
Mi Kabbala – Iyar 19, 5786 – Miércoles 6 de mayo del 2026.
¿33?
El Texto de Textos nos revela en Ezequiel 44:23, “Enseñarán a mi pueblo a discernir entre lo sagrado y lo profano, y harán que ellos sepan distinguir entre lo inmundo y lo limpio”.
El numero 33 tiene grandes enseñanzas para quienes así las quieren recibir, los estudiosos sugieren que según el valor numérico de esas letras hebreas, L = 30 y G = 3, que suman lag = 33, se proyecta una fecha que corresponde al 18 del mes de Iiar: Lag Baómer que como día 33, interrumpe el duelo en pro que el pueblo Judío incite a cada hijo a llevar al Templo el primer día de Pesaj su ofrenda. Visión que algunos creyentes tras analogías interpretan como esa era mesiánica en donde gracias a la resurrección y su salvación podemos con ese pequeño mano de espigas (ómer, עֹ֫מֶר), agradecerle por reconfirmarnos con dichos significantes en el estatus de hijos.
El pueblo Judío en esta fecha rinde homenaje al Rabí Shimón, lo cual como creyentes desde y gracias a la Torá y su oralidad, nos llama a someter nuestros conceptos a nuevas interpretaciones tomando esas profecías y sus revelaciones más allá de los efectos e intercambios culturales que suponen tras la trascripción de la Palabra cambios fruto de las traducciones, variaciones de forma, que gracias al Espíritu Santo y a la oración nos proyectan esos propósitos que como llamado implica salir de este plano bajo (תָּ֫חַת, tákjat) y ascender a nuestro estadio original.
La tradición Judía le da a Rabí Shimón, como discípulo más prominente de Rabí Akiva, la debida autenticidad de esa cadena de transmisión de la Torá, que en su oralidad mantuvo las lecciones de todos esos ancestros que, con sus enseñanzas, han perpetuado que el pueblo Judío siga orientándose por la Palabra del Creador, desentrabando por parte de estos maestros los secretos de esas dimensiones misteriosas, revelaciones que siguen sirviendo como la base del Zohar (זהר – esplendor), el principal libro de cábala, que en su contenido nos da luces de estos y otros aspectos aparentemente ocultos.
Enseñanzas que los creyentes recibimos también del Espíritu Santo y que gracias a la oración nos permiten comprender mejor incluso las profecías y parábolas Bíblicas así como otros aspectos que se articulan con la cábala, la gematria o los aportes de los apóstoles en el Nuevo Testamento y que nos sirven para hilvanar el mensaje central de nuestro Señor Jesucristo, quien durante sus 33 años en este tierra nos reconfirmo que Él es la ofrenda perfecta y por ende nuestra redención (גָּאַל, gaal), se trata por lo tanto de entender desde todas esas aparentes distintas visiones esta gran verdad.
Simeón (שִׁמְעוֹן) como hijo de Jacob, nos llama igualmente a mantener esa mirada en esos maestros pero sobre todo en la guía de la Biblia, logrando con su estudio cotidiano atender esas sus recomendaciones y lecciones, colocando además estas en práctica, agradeciéndoles así a Él por todos sus esfuerzos y por su misericordia, lo que nos motiva aún más para irradiar Su amor en todos nuestros entornos, así como esa visión de seguir a nuestro Señor Jesucristo como el maestro de maestros, alejando además nuestras mentes de todo aquello que no nos es útil para ese crecimiento integral.
El Texto de Textos nos revela en Hechos 18:25, “Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús, aunque sólo conocía el bautismo de Juan”.
Oremos para que cada día tengamos mas predicadores de la Palabra.



