
Plan es… transformarnos…
DIA 28.1. Tishrei 28, 5787 – 09.10.06
El viernes 9 de octubre de 2026 corresponde al 28 de Tishrei de 5787 (כ״ח בתשרי תשפ״ז), el cual se encuentra inmediatamente después de Simjat Torá/Sheminí Atzeret y antes de Rosh Jodesh Jeshván; la parashá asociada a ese Shabat es Bereshit. Este día no refleja una fecha que “determina” espiritualmente algo como tal pero si contiene como todos esa posibilidad simbólica para discernir, revisar y actuar para volver del tiempo sagrado a la vida cotidiana.
Ya que Tishrei comenzó con Rosh Hashaná, pasó por Yom Kipur, Sucot, Sheminí Atzeret y Simjat Torá. Ahora, al llegar al día 28, la intensidad festiva ya ha quedado atrás y es como si apareciera una pregunta: ¿Qué queda de todo aquello que experimenté cuando regreso a mi vida cotidiana? Ese puede ser el eje espiritual del 28 de Tishrei: “Convertir la experiencia espiritual en una forma concreta de vivir.”
Porque una experiencia espiritual que no modifica nuestras decisiones, relaciones, palabras y prioridades corre el riesgo de convertirse solamente en recuerdo. En la tradición judía y en el pensamiento místico de la Cábala, este día marca el primer viernes posterior a las grandes festividades de Tishrei (Rosh Hashaná, Yom Kipur, Sukot y Simjat Torá) y da la bienvenida al Shabat Bereshit (el Shabat en el que se inicia nuevamente la lectura del Génesis desde la primera palabra).
El número 28: כוח — Koaj, la fuerza. Aquí aparece una conexión muy hermosa. La palabra hebrea כֹּחַ — koaj, “fuerza”, tiene gematría: כ = 20, ח = 8, por tanto: 20 + 8 = 28. Así, aunque debemos distinguir entre una asociación simbólica y una enseñanza explícita de la tradición, el número 28 puede utilizarse como una meditación sobre el koaj: la fuerza. Pero no solamente fuerza física.
En el contexto de nuestro estudio, podríamos preguntarnos: ¿Qué fuerza está gobernando mi vida?, ¿La fuerza del ego?, ¿La fuerza del miedo?, ¿La fuerza de los hábitos?, ¿La fuerza de la necesidad de aprobación?, ¿O la fuerza que nace de haber alineado mi voluntad con la voluntad del Creador? Y aquí aparece una enseñanza fundamental: No basta con saber qué debo hacer; necesito desarrollar la fuerza interior para hacerlo.
Podemos mirar todo Tishrei como un proceso: Rosh Hashaná → despertar, Yom Kipur → examen interior, Sucot → confianza, Sheminí Atzeret → intimidad, Simjat Torá → alegría en la Palabra y 28 de Tishrei → incorporación a la vida.
Y aquí aparece una transición extraordinariamente importante. Durante las fiestas, la persona sale de su rutina para encontrarse con Dios. Después de las fiestas, debe regresar a la rutina llevando consigo aquello que aprendió. Por eso el 28 puede representar: la espiritualidad que se vuelve conducta. No solamente: “Tuve una experiencia con Dios”. Sino: “Mi manera de hablar cambió.” “Mi manera de relacionarme cambió.” “Mi manera de decidir cambió.” “Mi manera de manejar mi ego cambió.” “Mi manera de mirar al prójimo cambió.”
Bereshit: volver al principio. El contexto semanal es especialmente interesante: Parashat Bereshit. Bereshit comienza con: בְּרֵאשִׁית — Bereshit – “En el principio”. Esto nos permite construir una analogía espiritual muy poderosa: Después de terminar Tishrei, comienza nuevamente tu Bereshit personal. No necesariamente significa comenzar otra vida. Significa volver al principio de tus prioridades.
Preguntarte: ¿Qué estoy construyendo? Porque Génesis no comienza hablando de una persona que encuentra una obra terminada. Comienza con: “En el principio…” Es decir, con un proceso. Esto se relaciona profundamente con tu búsqueda de crecimiento integral: el creyente no es una obra terminada; es una obra en construcción.
Bereshit y la palabra: pensamiento → palabra → acción. El relato de la creación presenta repetidamente una estructura: Dios habla → aparece una realidad. La Palabra produce orden. Esto puede llevarnos a una reflexión sobre nuestros propios “ruidos mentales”, algo que además conecta directamente con nuestros Contra sentidos.
Antes de una acción generalmente existe: pensamiento → interpretación → palabra → decisión → acción → consecuencia. Por eso el 28 de Tishrei puede ser un día especialmente apropiado para observar: ¿Qué estoy creando con las palabras que repito dentro de mí? Porque no todo pensamiento merece convertirse en decisión. Y no toda emoción merece convertirse en palabra. Y no toda palabra merece convertirse en acción.
