nuestras vivencias.
Quienes promueven la astrología tanto la occidental como la china, aseguran que sus estudios se basan en la misma astronomía, pero enfatizando más en la influencia de estas energías en el día a día del mundo. Así es como se visiona a través de los destellos de estos astros y de las imágenes que estos reproducen una serie de conceptos que interpretamos de una u otra forma, cuando la misma cábala y la gematría (גימטריה) nos dan verdaderos insumos a través de la Palabra del Creador para entender apartes de los misterios que reorientan con sus propósitos existenciales nuestras vivencias.
Destino que a diferencia de la visión astrológica, nos guía a un final, al lado del Creador, lo que nos denotan conceptos como bara’ (בָרָָא), oqal o Eloah (אלוח) o Bo-Ré (ven y ve), que nos ayudan a asumir que nuestra primera interacción debe ser la de armonizarnos con nosotros mismos, luego con nuestros próximos, posteriormente con la obra del Creador, con el todo, siendo útiles a ella, gracias a nuestros dones y talentos, orientados estos con esos valores, preceptos y mandatos, para liberarnos de todos esos imaginarios fruto del pecado que nos confunden, distorsionan y que reproducen solo desconocimientos, los cuales nos alejan más y más de los caminos que Él nos trazó.
Los adivinos (qasam, קסַַם), nos demuestran que estas creencias exotéricas que seguimos perpetuando inconscientemente, elucubrando cada vez más con ideas y conceptos que desinforman, solo nos confunden, cuando deberíamos, más bien revisar el por qué y hasta el para qué de algunos de esos diarios hábitos que le apuestan a ver los astros con una lógica que no honra al Creador, a quien incluso solo le hemos generado con el paso de los años motivos de vergüenza por darnos tanta libertad, con todo y ello Él nos sigue otorgando Su misericordia amorosa y guiándonos a través de sus revelaciones.
El Texto de Textos nos revela en Romanos 1:20, “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.
Oremos para reconocer en cualquier destello de luz la presencia del Creador.



