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Plan es…. orar

DIA 29.1. Tishrei 29, 5787 – 10.10.06

El 10 de octubre de 2026 corresponde efectivamente al 29 de Tishrei de 5787, y además será Shabat. Ese día tiene una particularidad muy significativa: es Shabat Bereshit, el primer Shabat del nuevo ciclo anual de lectura de la Torá, con Génesis 1:1–6:8; también es Shabat Mevarjim, el Shabat en que se bendice el próximo mes, Jeshván. Por lo que este día puede leerse como un umbral entre Tishrei —el mes de las grandes convocatorias espirituales— y Jeshván, el mes sin grandes festividades, es decir, el paso de la experiencia espiritual extraordinaria a la vida cotidiana.

“Después de comenzar, hay que aprender a vivir lo comenzado”. Hay algo especialmente hermoso en la secuencia. Tishrei comienza con Rosh Hashaná, pasa por Yom Kipur, Sukot, Sheminí Atzeret y Simjat Torá; y ahora, pocos días después, la lectura vuelve a: בְּרֵאשִׁית — Bereshit — “En el principio”.

No parece simplemente una coincidencia litúrgica. Dentro de la tradición judía, Shabat Bereshit marca precisamente el reinicio del ciclo de estudio de la Torá. Chabad incluso describe esta jornada como un momento de comienzo y renovación, vinculando la manera en que una persona establece este Shabat con la orientación del año que comienza. Desde nuestra perspectiva de creyentes, podríamos convertirlo en una pregunta: ¿Qué quedó realmente transformado en mí después de todas las experiencias espirituales de Tishrei?

Bereshit: regresar al principio. La primera palabra de la Torá es: בְּרֵאשִׁית — Bereshit. Puede entenderse como: בְּ — be = en רֵאשִׁית — reshit = principio, comienzo, primicia. Y Génesis comienza: בְּרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִים, Bereshit bara Elohim “En el principio creó Dios…” La enseñanza espiritual es profunda: No basta con haber llegado al final de Tishrei. Hay que preguntarse: ¿Desde qué principio voy a vivir ahora? Porque una persona puede experimentar arrepentimiento, celebración, comunión, alegría, oración y renovación… y después regresar exactamente a los mismos patrones. Bereshit plantea otra posibilidad: volver a comenzar, pero desde un principio diferente.

Mateo comienza: Βίβλος γενέσεως — Biblos geneseōs – “Libro de la genealogía/origen…” Es decir, Mateo también comienza hablando de origen, nacimiento, generación. Bereshit comienza con la creación. Mateo comienza con la genealogía que conduce al Mesías. Podemos establecer entonces una lectura simbólica: Bereshit → creación → humanidad → caída → promesa y Mateo → genealogía → historia de Israel → Mesías → restauración. Así, para nuestro crecimiento integral, el 29 de Tishrei puede plantearnos: ¿Estoy simplemente intentando mejorar al ser humano que ya soy, o estoy permitiendo que Dios reorganice mi “Bereshit”, mi principio?

En Génesis 1 aparece repetidamente una acción: וַיַּבְדֵּל — vayavdel. “Y separó”. Dios separa: luz de tinieblas, aguas de aguas, día de noche, tierra de mar. Esto contiene una enseñanza extraordinariamente práctica. El crecimiento espiritual también exige diferenciación. No todo pensamiento merece convertirse en decisión. No todo deseo merece convertirse en acción. No toda emoción representa una verdad. No toda oportunidad constituye una asignación divina. Y esto conecta directamente con uno de los ejes de tus estudios anteriores: los ruidos y sonidos mentales que pueden conducirnos a decisiones inconscientes. Bereshit nos enseña algo antes de llenar el mundo: primero hay que ordenar.

