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Mi Kabbala – Elul 27, 5786 – Lunes 7 de septiembre del 2026

¿Confundidos?

El Texto de Textos nos revela en Nehemías 9:30, “Sin embargo, tú los soportaste por muchos años, y los amonestaste con tu Espíritu por medio de tus profetas, pero no prestaron oído. Entonces los entregaste en mano de los pueblos de estas tierras”.

Gracias a la cábala y la gematría podemos apreciar esas chispas de luz de las letras hebreas originales: elementos simbólicos que con sus combinaciones nos aportan nuevas interpretaciones, por ejemplo Hei (ה), unida a la letra Vav (ו), que nos habla del concepto hijos, al fusionarse con Yod (י), nos lleva al Padre o Abba, dándonos la idea de cómo el Hijo es el camino para volver al Padre. Lectura que a la vez nos permite alejarnos de tantas confusiones lingüísticas para enfocarnos en lo trascendente: Su guía redentora, la cual nos incita a evitar distraernos en todo aquello que solamente retroalimenta nuestros egos.

Cada letra o signo contiene Sus revelaciones, esas que le dan a nuestras palabras e imaginarios nuevos conocimientos para reconocernos como Sus hijos. Decodificación que le da un sentido trascendente a nuestras vivencias. Retorno celestial que entendido como arrepentimiento nos llama a la corrección de nuestros pecados: a obedecerle, nutriéndonos de Su Palabra, la cual con sus destellos, ilumina nuestros entendimientos. Llamado de atención permanente de nuestro Creador para que nos acerquemos a Él en vez de seguir reciclando conflictos, enfermedades y resentimientos (סכסוך, Sij-súj).

Entender que somos fruto de la Palabra creadora, de Su narración, es aceptar que son nuestras palabras las responsables de nuestras vivencias interiores, lo que implica que debemos orar más para que su amor y misericordia nos guíen y así vivamos agradándole y no agrediéndonos, bendiciendo y no maldiciendo, lo que significará lógicamente que nuestros pensamientos y acciones sean motivados por Su luz y nuestras realidades dejen de ser confusas, caóticas y desordenadas, ya que bebemos de esa fuente de vida que es Él, quien tiene un plan (תֶּכֶן, tejen) y unos propósitos para cada circunstancia vivida.

Cambiar nuestras expresiones y formas de comunicarnos nos debe llevar además a que todo sea más fraternal. Senderos que nos deben llevar a valorar todo lo experimentado como algo único, en donde el mismo Creador está tratándonos con Su amor para que logremos desprendernos del pecado (jet, חֵטְא) y de todas esas impurezas que producto de nuestros confusos lenguajes hacen que estos contaminen nuestro ser y nos mantengamos desconectarnos de Él, siendo necesaria la mediación de Su Espíritu (רוח), para que Su aliento motive todo y por lo tanto, cada vez estemos más aferrados a Su Haz de Luz.

Seguir llenos de confusiones verbales como en Babel, queriendo coexistir sin Él, sabiéndonos desobedientes e independientes de Él, solo nos ha llevado habitar en el reino de la muerte, enfocándonos en placeres terrenales egoístas y obviando el objetivo trascendente de integrarnos a Él a través de Su obra, siendo necesario para ello revisar cada palabra expresada hasta transformar estas, para que a partir de esa nueva comunicación directa con Él, recibamos Su guía, la misma que nos debe llenar de Su amor para irradiar esta en todos esos entornos de vida que antes por nuestras groserías e idolatrías convertíamos en canales caóticos de ingratitud (כְּפִיּוּת טוֹבָה, Kfiyút Tová).

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 2:10, “Pero el Creador nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades del Creador”.

Oremos para que nuestras palabras sean inspiradas por Él.

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