Mi kabbala – Sivan 10 – domingo 16 de junio del 2024.

¿Resucitar?

El Texto de Textos nos revela en Isaías 26:19, “tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. !!Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos”.

Hay quienes creen en la reencarnación, más los creyentes aceptamos es la resurrección, que implica resurgir y volver a la vida, la eterna, gracias al perdón del Creador. Razón de peso por la cual nuestro Señor Jesucristo vino a este mundo, murió y resucitó al tercer día, denotándonos que, aunque tenemos un cuerpo, este ya no será físico terrenal, sino como el de Él, ya que al resucitar trascenderemos a una dimensión divina en donde no necesitamos de ese envoltorio material que como vehículo temporal albergo nuestra alma, la misma que no tenía conciencia plena que Él nos guía hasta el final de los tiempos en donde seremos transformados plenamente al expiar, כָּפַר, kaphar, nuestro pecado.

Quienes por su parte nos hablan de la reencarnación nos dicen que encarnaremos materialmente nuevamente en otro cuerpo, doctrina que sin embargo no posee ninguna base bíblica. Quienes aceptan dicha creencia afirman que el alma del fallecido asumirá un nuevo cuerpo para fines de purificación, טָהֳרָה, tahorah, es decir, las sucesivas reencarnaciones de esta, las cuales le harán alcanzar la perfección y al final de este largo proceso, corrigiendo sus culpas y pecados cometidos en esas reencarnaciones sucesivas, trascenderá.

Perspectiva que para algunos estudiosos significa que nuestra vida como la de Abraham debe ser de ciento veinte años, por lo cual quien no alcance ese límite deberá volver a este plano para cumplir con su proceso de perfección, מִכְלוֹת, miklah. Visión que aunque podría entenderse como una reencarnación tiene también diferencias de fondo. Siendo lo único verdadero para todos, que contamos con un alma humana que es eterna, lo que no quiere decir que podemos encarnarnos en animales o hasta vegetales, pero quizá sí, que hacemos parte integral de un todo que espera nuestra perfección, integrándonos a Él.

Quienes atendemos los preceptos del Nuevo Testamento entendemos plenamente además que nuestro Señor Jesucristo murió por nuestros pecados, venció a la muerte y con ello nos garantizó la vida eterna, עוֹלָם, olam, por lo que la resurrección significa que Él cómo redentor, es el único camino posible para encontrar esa reconexión divina y salvación perpetua, la cual no se puede lograr por nuestros propios méritos. Por lo tanto, Él es la razón de ser de nuestra Fe y su guía a través del Espíritu Santo nos permite retornar a nuestro estado original.

Tejiat haMetim, םיתמה תיחת o dar vida a la muerte, que como concepto nos lleva a una perspectiva Biblia interesante en donde se nos reitera que los justos heredaremos el Reino de los Cielos, lo que implica de alguna forma el vivir a cada momento con esa esperanza de intentar que más seres humanos logren comprender este mensaje celestial que nos lleva a confiar plenamente en Él, entendiendo por lo tanto, que este tiempo terrenal corto no es más que una transición de nuestra verdadera realidad celestial en donde naceremos de nuevo, gracias a que superamos conscientemente el pecado y su efecto mortal.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 20:12, “y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante el Creador; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”.

Oremos para comprender lo que significa realmente nuestro Señor Jesucristo y su resurrección.

Mi kabbala – Sivan 10 – domingo 16 de junio del 2024.
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