Back

Mi Kabbala – Nisán 19, 5785 – Jueves 17 de abril del 2025

¿Puros?

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 32:1, “Escuchad, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca”.

La simbología de la vaca roja nos insinúa esa redención definitiva, visión judía del Mesías, el cual requiere nuestra ofrenda (פרשת השבוע, Parashat HaShavua) que implica nutrirnos a diario de las 54 partes gracias a la lectura de la Torá, convirtiendo esos mandatos en manual de vida, aportando así con nuestra fe a la redención de este mundo y aunque se habla de ocho formas de entender este misterio salvador (Mishná), todo nos enseña que solo nueve novillas rojas han sido preparadas en la historia desde Moisés siendo la final la que enarbolara nuestro sumo sacerdote y redentor. Jesucristo.

El Mesías preparará esa décima novilla roja que debe coincidir para ello con la tercera reconstrucción del templo para los judíos, sin embargo lo trascendente es que nuestras oraciones se enfoquen en promover una limpieza permanente incluso en nuestras intenciones para que asi nuestros pensamientos, expresiones y actos evacuen esas impurezas (tum’a,טֻמְאָה ) que nos mantienen atados al mundo, siendo necesario que nuestra diaria liturgia logre esa aspersión espiritual tal como el profeta Ezequiel lo plasma en pro de la santificación del nombre del Creador y logremos con ese exilio atravesar este desierto terrenal y retornar a nuestra tierra prometida.

No se trata de ritos que aunque pueden ayudar a esa búsqueda de una limpieza espiritual, que incluye nuestra peregrinación (גּוּר, guwr) diaria y reencuentro con Él, nos llaman es a nutrirnos del cordero que en el Pesaj se ofrecía como sacrificio, en esa búsqueda de eliminar los efectos del pecado y de la muerte, gracias a esa nuestra fe, la misma que nos permitirá resucitar de los muertos como parte de esa redención mesiánica, que como desafío de vida se nos muestra a cada instante como una nueva oportunidad y esperanza para continuar con nuestro permanente trasegar guiados por Su Santo Espíritu.  

Los creyentes tenemos muy claro que cuando venga el Mesías, todos los misterios se nos revelarán y por ende esa labor diaria que hacemos para nuestra rectificación producto de la deficiencia espiritual provocada por el pecado, se redimirá gracias a Él, quien nos restaurará y limpiara de todas esas impurezas siendo el amor y el perdón los insumos necesarios para minimizar esas nuestras faltas, tal y como nos lo expresa a través de sus promesas, en donde esa redención (gue’ula, גְּאֻלָּה) se nos proyecta como nuestro mayor propósito existencial dentro de este corto paso por este planeta.

Redención que se logra a través de la Fe y la expiación de nuestros pecados, en donde la muerte de los justos también genera esa expiación (kapará aleaj, כפרה עליך) concepto que cierra la distancia entre la presencia de nuestro Creador y nosotros. De allí que los más sabios anhelan aquel día en que la presencia de nuestro Padre Celestial restaurará a la tierra y a nosotros de una manera completa, gracias al poder de nuestro Mesías, el cual nos llama a vivir de tal forma que al contar los días como los hacen los Judíos con la cuenta de Omer estemos seguros que, nos estamos integrando a Él a través de Su obra. 

El Texto de Textos nos revela en Santiago 5:16, “Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz”.

Oremos para que la Fe en el Mesías nos redima de nuestros Pecados.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *