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Mi Kabbala – Adar 16, 5786 – Jueves 5 de marzo del 2026

¿Lenguas?

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 8:3, “para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca del Creador vivirá el hombre”.

Lo que reconocemos como parte de nuestra realidad, depende exclusivamente de nuestro lenguaje, otorgándole así a las palabras imaginarios que suponemos constituyen nuestras vivencias, sentido de vida que con sus conceptos nos llevan a construir un modelo mental peculiar, que sesga todo producto de ese sistema de comunicación: verbal, oral, gráfico y gestual que nos identifica como seres humanos y que a la vez determina lo que creemos ser, lo que hacemos y todo aquello que anhelamos, gracias a aquello que reconocemos como nuestra habla (מְדַבֵּר, medaber).

El pueblo de Israel nos enseña por ello, gracias a nuestros antepasados patriarcas, la importancia de la Palabra, la cual no nació de nosotros sino del Creador, quien instituyó ese idioma, que llamamos hebreo y que hace que este pueblo sea el escogido, lenguaje extraordinario y único a través del cual se ha consolidado la historia humana, por lo tanto, desde dicho idioma celestial se nos otorgó esa potestad oral que trasferimos a nuestras nuevas generaciones con nuestras confusiones de lenguaje, siendo necesario volver a Su palabra, a comunicarnos con Él a través del Texto de Textos para reubicarnos en ese Su contexto (כּוֹתֵב, kotev) celestial promoviendo ojala un mejorado léxico.

Todo nace de Su palabra, quizá por ello aprendemos gracias a un alfabeto y a unos símbolos lingüísticos lo que es la vida y aunque no hablamos el hebreo original con sus veintidós letras y combinaciones, si es claro que es el lenguaje el que le da un sentido y no otro a nuestras existencias, por ello es que a partir de esas Palabras llevadas a un Texto Sagrado se nos presenta más que la historia del pueblo hebreo, nuestra salvación y el verdadero sentido trascendente de nuestras vivencias, siendo necesario ver en esas enseñanzas el cómo comportarnos, siendo guiados por estas, en ese gran propósito que le alabemos, que le adoremos (שָׁחָה, shachah) y retornemos a Su lado.  

Comunicación que parte del tetragrámaton el cual  nos presenta desde estas cuatro letras; (יהוה‎ YHVH: Jehová) toda una serie de combinaciones que consolidaron esa lengua original Judía que ha tenido trasformaciones culturales e incluso sesgadas interpretaciones por aquellos religiosos que han querido sesgar o manipular los significados de la misma, más las raíces expuestas allí en Su Palabra y los frutos que retroalimentan a quienes de allí se nutren terminan incluso dándole a cualquier lengua moderna otro sentido y a las vidas de quienes se dejan guiar por ellas un único horizonte que nos guía.

Laban (לָבָ) nos sirve de ejemplo, para comprender la manipulación de dichos mensajes, siendo necesario al leer su Palabra atender las advertencias de los profetas quienes nos hablaron del verbo: Nuestro Señor Jesucristo como Salvador, quien se humanó para posibilitándonos nuestra redención ahora guiada por el Espíritu Santo, quien nos ayuda a reinterpretar esos mensajes divinos dados por quien nos formó, el cual nos comunica, nos coloca en común, en comunidad si, en comunión con Él gracias a esas chispas de luz que tocan nuestro entendimiento gracias incluso a nuestro lenguaje confuso.

El Texto de Textos nos revela en II de Timoteo 3:16, “Toda la Escritura es inspirada por el Creador, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.”

Somos fruto de la palabra y esta es la que alimenta y alienta nuestras existencias.

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