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Mi Kabbala – Elul 3, 5785 – Miércoles 27 de agosto del 2025

¿Épocas?

El Texto de Textos nos revela en Daniel 12:10, “muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán. 11 Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. 12 Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. 13 Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días”.

Algunos creyentes consideran que las siete iglesias de Asia mencionadas en el libro de Apocalipsis (הִתגַלוּת, Hitgalut) y que hacen referencia a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea, no se refieren únicamente a mensajes dirigidos a quienes se congregaban en esos lugares físicos, sino más bien a todos los creyentes, por lo cual, debemos tener en cuenta los siete periodos de nuestra historia, los cuales, según algunos, se cumplirán apocalípticamente en este siglo XXI, después de siete mil años, lenguaje cifrado que expresa el final de un conjunto de reinos que generaron caos en la tierra.

La gematría nos indica que el número siete simboliza plenitud, completitud, perfección y universalidad, perspectiva que sirve a los creyentes como una introspección para entender, a través de la lectura del Apocalipsis, que el reinado de nuestro Señor Jesucristo nos reorientará por medio del Espíritu Santo a Él, reconectándonos tras tantos siglos de  desobediencia (לִמְרוֹת, Limrot), de lo cual nos enseñan esas siete iglesias que poco comprendieron el mensaje liberador, el cual hemos distorsionado por nuestros egoísmos.

Aquellos que consideran que este listado denota una secuencia geográfica, definida por la carretera romana que conectaba las siete iglesias, también nos hablan de un orden lógico para cada periodo, el cual incluye tanto la época romana como la griega y posteriormente, todas las siguientes. De ahí que cada carta esbozada en Apocalipsis se articule con las visiones del libro de Daniel, ayudándonos asì a comprender que nuestra historia de caos ha llegado a su fin, gracias a que el mismo Creador se humanó para redimirnos (לִגְאוֹל, Lig’ol), idea que nos parece incluso difícil asimilar.

El mensaje, aceptando o no las interpretaciones de estos textos, tiene algo en común: la invitación como iglesia a reconectarnos con nuestro Padre Celestial, insinuación que nos proporciona una visión de la importancia de la fe y del amor que debemos tenernos como prójimos, amor que supera nuestras imperfecciones, costumbres erradas e incluso los propósitos mercantiles de un mundo que necesita renovarse, fortaleciendo así nuestros lazos espirituales, al crecer en confianza gracias a un Creador que nos rescata de nuestras propias tribulaciones (צָרָה, Tzarah).

Apocalipsis o revelación (חֲשִׂיפָה, Jasifa), que no debe entenderse como un texto aislado de juicio o condenación, sino como una invitación para que conozcamos más de Él. Guiados por Sus mandatos, para lo cual debemos repensar nuestras obras cotidianas, procurando que estén en concordancia con dicha obediencia, por la que Él ha clamado históricamente, por ello en cada una de esas líneas se nos ofrecen señales para que todo lo que hagamos esté impregnado de estas expresiones de fe. Aunque se requieren obras, sin fe estas no tienen sentido. Esto significa que Él reconoce nuestros esfuerzos, pero nos invita a saber que debemos y podemos mejorar al ser guiados por Él y su amor.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 15:1, “y vi otra señal en el cielo, grande y maravillosa: siete ángeles que tenían siete plagas, las últimas, porque en ellas se ha consumado el furor del Creador”.

Oremos para que en todo tiempo y momento nos fortalezcamos en la fe.

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