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Mi Kabbala – Adar 19, 5786 – Domingo 8 de marzo del 2026.

¿Significados?

El Texto de Textos nos revela en Éxodo 34:28, “Y Moisés se quedó en el monte, con el Señor, cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber nada. Allí, en las tablas, escribió los términos del pacto, es decir, los diez mandamientos”.

Cada letra del alfabeto Hebreo (אָלֶף־בֵּית עִבְרִי, Alefbet ivri) tiene un significado especial, tanto, que son las combinaciones de estos signos lingüísticos los que nos ofrecen diferentes revelaciones de Su palabra, si así lo queremos entender, ya que es el mismo Creador quien con la vibración de esta constituyó todo lo creado y le dio un sentido a nuestras existencias, para que nos recreáramos en Él y nos pudiéramos comunicar: integrarnos a través de Su obra, de allí la importancia de asumir nuestras diarias expresiones como el mecanismo más idóneo para alabarle, bendecirle y acercarnos a Él.

Palabras como Tzum (צוֹם) que contienen tres letras, teniendo en cuenta que el hebreo se escribe de derecha a izquierda, nos llevan a vislumbrar en esos signos (tsado, vav y men), una relación intrínseca. De allí que Tsadi, la más hermosa letra de dicho alfabeto, debido a que es una de las siete letras hebreas que contiene en su forma una corona de justicia de tres puntas, nos proyecta en esa trinidad el deseo de dar: fundamento de este mundo, lo que se traduce en una invitación a ser útiles con nuestros dones a esta Su obra, complementándonos; armonía que se logra cuando damos.

Las tres puntas de la corona, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos llaman además a servir, por ello la segunda letra de esta palabra; Vav (ו), con su sonido confirma el anhelo de estar unidos, proceso que es (Vav), vertical fruto de Su guía, logrando asi que todas las partes, se sumen en esa identidad, esencia que nos posibilita ser un conjunto, integrarnos como un todo, sin perder nuestra esencia e identidad única, para lo cual contamos con unos dones al servicio de lo creado, siendo Vav, esos cimientos que nos incitan a entender que podemos caer fácilmente si no estamos unidos al Creador. 

Por su parte la letra mem (מ), nos enseña, al simbolizar una especie de mapa del mar rojo, ese camino que debemos recorrer como los hijos de Israel, errantes durante cuarenta años, para salir de nuestro exilio hacia la tierra prometida, diaria tarea a través de este desierto terrenal que nos lleva a confiar en el Creador, quien nos da nuestros alimentos y sustento gracias a ese pacto, que requiere que hagamos acuerdos con nuestros próximos, para mantenernos firmes en dichos ideales de servicio, atendiendo así todas esas señales que nos ofrece Su Palabra gracias a estos símbolos lingüísticos. 

La letra Tzade (צ), por ende, nos da la idea de Tzum (ayuno – צוֹם) como una visión de servicio, dejando así a un lado el ego que nos lleva a satisfacer solo esos nuestros deseos, razón de peso para que releamos en cada letra y Palabra, sus señales y revelaciones, lo que significa Dar más, en vez de seguirnos apartando del todo, buscando siempre así el bienestar general en donde encontramos los propósitos trascendentes de nuestra coexistencia, lo que quiere decir; cuidar de los necesitados, para asumir que dentro de ese todo debemos ser útiles, construyendo acuerdos que propendan por esa armonía universal.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 12:2, “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Oremos para que el espíritu Santo le de un nuevo significado a nuestras palabras.

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