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CHISPAS SAPIENCIALES

El Ego como “Neblina” (Hevel)

En el libro de Eclesiastés (Qohélet), la palabra clave es Hevel (traducida a menudo como “vanidad”, pero que literalmente significa vapor o neblina).

La enseñanza: El ego busca construir monumentos a su propia importancia. Eclesiastés nos dice que el “yo” que intenta controlarlo todo es como alguien que intenta “atrapar el viento”.

La coordinación: Al entender que nuestro control es una ilusión, el ego se relaja. La sabiduría aquí es disfrutar del “bien presente” y del compañero de vida, aceptando que la verdadera seguridad no viene de nuestra fuerza, sino de la mano del Creador.

El Orgullo como Ceguera vs. El Consejo

Proverbios es el libro que más directamente choca contra el ego:

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Prov. 16:18).

La fuerza del yo: Proverbios describe al “necio” como aquel que es “sabio en su propia opinión”. El ego nos encierra en nuestra propia perspectiva.

La coordinación: La sabiduría se define como la capacidad de escuchar el consejo. En la pareja, esto significa que el “yo” debe ceder ante la perspectiva del otro. “Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo” (Prov. 27:17). La pareja es el esmeril que pule las asperezas de nuestro ego.

La Paz interior como “Corazón Apacible”

En los Libros Sapienciales, la paz no es un evento externo, sino un estado del carácter:

“El corazón apacible es vida de la carne; mas la envidia (el ego comparativo) es carcoma de los huesos” (Prov. 14:30).

La sabiduría enseña que la paz nace del orden interno. Si el Creador es el centro, el “yo” ocupa su lugar como servidor, no como rey. Cuando el ego usurpa el trono, la paz se rompe porque el ego siempre tiene miedo de perder o de no ser suficiente.

El Valor de la Complementariedad (Eclesiastés 4)

Este es el texto sapiencial por excelencia sobre la pareja:

“Mejor son dos que uno… porque si cayeren, el uno levantará a su compañero”.

El ego dice: “Yo puedo solo, mi fuerza es mi suficiencia”.

La sabiduría dice: “Tu fuerza se perfecciona en la vulnerabilidad de necesitar a otro”. El famoso “cordón de tres dobleces” (Hombre, Mujer y Dios) es la estructura matemática que mencionamos antes con la Gematría (13+13+26).

La paz es fruto del orden: Primero Dios, luego el nosotros, y al final el “yo”.

El ego es vapor: No hay que pelear contra él, hay que dejarlo pasar como el humo para que quede la claridad.

La humildad es pragmática: No es “sentirse menos”, es ser lo suficientemente inteligente para saber que dos ven más que uno.

“No busco atrapar el viento de mi propia opinión, prefiero el suave aliento de Tu dirección. Si el hierro pule al hierro, tu amor me pule a mí, vaciando mi egoísmo para que vivas Tú en mí.”

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