Cábala: pasar de la inspiración a la integración Desde una lectura cabalística, podemos utilizar la imagen de las sefirot como un mapa de integración. Una experiencia espiritual puede comenzar en: Jojmá — חכמה — sabiduría/intuición, pero necesita atravesar: Biná — בינה — comprensión. Y finalmente llegar a: Maljut — מלכות — manifestación/reino.
Esto proporciona una pregunta extraordinaria para ese día: ¿Aquello que comprendí espiritualmente ya llegó a mi comportamiento cotidiano? Porque es posible tener mucha inspiración y poca transformación. Mucha información y poca obediencia. Mucho conocimiento y poca integración. La madurez espiritual aparece cuando aquello que está arriba termina expresándose abajo.
Gematría: 28 como “fuerza para manifestar”. Aquí podemos construir una pequeña meditación: כֹּחַ — KOAJ — FUERZA / כ = 20, ח = 8 / 20 + 8 = 28. Entonces: 28 → Koaj → fuerza. La pregunta del día podría ser: ¿Dónde necesito recuperar fuerza para vivir aquello que ya sé? Tal vez no necesitas otra revelación. Tal vez necesitas obedecer la última revelación que recibiste. Esto es espiritualmente muy profundo. Porque existe una forma de inmadurez espiritual que consiste en buscar constantemente una nueva palabra mientras todavía no hemos practicado la anterior.
El número 28 (כ״ח – Kóaj). En la numerología hebrea, los días no son simples cifras chronológicas, sino frecuencias de energía. El número 28 se escribe con las letras Kaf (כ) y Jet (ח), que forman la palabra Kóaj (כֹּחַ), cuya traducción es Fuerza o Poder. El Kóaj no representa la fuerza bruta o física, sino la energía potencial manifestada en acción directa.
El 28 de Tishrei aporta la fuerza espiritual necesaria para iniciar el nuevo ciclo. Si durante los días anteriores se recibió el “plano de vida”, el día 28 entrega el “poder ejecutor” para construir esa nueva realidad. Ese viernes antecede al Shabat Bereshit (“En el principio”). La lectura bíblica retorna al primer capítulo de la creación: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.
El Talmud: el conocimiento debe producir acción. En la tradición rabínica aparece repetidamente la tensión entre estudio y práctica. La pregunta no es solamente: “¿Qué sabes?” sino: “¿Qué haces con lo que sabes?” Esto puede convertirse en un ejercicio para el 28 de Tishrei. Haz tres columnas:
| Lo que sé | Lo que vivo | Lo que debo transformar |
| Sé que debo perdonar | ¿Lo practico? | Una persona concreta |
| Sé que debo amar | ¿Cómo trato al prójimo? | Una relación |
| Sé que debo confiar | ¿Qué controla mis decisiones? | Un miedo |
| Sé que debo servir | ¿A quién estoy ayudando? | Una acción |
| Sé que debo escuchar | ¿Cuánto interrumpo? | Una conducta |
La espiritualidad deja entonces de ser abstracta. Se vuelve verificable en la vida.
El Zóhar: la luz necesita un recipiente. Aquí podemos utilizar uno de los grandes principios interpretativos de la mística judía: la luz necesita un recipiente — kelí — para poder manifestarse. Aplicado a nuestro crecimiento: Luz sin recipiente → experiencia. Luz con recipiente → transformación. El recipiente puede ser: disciplina; humildad; silencio; estudio; oración; servicio; relaciones sanas; responsabilidad; dominio de la palabra; capacidad de escuchar. Entonces la pregunta del 28 de Tishrei podría ser: ¿Estoy pidiendo más luz cuando todavía necesito construir un recipiente capaz de sostener la luz que ya recibí?
Tishrei está regido astronómicamente por el signo de Libra (Moznayim – La Balanza) y el planeta Venus (Noga). Mientras que la astrología convencional ve a Libra como indecisión o búsqueda externa de paz, la Cábala enseña que la balanza de Tishrei exige equilibrio consciente entre la piedad (Jésed) y el juicio/disciplina (Gevurá). Al estar al cierre de Tishrei, la lección cósmica es la armonía operativa. Evalúa tus excesos (emocionales, laborales o espirituales) y ajusta los platillos de tu balanza personal para encarar el resto del año con templanza y estabilidad.
Tishrei y Libra. Tradicionalmente, Tishrei se asocia con Libra — Moznáim, מאזניים, la balanza. Aquí conviene hacer una precisión: esto pertenece a una tradición astrológico-mística y no significa que los astros determinen nuestras decisiones. Como símbolo, sin embargo, la balanza resulta extraordinariamente apropiada para Tishrei. Porque todo el mes gira alrededor de: evaluación → equilibrio → juicio → misericordia → renovación. Y el 28 puede llevar esa balanza hacia el interior: ¿Dónde estoy desequilibrado? Quizá: trabajo / familia, éxito / paz, razón / emoción, dar / recibir, espiritualidad / vida cotidiana, individualidad / comunidad, deseo personal / voluntad divina.