La Cábala: Tishrei termina, pero la obra continúa. Desde una lectura cabalística, podemos utilizar Tishrei como una especie de proceso de teshuvá — תשובה, retorno. Pero el retorno no debería terminar en el sentimiento de arrepentimiento. Debe producir integración. Podríamos representarlo así: Tishrei → reconocer → purificar  → desprender → reconciliar → celebrar → comenzar. Y el 29 de Tishrei plantea: ¿Qué vas a hacer con lo que descubriste? Esto es particularmente interesante porque al día siguiente, 30 de Tishrei, comienza la transición hacia Rosh Jodesh, y el 12 de octubre aparece como 1 de Jeshván. Por eso el 29 funciona simbólicamente como la víspera de una nueva etapa.

El número 29: una lectura de transición. Aquí debemos hacer una distinción importante: la gematría puede utilizarse como herramienta interpretativa, pero no debemos convertir una equivalencia numérica en una doctrina bíblica. El número 29 puede llevarnos simbólicamente a pensar en algo que está a un paso de completarse. Tishrei está llegando a su final. Pero todavía no ha terminado. Eso permite una reflexión: Hay procesos que Dios ya comenzó, pero que todavía necesitan consolidación. No debemos confundir: haber comenzado con haber terminado. Y esto se conecta con Bereshit. La creación no aparece completa instantáneamente en el relato; existe una secuencia: luz → separación → orden → vida → humanidad → responsabilidad. El crecimiento espiritual también tiene proceso.

El Valor del 29 y Tishrei. El número 29: Se compone de las letras Kaf (כ = 20) y Tet (ט = 9). Kaf representa la palma de la mano, la capacidad de concretar, moldear y dar forma en el plano material. Tet simboliza el vientre o el bien oculto (Tov – טוֹב). La gematría de 29 evoca el “bien oculto listo para ser moldeado por las manos del creyente”. Es una invitación a tomar la enseñanza espiritual e impregnarla en las acciones cotidianas. Reducción a 11 (2 + 9): El 11 supera la estructura del 10 (la completitud del árbol de la vida / Sefirot), representando la conexión entre lo revelado y lo trascendente (Keter), impulsando a ir más allá de los límites personales preconcebidos.

Zohar: la creación como revelación. Desde la perspectiva del pensamiento del Zohar, Bereshit adquiere una dimensión mucho más profunda que una simple narración cronológica de cómo apareció el universo. La creación puede contemplarse como un proceso mediante el cual lo oculto comienza a manifestarse.

Eso nos lleva a una pregunta interior: ¿Qué hay dentro de mí que todavía permanece oculto y necesita convertirse en conciencia? Aquí encontramos una aplicación particularmente útil: inconsciente → conciencia → discernimiento → elección → acción. Ese tránsito puede convertirse en una de las grandes metas espirituales del 29 de Tishrei. Porque crecer no significa solamente saber más Biblia. Significa que aquello que antes hacíamos automáticamente comienza a pasar por el filtro de la conciencia delante de Dios.

El Talmud y la responsabilidad de comenzar. La tradición rabínica insiste repetidamente en que el estudio no tiene como finalidad acumular conocimiento, sino conducir a una vida transformada. Esto armoniza con una idea fundamental: Torá sin práctica no alcanza su finalidad ética. Aplicándolo a nuestro estudio: No preguntarnos solamente: “¿Qué descubrí?” sino: “¿Qué voy a hacer diferente?” Ese cambio es precisamente el paso de conocimiento a sabiduría.

La gran enseñanza de Adán: conocimiento no equivale a obediencia. Y aquí aparece uno de los pasajes centrales de Bereshit. Adán recibe conocimiento. Pero el problema del relato no es simplemente la adquisición de conocimiento. El problema es la relación entre: conocer → desear → decidir → obedecer. Esto tiene una enorme conexión con nuestra vida contemporánea. Una persona puede conocer: la Biblia, la doctrina, la ética, la voluntad de Dios, las consecuencias de sus decisiones, y aun así tomar decisiones contrarias a aquello que conoce. Por eso el 29 de Tishrei puede convertirse en un día para revisar: ¿Existe correspondencia entre lo que sé, lo que deseo, lo que digo y lo que hago? Esa es una pregunta de integración espiritual.

