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Mi Kabbala – Av 20, 5785 – Jueves 14 de agosto del 2025

¿Traducciones?

El Texto de Textos nos revela en Isaías 10:17, “Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama, que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinos. 18 La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá totalmente, alma y cuerpo, y vendrá a ser como abanderado en derrota”.

Los eruditos hebreos aún lloran al considerar que la Biblia hebrea auténtica se haya traducido a tantos idiomas, ya que ellos creen que, fruto de ello, se perdió la esencia de los significados profundos de algunas de las enseñanzas allí plasmadas, muestra de ello es que la primera palabra del libro del Génesis, bereshit (בְּרֵאשִׁית): “en el principio”, no se interpreta desde la contracción divina y por el contrario se nos confunde en su significado haciéndonos suponer en ocasiones que venimos de la nada.

La cábala y la guematría nos ayudan al estudiar los signos lingüísticos: ber-e-shit (bar, בר significa “hijo”, alef א, “Elohim”, Creador, y shit שית, “cardo” o “arbusto espinoso”, que producto del verbo: el hijo del Creador somos y que el nos rescata de las espinas predicción del sufrimiento deparado a nuestro Señor Jesucristo por nuestra desobediencia, redención de un mundo roto que nos llama a otro fin, retornar a nuestro estado original al reconocernos como Su esencia, por lo que Su perdón es el que nos garantiza que tuviéramos un principio y un final redimido.

Cada signo nos da datos, ideas, conocimientos, enseñanzas y revelaciones para ser guiados hacia ese final a Su lado, lo que llevado a Su palabra como manual de vida nos denota que esos profetas nos hablaron no solo de Su Espíritu sino de unos ángeles que simplemente reafirman esos mensajes en pro que entendamos que debemos ser fuertes: Gavar (גבר), y confiar: El (אל) en Él, ya que el Creador es nuestra fuerza, en vez de seguir confundiéndonos en nuestros burdos lenguajes los cuales desde Babel, solo nos ofrecen sesgadas traducciones y más distorsiones.

Ángeles como Gabriel eran enviados para dar buenas noticias a los justos, como lo leemos cuando el padre de Juan el Bautista, Zacarías (זְכַרְיָה, Zechariah), al estar sirviendo como sacerdote en el Templo, es visitado por este para darle un mensaje. El mismo que nosotros recibimos de distintas formas, pero que, como Isabel, su esposa, no creemos, ya que, distraídos en nuestras propias penumbras, nos llevan a entender esas visitas milagrosas desde nuestras expectativas mercantiles, obviando que todo se mueve en este mundo debido a la vibración y luz de la palabra creadora que nos encamina a ese final a Su lado.

Isabel (אֱלִישֶׁבַע, Elisheva), por ello olvidó el cómo Él responde a nuestras peticiones por lo que como ella terminamos interpretando las señales que Él nos da a través de nuestras propias vivencias, de tal forma que solo ratificamos nuestra desconfianza en Él, razón de peso para aceptar que estamos predestinados a salvarnos, a ser guiados por el Espíritu Santo, quien nos dará la claridad absoluta para poder comprender los mensajes que nos envía a diario el mismo Creador, algunos confirmados por cientos de seres celestiales y justos que en este mundo, se nos disfrazan tal vez acorde a los entornos en donde mal presuponemos que no podremos encontrarnos con Él.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 1:18, “dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada. 19 Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas”.

Oremos para interpretar correctamente cada mensaje del Creador.

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