
Mi Parashá – Génesis 20:18
Este versículo explica la razón del problema en la casa de Abimelec: el Creador había impedido que las mujeres de su casa pudieran concebir como consecuencia del malentendido sobre Sara, la esposa de Abraham. El acto de cerrar el vientre (עָצֹר רֶחֶם, atzor rechem) es una manifestación del juicio divino, pero también representa una oportunidad para la corrección y el crecimiento espiritual. La cábala ve en el concepto de cerrar el vientre un bloqueo energético que, al ser liberado, conduce a la restauración y la abundancia.
La palabra “vientre”, Rechem (רֶחֶם), está vinculada a la sefirá de Biná (entendimiento), que es también el principio femenino, donde la vida es gestada y nutrida. Cuando este vientre se cierra, hay una interrupción en el flujo de energía creativa. En este contexto, el cierre del vientre de las mujeres de Abimelec simboliza una detención temporal del flujo de bendiciones debido a una falta de alineación espiritual.
El valor numérico de “rechem” es 248, el mismo valor que la palabra “Avraham” (אברהם), lo cual sugiere una conexión entre Abraham y la bendición de la fertilidad. En la cábala, este número también está relacionado con los 248 mandamientos positivos de la Torá, lo que indica que la apertura de los vientres está ligada a la rectitud y el cumplimiento de las mitzvot (mandamientos).
El valor numérico de “atzor” es 370, asociado con las luces superiores (Orot Elyonim), que representan la manifestación de lo divino. La capacidad de abrir o cerrar algo tan fundamental como la fertilidad está directamente relacionada con la voluntad divina y el flujo de las energías espirituales superiores.
El uso del nombre Adonai (YHWH) refleja la misericordia divina. Aunque el juicio del Creador cerró los vientres, también está implícita la posibilidad de sanación y rectificación a través de la intervención de Abraham.
Este versículo nos invita a reflexionar sobre el poder del juicio divino y su relación con las bendiciones de la vida. El hecho de que el Creador cierre los vientres en la casa de Abimelec a causa de Sara simboliza cómo desalinearse del plan divino puede bloquear las bendiciones y el flujo natural de la abundancia en nuestras vidas. Sin embargo, también nos enseña que a través de la rectificación y la oración (como la de Abraham en el versículo anterior), se puede restablecer ese flujo.
El valor gemátrico de “rechem” (vientre) nos conecta con la rectitud de Abraham, sugiriendo que la apertura de los vientres está ligada a la obediencia a los principios espirituales. Esto nos recuerda que, cuando estamos en alineación con la voluntad divina y cumplimos nuestras responsabilidades espirituales, las bendiciones de vida y abundancia pueden fluir libremente.
La gematría de “atzor” (cerró) nos habla de las luces superiores, lo que implica que el acto de cerrar o abrir no es simplemente un fenómeno físico, sino una decisión cósmica basada en el equilibrio de las energías espirituales. En nuestras propias vidas, podemos entender que cuando sentimos que las bendiciones están bloqueadas, es una señal de que necesitamos realinear nuestro enfoque espiritual, y que a través de la oración sincera y la corrección, el flujo de la energía divina puede ser restaurado.
Este versículo nos recuerda la relación entre el juicio y la misericordia. Aunque el juicio de Dios cerró los vientres en la casa de Abimelec, la misericordia divina permite que, a través de la intervención de Abraham y su alineación con el propósito divino, la sanación y la fertilidad sean restauradas. Esto nos invita a confiar en el poder de la oración y en el proceso de rectificación espiritual para abrir puertas a nuevas oportunidades y bendiciones en nuestras vidas.
Génesis 20 es una de las ironías más profundas de la Biblia. El texto dice que Dios había “cerrado completamente toda matriz” en la casa de Abimelec, y tras la oración de Abraham, “Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos” (v. 17-18).
Para el creyente de hoy, que vive en una cultura que a menudo ve la fertilidad como una carga o un proceso puramente biológico, este pasaje es una sacudida espiritual.
La Apertura del Vientre: Un concepto de “Expansión” (Biná)
En la Cábala, el vientre materno no es solo un órgano; es una manifestación de la Sefirá de Biná (Entendimiento), que es llamada la “Madre Superiora”.
El Vientre como Vasija: Biná es la capacidad de tomar una semilla de luz (un pensamiento o promesa) y darle forma, tiempo y sustento hasta que se convierte en algo real.
La Bendición Despreciada: Hoy despreciamos esta bendición cuando reducimos la vida a “planificación” o “conveniencia”. El relato nos enseña que la apertura de la matriz es un acto judicial de Dios. No es algo que el hombre controla, sino un “permiso” del Cielo para que el alma baje a la tierra.
La Paradoja de Abraham: Sanar a otros para ser sanado
Es impactante que Abraham ora por la fertilidad de Abimelec cuando él mismo todavía no tiene al hijo de la promesa (Isaac).
Enseñanza del Talmud: “Cualquiera que pide misericordia por su prójimo, necesitando él mismo lo mismo, es respondido primero”.
A veces nos sentimos estancados y “estériles” en nuestros proyectos, finanzas o fe. Despreciamos la bendición porque estamos enfocados en nuestra carencia. El secreto de Abraham fue usar su boca para bendecir la productividad de otro, y fue precisamente ese acto el que “abrió” los cielos para que en el siguiente versículo (21:1) Sara concibiera.
El Valor de la Vida y la Restitución (v. 16)
Abimelec le da a Abraham mil piezas de plata como “cobertura de ojos” para Sara. Esto es un reconocimiento público de su pureza.
La Dignidad Recuperada: En nuestra sociedad, a menudo se “negocia” con la vida y la pureza. Abimelec, un rey pagano, entendió que había profanado algo sagrado y restituyó con generosidad.
Contexto para el Creyente: Reconocer que la vida (el vientre) es sagrada nos posiciona en un lugar de respeto ante el Creador. Cuando despreciamos la bendición de los hijos o de la vida, estamos cerrando nuestra propia “matriz espiritual” para recibir nuevas revelaciones.
Gematría: El Secreto de la Fertilidad
La palabra para “Vientre” o “Matriz” en hebreo es Réjem (רחם).
Conexión con la Misericordia: Las letras de Réjem (R-J-M) son exactamente las mismas de la palabra Rajamim (Misericordia – רחמים).
Significado Profundo: El vientre es, literalmente, el lugar de la misericordia.
Enseñanza: Cuando la Biblia dice que Dios cerró los vientres, nos dice que retiró Su misericordia manifiesta. Cuando Abraham ora, la misericordia vuelve a fluir.
Como creyentes del siglo XXI, este relato nos invita a una “metanoia” (cambio de mente):
Deja de despreciar lo que Dios llama Bendición: Los hijos, las ideas nuevas y los procesos de gestación espiritual son regalos, no obstáculos.
La Oración Intercesora es la Llave: Si te sientes estéril en algún área de tu vida, busca a alguien que tenga esa misma necesidad y ora fervientemente por su éxito. Tu generosidad espiritual romperá tu propio bloqueo.
Honra la “Pureza de la Matriz”: Cuida lo que dejas entrar en tu mente y corazón (tus matrices espirituales). No permitas que “Abimelecs” (influencias mundanas) toquen lo que Dios ha apartado para Su promesa.
Conclusión
Génesis 20 termina con sanidad porque Abraham decidió dejar de mentir y empezó a interceder. El capítulo termina con un “vientre abierto” porque la verdad (Emet) y la misericordia (Rajamim) finalmente se besaron.



