Mi Kabbala – 20 Iyar – lunes27 de mayo del 2024.

¿Pescadores?

El Texto de Textos nos revela en Ezequiel 47:9, “y sucederá que dondequiera que pase el río, todo ser viviente que en él se mueve, vivirá. Y habrá muchísimos peces, porque estas aguas van allá, y las otras son purificadas; así vivirá todo por donde pase el río”.

Al representar a nuestro Señor Jesucristo a través de un pez algunas visiones nos proyectan, el superar esos ambientes hostiles en que deambulamos a través de un mar de principios que nos conducen por las corrientes de la salvación. Otros, nos dicen que ese pez evoca lo que esta oculto o sumergido en las profundidades, mientras que hay quienes nos indican que ese símbolo explica que todo puede germinar y multiplicarse gracias a esa semilla del amor de Él, que despierta nuestras perspectivas de esperanza, תִּקְוָה, ticvá, redención y resurrección.

Está claro eso sí que toda la naturaleza nos habla de la importancia de la armonía y que gracias a ello, para lograr ese estadio se requiere que hayan contrarios, lo que nos denota que el equilibrio, (אֹ֫זֶן, ozém, oír), tiene diversas posiciones y opciones. Por ello, esa simbología del pez también hace alusión a algo o alguien que se levanta después de haber caído y vuelve la cabeza en dirección del rey, de la autoridad, con el fin de obtener todo se apoyo que solo se logra cuando le colocamos como nuestra prioridad.

Y desde esas lecturas y simbologías algunas extraídas de las parábolas Bíblicas debemos aceptar la invitación suprema a los discípulos para que ya no pesquemos peces sino hombres. Alegoría que en dichas líneas nos llama para que a través de esas cinco letras que forman la palabra griega, Ichthys fortalezcamos nuestra fe en El y asumamos esta como la razón de nuestras coexistencias llevando a todos los demás creyentes a adorarle: Iesous Christos Theou Yios Soter, Jesús Cristo hijo de Dios Salvador, יֵ֫שַׁע, yesha. 

Así es como todas nuestras visiones deben apoyarse en esa simbología que desde Nun נ, nos permite vislumbraren la imagen de ese pez, un nuevo concepto en donde atendemos que la templanza, como perspectiva cotidiana le da a nuestras vidas una especie de fecundidad que relacionada a la gran capacidad de reproducción de esta especie frente al número de huevos que coloca, nos lleve a sabernos mayordomos de todo, fluyendo como esos peces en el agua, purificándonos y lavándonos de ese pecado pasado para introducirnos a lo sagrado de su fe donde todo cobra un nuevo sentido.

Job, איּוב, nos lleva a vislumbrar a través del concepto de Nun a ese pez que nos llama a atender la gracia divina, la belleza y sabiduría de Su palabra, comunicando está a través de nuestros diálogos mejorando así la comprensión del mundo para asumir que este, poco tiene que ver con la actual visión mercantil, vislumbrando además en Nun y otros símbolos que nada está oculto o sumergido en profundidades sino que debemos buscar esa intimidad con Él para preservar lo trascendente y celestial logrando reconfortarnos, sostenernos, reencontrarnos en esa armonía divina plagada de intercambios agradables y fructuosos bajo el amparo que como signo de amistad y simpatía nos ofrece Él.

El Texto de Textos nos revela en Juan 21:6, “Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces”.

Oremos para que como peces vivamos a diario en los ríos de agua viva de Jesucristo.

Mi Kabbala – 20 Iyar – lunes27 de mayo del 2024.
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