
Mi Kabbala – Elul 23, 5786 – Jueves 3 de septiembre del 2026
Promesa?
El Texto de Textos nos revela en Isaías 11:1, “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces”.
Los hebreos esperan al Mesías, quien según sus visiones debe ser una persona normal, hijo de padres comunes y aunque algunos de ellos creen que ya nació y hasta lo perciben como un ser mortal que morirá legando su reino a su hijo o sucesor tal como David, esa perspectiva no les permite asimilar que nuestro Señor Jesucristo es ese hijo de Ishai, como está escrito, tampoco pueden aceptar Su liderazgo pues lo anhelan político y fruto de sus talentos e inteligencia, obviando que el salvador genero una revolución mundial que proyecta justicia social perfecta para toda la humanidad y Su influencia y llamado a servir al Creador de todo corazón, lo cual se logrará en Su segunda venida (לְהַגִּיעַ, lehagia).
Igualmente obvian que el Mesías (משיח, mâshı̂yach): ungido, como profeta partió la historia y que Él es el que tiene la jerarquía por encima de Moisés, ya que el Espíritu Divino descansó sobre Él, cualidades, por las que supera a todo ser humano existente y que le permitió a nuestro redentor ver más allá de la falsedad y la hipocresía de este mundo, lo cual le concede la posibilidad de conocer nuestro futuro espiritual y juzgar si alguien es culpable o no, utilizando ese poder para determinar a qué tribu pertenecemos como pueblo para ya no dividir la Tierra de Israel en partes, sino unirnos como pueblo en Su reino.
Desde esa perspectiva para ellos Él reconstruirá el Tercer Templo: era Mesiánica (אלף שנה, elef shanah), en donde los celos y la competición ya no existirán, porque todo lo bueno será sumamente abundante y todas las exquisiteces serán tan comunes como el polvo, así que los hombres ya no nos dedicaremos a la guerra y las personas de todas las etnias y géneros convivirán en armonía, logrando además que como hijos del Creador retornemos al lado de nuestro Padre y Creador. Lógica que aunque parece lejana de la vida será obra de nuestro Señor Jesucristo quien realmente cumple con todos esos requisitos.
Es por ello que, Él mismo predicó para su segunda venida el cumplimiento del total de las profecías, lo cual para los creyentes es una razón de peso para mantenernos en su Fe. Recordemos que nuestro Señor Jesucristo como Mesías nos dejó claro que haría un paréntesis en la historia para que Su Iglesia (כְּנֶסֶת, Knesset): nosotros los creyentes, pudiésemos como la novia elegida tener cabida dentro de ese plan del Creador, lo que implica que estos dos mil años de historia terrenal han servido para que esa iglesia pueda entrar a las bodas del cordero para lo cual nos dejó como guía al Espíritu Santo.
Finalmente y una vez seamos arrebatados de este plano terrenal como nos lo expresa el libro de Apocalipsis, mucho antes de iniciar el juicio final (מִשְׁפָּט, mishpat), se dará inicio a un nuevo milenio, en donde conviviremos como pueblo: judío e iglesia. Como hermanos que tendrán la posibilidad de disfrutar del cumplimiento de todas esas maravillosas promesas lo cual nos permitirá vivir en armonía los unos con los otros como familia, ratificando así todo aquello de lo cual nos habla tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, como el Nuevo, en donde Él reinará otorgándonos Su paz.
El Texto de Textos nos revela en Hechos 5:42, “Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías”.
Oremos para comprender la promesa divina de nuestro Salvador.



