
Mi Kabbala – Shevat 26, 5786 – Viernes 13 de febrero del 2026.
¿Vigilia?
El Texto de Textos nos revela en Isaías 30:21, “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda”.
Entender el concepto de vigilia (משמרת) desde el hebreo original, nos lleva a visionar algo mas que una división entre el día y la noche, para atender una medida cósmica, que le da a nuestra cosmovisión otra interpretación de nuestra conciencia, otorgándole a esta una alta actividad que nos invita a estar más atentos para darle a buena parte de nuestras funciones neuro cognitivas superiores, otro uso; estadio en el que podemos percibir mejor algunas informaciones que nos revelan nuestros entornos y que dejamos de percibir porque vivimos de forma inconsciente.
Dicho estadio que parece estar más vinculado a nuestros ciclos de sueño, nos llama a buscar esa vigilia: despertar, que nos llama a reconectarnos con nuestra esencia, cogobernando nuestro ser, tarea que implica que nuestras actividades conscientes sean las que predominan logrando que todas las ondas que fluyen en nuestro cerebro y a nuestro alrededor nos permitan captar esos mensajes que cual manifestaciones del Creador, alteran nuestra razón, emoción y corazón (לֵבָב, lebáb) consolidando así esa armonía que se requiere para vivir por y en Él.
Cada jornada de sueño es un anticipo de la muerte: sueño eterno, que nos llama a tomar las riendas de la vida para que esta realidad virtual (כְּלִי kelí, vasija o mente), no predomine con sus reacciones inconscientes, nivel en el cual permanecemos cual sonámbulos, obviando esa capacidad volitiva, siendo necesario articular nuestro lenguaje y sus imaginarios para lograr ese otro estadio con toda nuestra capacidad de colocar esa actividad eléctrica neuronal en ese otro nivel, acercándonos cada vez más a la dimensión divina, al alinearnos a Él gracias a la guía del Espíritu Santo.
Salir de ese estado de sueño inconsciente que nos condiciona, es un llamado a despertarnos desde el alma, elevándonos hacia otro tipo de sensaciones, unas que visionamos incluso como sueños, cuando hasta nuestra actividad muscular clama porque nos reactivemos y alejemos de este estado de pereza, buscando una verdadera relación al lado del Creador en donde nuestras ondas alfa o theta, se hacen incluso más lentas para poder descansar en Él, fluyendo armónicamente, para que esa otras alteraciones terrenales inconscientes no apaguen ese nuestro fuego (אוּר, ur) interior, que es vida.
Jonás (יונה), nos recuerda que hay diversas dimensiones y estadios de conciencia, así como tipos de ondas electromagnéticas, que alterar todo producto del vibrar de Su palabra, por lo que nuestro ritmo cardíaco, presión arterial o pensamientos y relaciones, son afectadas, siendo preciso hacernos conscientes y entender en qué ciclo de vigilia debemos estar para que nuestra alma asuma el cogobierno de todas esas faces y procesos, hasta llevarnos a estadios más allá de esta vigilia terrenal, logrando colocarnos en frecuencia con esa otra verdadera realidad espiritual, la cual nos ofrece aquí y ahora nuestro Creador.
El Texto de Textos nos revela en Romanos 13:11, “Y haced todo esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de despertaros del sueño; porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos”.
Oremos para que permanezcamos despiertos a la guía del Creador.



