
Mi Parashà – Génesis 23:7
Este versículo relata la actitud de Abraham al interactuar con los hijos de Het, quienes le han ofrecido un lugar para sepultar a su esposa Sara. Abraham se levanta y se inclina en señal de respeto y gratitud. La expresión “se levantó”, Vayakam (וַיָּקָם), es más que un simple acto físico. En la Cábala, levantarse puede interpretarse como una elevación espiritual. Abraham no solo se levanta para realizar una acción material, sino que simboliza su disposición a cumplir con una misión espiritual elevada.
La palabra Vayakam (וַיָּקָם) tiene un valor gemátrico de 156, el mismo valor que la palabra Yosef (יוסף). Este vínculo puede aludir a la capacidad de Abraham para superar dificultades y elevarse por encima de los desafíos, al igual que Yosef, quien también enfrentó adversidades y se elevó a una posición de poder y sabiduría.
La expresión “y se inclinó”, Vayishtachu (וַיִּשְׁתַּחוּ), es además una señal de humildad y reverencia. Abraham, reconocido como un “príncipe de Dios” (Nesí Elohim) en los versículos anteriores, muestra respeto hacia los hijos de Het, lo que subraya la importancia de la humildad como una cualidad espiritual esencial en la tradición cabalística.
La palabra Vayishtachu (וַיִּשְׁתַּחוּ) tiene un valor gemátrico de 724. Este número puede relacionarse con la idea de completitud y armonía. La inclinación de Abraham ante los hijos de Het simboliza su deseo de crear una relación de respeto y armonía, no solo en el ámbito físico, sino también en el espiritual.
El “pueblo de la tierra” (עַם-הָאָרֶץ) puede ser interpretado cabalísticamente como una representación de las fuerzas materiales. La inclinación de Abraham ante ellos puede reflejar el reconocimiento de la importancia de las relaciones humanas y materiales en el cumplimiento de su misión espiritual. Aunque Abraham es una figura espiritual, su misión en la tierra implica trabajar en armonía con los demás.
Los hijos de Het (los hititas) aparecen principalmente en la negociación con Abraham por la cueva de Macpela para enterrar a Sara. Desde una perspectiva histórica son una nación antigua, pero desde la Cábala y la Gematría, representan fuerzas espirituales y psicológicas profundas.
El significado espiritual: El “Terror” y el Ego
La palabra hebrea para Het es Heth (חֵת). Etimológicamente, está relacionada con la palabra Jat (חַת), que significa “terror” o “abatimiento”.
En la Cábala: Los hijos de Het simbolizan las “cliot” (cáscaras) del miedo irracional y la rigidez mental. Representan el aspecto del ego que se aferra a la “tierra” (lo material) y se resiste a la transición espiritual.
La Tierra de Het: Representa un estado de conciencia donde el alma se siente atrapada por preocupaciones mundanas y temores existenciales que impiden ver la luz divina.
La Gematría (valor numérico de las letras) nos ofrece una capa de lectura más técnica:
Heth (חית):
Het (ח) = 8
Yod (י) = 10
Tav (ת) = 400
Total = 418
El número 418 es significativo porque es el mismo valor que la palabra Abrahadabra en ciertas tradiciones esotéricas, pero más importante aún, el número 8 (la letra inicial Het) simboliza aquello que está por encima de la naturaleza (el 7 es el mundo natural, el 8 es lo sobrenatural).
Sin embargo, cuando el Het se usa para el mal, representa la transgresión (Jet – חטא, que curiosamente suena igual y significa “pecado”). El pecado en Cábala no es una falta moral solamente, sino un “error de cálculo” o “perder el blanco”, causado por el miedo que infunden los hijos de Het.
La interacción entre Abraham y los hijos de Het nos deja tres lecciones clave para la vida espiritual moderna:
A. La Redención de la Materia
Abraham insiste en pagar por la cueva de Macpela a pesar de que se la ofrecen gratis.
Enseñanza: Para poseer algo en el mundo espiritual, debemos hacer un esfuerzo (un “pago” de energía o voluntad). No podemos elevar nuestra vida si no estamos dispuestos a negociar con nuestras partes más densas (nuestros propios “hijos de Het”) y transformarlas mediante el esfuerzo consciente.
B. Vencer el “Terror” con Fe
Si los hijos de Het representan el miedo, la victoria de Abraham al establecerse entre ellos enseña que el creyente no debe huir del mundo ni de sus temores, sino establecer un lugar de santidad justo en medio de ellos. La cueva de Macpela (que significa “doble”) es el portal entre este mundo y el jardín del Edén.
C. La Rectificación del Pensamiento
En la psicología cabalística, los hititas representan los pensamientos obsesivos.
Hoy: Nos enseñan a identificar esos pensamientos de “terror” o ansiedad que nos bloquean. Al igual que Abraham fue respetuoso pero firme con los hijos de Het, debemos reconocer nuestros miedos, darles su lugar, pero no permitir que nos impidan realizar nuestra misión divina.
Los hijos de Het son los guardianes de lo material y del miedo. Como creyentes, nuestra labor es “comprarles la tierra”; es decir, tomar el control de nuestra realidad física y de nuestros temores para convertirlos en un receptáculo para lo sagrado.
Este versículo destaca la humildad y la diplomacia de Abraham, quien no solo busca satisfacer sus necesidades personales, sino que también reconoce la importancia de las relaciones pacíficas y respetuosas con los demás. En la tradición cabalística, las acciones de Abraham son un modelo de cómo las interacciones humanas deben basarse en el respeto mutuo y la cooperación.
La inclinación de Abraham también simboliza un reconocimiento del propósito divino en las circunstancias mundanas. Aunque está lidiando con la muerte de su esposa y la compra de una tumba, Abraham actúa con dignidad y devoción, sabiendo que cada paso tiene un significado espiritual más profundo.
Este versículo nos invita a reflexionar sobre la importancia de la humildad y el respeto en nuestras interacciones diarias. Al igual que Abraham, debemos aprender a elevarnos espiritualmente a través de nuestras acciones, reconociendo el valor de los demás y actuando con gratitud y respeto.
También nos enseña a reconocer el propósito espiritual en todas nuestras interacciones, incluso las más cotidianas. Las acciones de Abraham muestran que, incluso en momentos de dificultad, podemos actuar con dignidad y gracia, buscando siempre la armonía en nuestras relaciones.
Finalmente, la gematría del versículo nos recuerda la importancia de superar los desafíos y buscar la armonía en nuestras vidas. Como Abraham, estamos llamados a actuar con humildad y sabiduría, buscando siempre la paz y el respeto en nuestras interacciones.
Este versículo nos ofrece una lección sobre cómo comportarnos con humildad y respeto, reconociendo que cada acción tiene un impacto tanto en el plano material como en el espiritual.