El equilibrio entre “yo” y “nosotros”. Esto conecta muy bien con tus estudios anteriores sobre Anokhi / אנכי, el “yo”, y la necesidad de superar el egoísmo. El problema no es tener identidad. El problema aparece cuando el yo se convierte en el centro absoluto. Podemos formularlo así: YO → NOSOTROS → DIOS No significa eliminar el yo. Significa integrarlo. El verdadero crecimiento no consiste en desaparecer como persona, sino en dejar de convertir la propia persona en el centro de toda la realidad. Por eso el 28 de Tishrei puede ser un día para preguntar: ¿Mis decisiones están construyendo solamente mi proyecto o también están construyendo vínculos, comunidad y propósito?
El 9 de octubre de 2026 cae en viernes y corresponde a 28 de Tishrei 5787. Desde nuestra vida occidental contemporánea, ese viernes puede representar simbólicamente el cierre de una semana de actividad. Entonces podemos unir ambos calendarios: Calendario occidental – final de semana → revisar → cerrar → preparar. Calendario hebreo: final de Tishrei → integrar → consolidar → preparar el nuevo ciclo. Por tanto: 9 de octubre puede convertirse simbólicamente en un día de integración. No solamente revisar lo que hiciste durante la semana. Revisar en quién te estás convirtiendo.
Hagámonos estas cinco preguntas.
① ¿Qué aprendí? Una verdad que recibiste.
② ¿Qué debo soltar? Una conducta, pensamiento, apego o resentimiento.
③ ¿Qué debo ordenar? Una dimensión de tu vida que está desequilibrada.
④ ¿Qué debo fortalecer? Aquí aparece el כֹּחַ — Koaj — 28.
⑤ ¿Qué debo comenzar? Aquí aparece Bereshit — בראשית — el principio.
Y entonces tenemos una hermosa síntesis: 28 = Koaj → fuerza / Bereshit = principio → comienzo / Por tanto: 28 de Tishrei = fuerza para comenzar de nuevo.
Resumiendo el mensaje espiritual del día en siete movimientos:
1. Despertar. No vivir automáticamente.
2. Examinar. Observar qué está gobernando nuestras decisiones.
3. Equilibrar. Buscar armonía entre cuerpo, mente, emociones, relaciones y espíritu.
4. Integrar. Unir conocimiento y práctica.
5. Soltar. Dejar aquello que ya no corresponde con nuestro propósito.
6. Fortalecer. Construir Koaj, fuerza interior.
7. Comenzar. Entrar nuevamente en Bereshit: comenzar desde una conciencia renovada.
“No busco solamente recibir más luz; busco convertirme en un recipiente capaz de vivir la luz que ya he recibido.”
Y todavía podemos profundizar más: “Que mi pensamiento sea ordenado, que mi palabra sea constructiva, que mi voluntad esté alineada con el Creador y que mis acciones conviertan esa intención en realidad.” Se trata de pasar de la celebración a la integración, de la inspiración a la práctica y del conocimiento a una vida transformada.
De la inspiración a la acción cotidiana. Durante el mes de Tishrei se vive una “elevación espiritual intensiva”. Sin embargo, el día 28 es el momento en que se desciende de la montaña espiritual para aterrizar la luz en la vida real. El Zohar enseña que la revelación de las festividades no está diseñada para quedarse en una experiencia mística abstracta, sino para transformarse en Vessel (Vasija) en la cotidianidad. El 9 de octubre representa el compromiso de no dejar que las buenas intenciones, los hábitos renovados o los propósitos de introspección se evaporen. Es el día de la “puesta en práctica”.
El Talmud (Tratado de Rosh Hashaná): Enseña que el pensamiento inicial de la Creación fue la luz y el orden a partir del caos (Tohu va-Vohu). Es una invitación directa a la recreación personal. No importa qué desorden o caos haya existido en tu historia previa; el 28 de Tishrei ofrece la gracia para declarar un “nuevo principio” en tus proyectos, salud, finanzas y relaciones familiares.
Nuestro PLAN es…
Para aprovechar esta convergencia de saberes en tu caminar diario:
Reconoce tu Kóaj (Fuerza): Asume que cuentas con la fortaleza interna para romper patrones destructivos del pasado.
Escribe tu Bereshit (Tu nuevo comienzo): Define un área de tu vida que necesite ser creada desde cero con orden y claridad.
Integra la revelación con la rutina: Traduce tus reflexiones espirituales en acciones concretas (organización, hábitos, disciplina y servicio).



