Back

Mi Kabbala – Sivan 25, 5786 – Miércoles 10 de junio del 2026

¿Recrearnos?

El Texto de Textos nos revela en Genesis 2:18, “Y dijo el Señor nuestro Creador: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.

La palabra crear (בָּרָא, bará) desde su etimología nos ofrece diversos significados, algunos incluso tan distintos que podría pensarse que llegan a oponerse, lo que nos llama a intentar interpretar este término desde la visión Bíblica que nos llama a ver algo nuevo, razón de peso para que como creyentes intentemos siempre profundizar en los efectos de aquello que creamos, especialmente desde nuestras palabras, ya que podríamos estar haciendo referencia a algo que incluso va en contra de nuestra fe, por lo que entendiendo que todo fue hecho por Su Palabra, debemos recrearnos en ella gracias a nuestra renovación.

Desde el momento que Adán y Eva fueron creados, se nos permitió a imagen y semejanza del Creador, contar con esa herramienta lingüística que incluso nos permite tener una interpretación propia de lo que suponemos se nos comunica, es por ello que deberíamos ocuparnos de mantenernos en ese modelo divino (yatzar, יצר), el cual nos posibilita que Él cual alfarero sea el que moldee no solo nuestras intenciones, expresiones sino nuestros actos, ya que si por el contrario, nos dejamos moldear por nuestras costumbres terrenales, simplemente volveremos a ese polvo del cual fue tomado nuestro cuerpo mortal.

Incluso cuando al crear a Eva, se utiliza el verbo (baná, בנה): Él construyó, se nos dice que es el único momento en la Biblia en el que la palabra construir se puede homologar al concepto de creación. Lo que nos reitera que dicha expresión está relacionada directamente con biná (בינה), Sefirot de la inteligencia, indicándonos que desde el principio la mujer fue dotada de un sentido superior de conocimiento, de tal magnitud, que ella es la única que puede procrear, construir una vida, mientras que el hombre simplemente debe recrearse renombrando lo creado.

Vivencias que nos llaman a comprender que nuestra inteligencia, contiene solo apartes de Su sabiduría (חָכְמָה, chokmah) y que todo viene de Él y que solo debemos recrearnos en Su obra, usando ese don racional como nuestra mayor herramienta de comunicación, ya que como insumo que nace de Su palabra nos lleva procesar dichos conocimientos para reproducir a través de estos imaginarios, un reconocimiento de sabernos Sus hijos. Ratificando así que Él nos creó desde Su modelo mental y aunque ahora estamos confundidos en nuestras propias alucinaciones, producto del pecado, debemos reorientar hacia esos sus propósitos nuestros pensamientos al recrearnos en Su palabra.

Evitemos el mal ejemplo de Saul (שָׁאוּל) que uso sus dones en contra de la voluntad divina, incluso pidiéndole al Creador insumos que solo fomentan nuestros libertinajes. Por el contrario, intentemos recrearnos de tal moda en lo creado manteniéndonos cerca del modelo original, que Él mismo diseño para nosotros: preceptos y mandatos que, reorientan nuestras coexistencias para nos seguiremos recreando en todo aquello que poco tiene que ver con Él, omitiendo esas nuestras responsabilidades. Razón por la cual la vida nos llama la atención para que en vez de creernos lo que no somos, creamos en Él y a la vez le creamos, para que nos dejemos guiar por su Santo Espíritu.    

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 3:4, “Porque toda casa tiene su constructor, pero el constructor de todo es el Creador”.

Oremos para que nuestra creatividad sea guiada por el Creador.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *