
Mi Kabbala – Av 7, 5785 – Viernes 1 de agosto del 2025
¿Templos?
El Texto de Textos nos revela en Daniel 9:27, “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”.
La Biblia, como texto sagrado, contiene innumerables enseñanzas para guiar nuestras vidas y ayudarnos a comprender mejor estos últimos tiempos y el final de nuestra era, las cuales nos permiten entender que Adán y Eva, como primeros padres, desobedecieron al Creador, lo que llevó a su hijo Caín (קַיִן) a seguir ese mal ejemplo para que nosotros, como herederos corrijamos ese rumbo equivocado, para el cual Él mismo nos guía y evitemos ser dominados por ese pecado original que desvía nuestra voluntad hacia deseos egoístas que nos distancian de los propósitos divinos.
Set (שֵׁת) es por ello ejemplo a seguir, proyectándonos una visión distinta de la vida coherente al plan de nuestro proveedor (לְסַפֵּק, lesapek), quien nos designó como mayordomos de Su obra, hijos que debemos restaurar ese pecado guiados por Su amor, siendo esa Su gracia, la que nos llama a obedecerle proceso de salvación para el cual el se humano como segundo Adán: nuestro Señor Jesucristo, motivándonos así a ir de Su manos hacia el final de estos tiempos terrenales en donde por fe nos reintegramos a esa obra redentora que Él mismo construyó para nosotros: sus hijos.
Él es nuestro templo, el mismo que convierte nuestro ser en todo un altar para alabarle, por ello, quienes celebran Tisha be Av (תִּשְׁעָה בְּאָב) mediante el ayuno, conmemorando la destrucción del Primer y Segundo Templo en Jerusalén y el posterior exilio de los judíos de la Tierra de Israel, aunque nos muestran esas tragedias obvian que el mensaje de nuestro Creador como Mesías, implica que en esa Su segunda venida obviaremos nuestros sufrimientos causados por nuestra desobediencia para beber de Él, agua viva, fuente de esperanza, reconociéndole por fin como nuestro dador y proveedor.
Aceptando o no que Él es nuestro templo y sin debatir al respecto de si es necesaria o no la reconstrucción del tercer templo, es claro que Su Espíritu Santo nos llama a integrarnos a Él a cada instante a través de esta Su obra para obviar ese pecado y como Set asumir la permanente oportunidad de reencuentro con Él, fruto de su gracia infinita, la misma que nos lleva a recibir su perdón, su misericordia para lo cual solo se requiere que aceptemos voluntariamente su Palabra, la misma que nos presenta sus mandatos, tal como lo hicieron esos ancestros justos (tzadik – צַדִּיק).
Todo Su mensaje se resume en amarnos, recordándonos que no debemos preocuparnos por ese día final, ya que somos su pueblo, creyentes por la fe, y que fruto de esa gracia seremos arrebatados de este plano terrenal y nos encontraremos con Él en el nuevo cielo (shamayim – שָׁמַיִם) para lo cual es indispensable que no nos dejemos confundir por aquellos que, sabiendo estas verdades, intentan ajustarlas y distraernos tras su cruda realidad.
El Texto de Textos nos revela en II de Tesalonicenses 2:3, “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo del Creador como Dios, haciéndose pasar por Dios”.
Oremos para que el Señor Jesucristo sea el que guie a diario nuestras vidas.