Balanza (Moznayim) a Escorpio (Akrab). La transición de Libra a Escorpio: Tishrei está regido astronómicamente por la constelación de Libra (Moznayim – la balanza del juicio y el equilibrio). El 29 de Tishrei se posiciona en el grado final de este signo, rozando la entrada a Escorpio (Akrab / mes de Jeshván). Libra (Tishrei): Nos enseñó a evaluar, sopesar, buscar la armonía y ajustar la relación con el Creador y el prójimo. En este punto cumbre del mes, la energía invita a tomar el equilibrio alcanzado y prepararse para descender a las profundidades (reino de Escorpio), donde se prueban la fuerza de voluntad, la transformación interna y la resiliencia del creyente frente a las adversidades.

Desde la perspectiva bíblica, no deberíamos utilizar la astrología para afirmar que los astros determinan nuestro destino. La Biblia coloca la responsabilidad moral en la persona delante de Dios. Pero podemos utilizar el cielo como lenguaje simbólico de contemplación, algo que también aparece en la propia narrativa de Génesis cuando los luminares sirven para señalar tiempos. El 10 de octubre de 2026 corresponde al período zodiacal de Libra en la astrología occidental.

Simbólicamente, Libra puede servirnos para meditar sobre: equilibrio — medida — justicia — relación — decisión. Y aquí aparece una conexión muy fértil con Bereshit: Dios comienza creando orden a partir del desorden. Por tanto, para nuestro crecimiento integral: ¿Qué necesita ser equilibrado dentro de mí?: razón y emoción, trabajo y descanso, individualidad y comunidad, justicia y misericordia, deseo y disciplina, espiritualidad y vida cotidiana. No porque Libra determine esas cosas, sino porque puede funcionar como un símbolo contemplativo.

Shabat Bereshit: volver a empezar después de la fiesta. Este punto me parece particularmente importante. El 29 de Tishrei no es simplemente un día cualquiera. Es Shabat Bereshit. Y además es Shabat Mevarjim, asociado con la bendición del nuevo mes de Jeshván. Y Jeshván tiene una característica simbólica muy interesante: después de un Tishrei lleno de festividades, comienza un período mucho más cotidiano. Por eso podríamos decir: La verdadera espiritualidad comienza cuando termina la celebración. Es relativamente fácil sentir entusiasmo durante una festividad. La pregunta más profunda es: ¿Qué ocurre cuando vuelve el lunes? Ahí comienza la prueba de la transformación.

Mateo 4 comienza con Jesús llevado al desierto para ser probado. Hay una secuencia: identidad → desierto → hambre → tentación → decisión. Bereshit presenta: identidad → libertad → deseo → tentación → decisión. Por eso ambos relatos pueden leerse juntos como una pregunta acerca del ser humano: ¿Qué hace una persona cuando su deseo entra en conflicto con su propósito? Ese es uno de los puntos donde el crecimiento espiritual deja de ser teoría.

Si reunimos Bereshit + Cábala + gematría + Zohar + tradición talmúdica + analogías bíblicas + nuestra lectura de Mateo, yo resumiría el día en siete movimientos:

① Volver al principio. Preguntarme qué fundamento está gobernando mi vida.

② Separar. Distinguir pensamiento de verdad, deseo de propósito y emoción de decisión.

③ Ordenar. No intentar llenar de actividades una vida que todavía necesita estructura.

④ Integrar. Hacer coincidir lo que pienso, digo, deseo y hago.

⑤ Resistir. Recordar, como veremos en Mateo 4, que la identidad debe preceder a la respuesta frente a la tentación.

⑥ Bendecir. Entrar en el nuevo ciclo no solamente pidiendo cosas para mí, sino procurando convertirme en fuente de bien para otros.

⑦ Continuar. Entender que una experiencia espiritual no es el destino; es el comienzo de una nueva manera de vivir.

