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Mi Parashà – Gènesis 23:1

Este versículo abre con la muerte de Sara, pero la Torá utiliza un lenguaje muy particular al contar su edad, repitiendo “los años de la vida de Sara”. Este tipo de redacción tiene connotaciones importantes que nos llevan a reflexionar sobre esa división que allí se plasma con relación a la edad de Sara, en tres partes (100 años, 20 años y 7 años), lo cual debe interpretarse como una indicación de los diferentes niveles de su vida espiritual.

Según los sabios, el 100 simboliza la perfección, el 20 la juventud (plenitud física) y el 7 la integridad (cierre de ciclos o plenitud emocional). Esto significa que la repetición de “los años de la vida de Sara” al final subraya que su vida fue completa y vivida de manera plena, tanto en el plano físico como en el espiritual.

La división de su edad en 100, 20 y 7 también puede estar vinculada a los niveles del alma en la Cábala: Nefesh (vida física), Ruaj (espíritu emocional) y Neshamá (alma divina), lo cual nos indica que Sara, aunque fallece físicamente, en realidad ha completado su propósito en todas las dimensiones.

El nombre de Sara (שָׂרָה) tiene un valor de 505 (ש = 300, ר = 200, ה = 5), número que refleja el equilibrio y la armonía que ella mantuvo en su vida. Sumado a esto, el número 5 al final, que proviene de la letra ה, es un símbolo cabalístico del aliento divino, mostrando que la vida de Sara estuvo conectada con la voluntad del Creador.

Este versículo nos invita a pensar en cómo vivimos nuestras etapas de vida. La plenitud de Sara no se midió en años individuales, sino en cómo cada fase de su vida fue una oportunidad para el crecimiento espiritual. La gematría nos recuerda la conexión con la divinidad en cada uno de nuestros actos.

Por su parte el capítulo 23 de Génesis (Parashat Jaié Sará) es una de las porciones más profundas de la Torá. Aunque superficialmente narra la muerte y entierro de Sará, desde la perspectiva mística y rabínica, es una lección sobre la eternidad, la rectificación de la materia y el valor del tiempo.

La Gematría y la estructura de la vida de Sará

El texto dice que Sará vivió “cien años, veinte años y siete años”. La repetición de la palabra “años” sugiere que cada etapa fue vivida con la misma pureza.

El número 127: En Gematría, 100 + 20 + 7.

Los 100 representan la conexión con el mundo espiritual (Kéter).

Los 20 representan la madurez y la fuerza (la edad en que se es responsable ante el tribunal celestial).

Los 7 representan las siete Sefirot inferiores o los días de la creación, es decir, la rectificación del mundo físico.

La comparación con Abraham: Si bien la tradición judía aspira a los 120 años (basado en Génesis 6:3), Abraham vivió 175 y Sará 127. Los 7 años “extra” de Sará sobre el modelo de 120 simbolizan el Shabat. Sará representa la Shejiná (presencia divina) en la tierra; sus 7 años adicionales son la “santidad del séptimo día” impregnada en su existencia física.

La perspectiva del Zohar: El cuerpo y el alma

El Zohar explica que Sará es el prototipo del alma, mientras que Abraham representa el intelecto espiritual.

La Cueva de Macpelá: Abraham insiste en comprar este lugar. El Zohar revela que Macpelá significa “dual” o “pareja”. Es el portal al Gan Edén donde están enterrados Adán y Eva.

Enseñanza: Sará es la primera en “regresar” formalmente a este portal. Sus años de vida no son tiempo que pasó, sino “luces” que ella construyó. Al morir a los 127 años, ella completó la rectificación de las chispas de santidad que Adán y Eva perdieron.

Cabalá: Las Sefirot y el linaje

Desde la Cabalá, Abraham es Jésed (Misericordia) y Sará es su contraparte necesaria para dar forma a esa energía.

Sará como Biná: Sará representa Biná (Entendimiento/Matriz). Sus 127 años corresponden a una expansión de las 7 Sefirot emocionales impregnadas por las 10 potencias del alma (10 \times 10 + 20 + 7).

Los 7 años adicionales: Representan la victoria sobre el tiempo. Mientras que el 120 es el límite de la “naturaleza corregida”, el 127 indica que Sará logró elevar la materia por encima del límite natural, alcanzando un estado de “Sábado eterno”.

El Talmud y la Midrash: La “Vida” de Sará

El Talmud y la Midrash subrayan que el capítulo se llama Jaié Sará (“La vida de Sará”) a pesar de que trata sobre su muerte.

Igualdad de bondad: La enseñanza es que a los 100 era tan bella (sin pecado) como a los 20, y a los 20 tan pura como a los 7.

El modelo de los 120: El Talmud menciona que Dios completa los años de los justos “de día en día”. El hecho de que Sará supere los 120 sugiere que su misión no era solo cumplir el ciclo humano estándar, sino establecer el fundamento de la Matriarca, cuya influencia debe extenderse más allá del límite biológico para nutrir a las futuras generaciones.

El número 127 en la historia

Hay una conexión famosa que los sabios destacan entre Sará y la Reina Ester:

Ester reinó sobre 127 provincias.

La enseñanza: Los sabios dicen que Ester mereció reinar sobre 127 provincias como mérito por los 127 años de vida pura de Sará. Esto enseña que el tiempo vivido con santidad se convierte en espacio (territorio) de influencia espiritual para los descendientes. El tiempo de Sará se transformó en el reino de Ester.

La vida de Sará nos enseña que el tiempo no es algo que “se gasta”, sino algo que “se invierte”. Mientras que el 120 es el objetivo de la rectificación humana (Tikún), los 7 años adicionales de Sará representan la transcendencia: vivir de tal manera que, incluso después de la muerte, tu “vida” (tus acciones) sigan gobernando la realidad.

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