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Mi Kabbala – Av 12, 5785 – Miércoles 6 de agosto del 2025

¿Justos?

El Texto de Textos nos revela en Miqueas 6:8, “¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Creador”.

La Biblia está llena de enseñanzas dadas por seres excepcionales, fruto de sus historias de vida, las cuales nos demuestran la importancia de vivir conforme a los mandatos del Creador, siendo Abrahán, Jacob, Moisés, Samuel o Isaías ejemplos para atender ese llamado celestial, respondiéndole siempre: hineni (הנני), “aquí estoy”, denotando lealtad, atención y firme disposición para cumplir con Sus propósitos. Esos que, como creyentes, nos llaman además a agradecerle y quizá devolverle a Él un poco de todo lo otorgado, gracias a nuestro servicio desinteresado para con nuestros próximos, llevándoles a ellos, atrayéndoles con nuestros actos serviciales y fraternales a Su salvación y redención.

Se trata de promover una fe, que como la de Abraham nos lleve a aceptar cualquier plan del Creador por contrario que ese sea a nuestras expectativas con la certeza que Él siempre se sacrificará por nosotros, incluso aún sin percibir aquel carnero atrapado en el matorral y que le sirvió a este como ofrenda en lugar de su hijo Isaac, perspectiva que nos recuerda estar presentes: Adonai ireh (יהוה יראה), seguros, sabiendo que “El Señor verá” nuestra fe y nos permitirá que como Abraham nuestra visión en aquel monte (Moriá) se aclaré hasta comprender que Él mismo se humano para rescatarnos.

Esta es una razón de peso para que en aquel sitio se construyeran los dos Templos Judíos, en la tierra santa de Jerusalén, el escenario donde el Creador miró hacia abajo y vio nuestra necesidad reflejada en el rostro de nuestro Señor Jesucristo, quien se sacrificó (korban – קָרְבָּן) por nuestros pecados en la cruz y es esta anticipación de la visión divina, la nos denota Su misericordia desde mucho antes de crearnos, un amor que nos recuerda que no somos justos y que nuestro libre albedrío sin Él nos llena de desobediencias y caos. Sin embargo, Él siempre ha estado dispuesto a rescatarnos, ofreciéndonos su eterna misericordia.

La Biblia, Su Palabra, desde la primera letra en Génesis hasta la última del Apocalipsis, nos proyecta ejemplos de ese mensaje redentor y, por ende, de cómo alcanzar ese rescate a través de la fe. Quizá por ello, los judíos que celebran el festival de Simjat Torá (שִׂמְחַת תּוֹרָה – Alegría de la Torá) nos invitan a recitar cada versículo de este Texto Sagrado, para así entender la importancia de alabarle, agradecerle, y convertirnos en seres humanos justos que desean alejarse de los pecados y acercarse a Él, gracias a esa fe que ancestros como Abrahán nos legaron, asumiendo a través de ella la tarea diaria de honrarle.

Al revisar la vida de buena parte de esos seres justos y personajes muy especiales de los que nos habla la Biblia, encontramos que todos se acogieron a su guía, esa que Él nos ofrece desde el principio de los tiempos y que después de humanarse le llegó a Su Santo Espíritu, para que no nos perdiéramos, razón de peso para asumirnos más que como sus criaturas (et, אֶת), como sus hijos amados, seres que son la razón de ser de Su creación, lo que nos demuestra que existe una razón de ser, un sentido y que debemos acogernos a este siendo útiles a esos propósitos, a su obra con nuestros dones y habilidades.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 2:6, “Porque el Creador pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras”.

Oremos para que por Fe nos comportemos conforme a la justicia de Jesucristo.

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