Podríamos dedicar el Shabat a cinco preguntas:

1. ¿Qué debo comenzar?

2. ¿Qué debo separar de mi vida?

3. ¿Qué debo ordenar?

4. ¿Qué debo convertir en acción?

Y la quinta es quizá la más importante: “Creador, ¿qué parte de mi vida conozco intelectualmente, pero todavía no he integrado interiormente?” Porque esa pregunta une de manera extraordinaria Bereshit, la teshuvá de Tishrei y el proceso que estamos observando en Mateo.

“No vuelvo al principio porque nada haya sucedido; vuelvo al principio porque ahora comprendo de otra manera lo que debo construir.”

Y quizás ese sea el aporte más profundo del 29 de Tishrei de 5787: Tishrei nos pudo haber enseñado a regresar a Dios; Bereshit nos enseña ahora a construir desde ese regreso. El calendario confirma además que el día siguiente, 30 de Tishrei, precede inmediatamente a Rosh Jodesh Jeshván, que comienza el 12 de octubre; por eso este Shabat funciona muy bien como una especie de puerta espiritual entre la renovación interior y la vida ordinaria que viene después. El 29 de Tishrei marca el cierre absoluto del ciclo de fiestas del séptimo mes del calendario hebreo, un periodo que inició con Rosh Hashaná (el año nuevo espiritual) y transitó por Yom Kipur y Sucot.

El Portal de Transición. En el ciclo hebreo, Tishrei es el mes de la “siembra de luz”. Tras la culminación de Simjat Torá (23 de Tishrei), la energía de revelación directa comienza a ascender, y los días finales del mes (como el 29 de Tishrei) actúan como el puente entre el plano espiritual elevado y la vida cotidiana.  En el calendario gregoriano occidental, este momento equivale a la transición donde los propósitos formulados al inicio de un nuevo año o ciclo dejan de ser intenciones teóricas y pasan a ser sometidos a la prueba de la rutina diaria. Es la fase de aterrizaje operativo.

La vasija y la manifestación: El Zohar enseña que durante las Altas Fiestas se reciben “luces rodeadoras” (Orot Makifim). Al llegar al 29 de Tishrei, la pregunta kabbalística no es cuánta luz se recibió, sino qué tan bien construida está la “vasija” (Kli) interna para sostener esa luz en el mundo físico. El principio de la vasija vacía para la renovación. Al ser el día previo a Rosh Chodesh Jeshván (la luna nueva del mes subsiguiente), se vive un estado de reducción (Tzimtzum) antes de la nueva renovación lunar. Kabbalísticamente, esto exige practicar la humildad, vaciarse del ego y prepararse para sembrar en Jeshván, un mes caracterizado en la tradición por no tener festividades, exigiendo que la santidad emane desde adentro y no desde el entorno.

El Talmud (Taanit) enfatiza la importancia de la transición estacional y la oración por la lluvia (Mashiv HaRuach U’Morid HaGeshem) que comienza en esta época. La lluvia en la literatura talmúdica es el símbolo del esfuerzo sostenido y la bendición que cae sobre la tierra trabajada. El aporte talmúdico para el 29 de Tishrei radica en comprender que la espiritualidad sin disciplina de acción es infructuosa. No basta con la inspiración de las fiestas; se requiere el “riego” constante mediante la conducta moral, la ética y el trabajo diario.

Nuestro PLAN es…

Examen de Vasija (Nivel Interno): Evaluar qué compromisos de cambio asumidos en las semanas previas se han convertido en hábitos reales y cuáles han quedado en simples emociones pasajeras.

Acción Concreta (Nivel Físico – Kaf): Definir un proyecto, meta o disciplina espiritual/profesional concreta que ponga en marcha la energía de renovación antes de adentrarse en la rutina.

Resiliencia e Fe (Emuná): Reconocer que la ausencia de “festividades” o impulsos externos en el ciclo que inicia es la oportunidad para que la fe interna sea la que ilumine la oscuridad del entorno cotidiano.

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