
Mi Kabbala – Siván 5, 5785 – Lunes 2 de junio del 2025.
¿Omer?
El Texto de Textos nos revela en Levítico 23:10, “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega”.
A diario nos alimentamos de diferentes productos, algunos de ellos hechos a base de trigo lo que nos llama espiritualmente a nutrirnos con la Palabra de vida, la cual se nos ofrece en el Texto de Textos, relectura cotidiana que nos debe servir para que todo lo que pensemos, deseemos, digamos, hagamos e incluso omitamos este orientado por el Creador y su Santo Espíritu, comprendiendo que entre más nos alejemos de dicha Luz y de todo lo que Él significa para nuestras vivencias, más reinará el caos (שִׁנִּיתָ, argot) a nuestro alrededor, el mismo que depende lógicamente de nosotros evitar.
Hermosas tradiciones como la Cuenta de Omer (ספירת העומר) sirven para entender que esa unidad de medida equivalente a cerca de mil trescientos gramos, usada en la época del Templo de Jerusalén como ofrenda de grano o gavilla, fruto de la gran cantidad de trigo que se recogía en estas fechas y que al agruparles se interpretaban como fardos, nos incitan a cuestionarnos a diario a través de este bello simbolismo el cómo alimentamos nuestro Templo Sagrado y como ofrendamos al Creador nuestras labores: Pesaj o pascua, que nos incita a vislumbrar como creyentes la dependencia de esos granos de la Palabra que nos permiten coexistir armónicamente.
La cuenta de Omer de cincuenta días, que terminan con la fiesta de Shavuot, es un importante período de crecimiento gracias a la introspección que sirve de preparación pero sobre todo de recuerdo que aun estamos parados como nuestros ancestros en el Monte Sinaí para recibir la Torá, la cual antes de releer requiere de un proceso para poderla digerir coherentemente para poder ser liberados de esas esclavitudes del pecado que nos llevan a no querer relacionarnos acorde a los mandatos del Creador lo que implica que no estemos caminando rumbo a nuestra tierra prometida (כְּנַעַן, Canaán)
El Omer se cuenta todas las noches después del anochecer, treinta minutos después del ocaso, al comienzo del día judío, recitando para ello la bendición antes de contar:Bendito eres Tú, Dios, Rey del universo, Quien nos santificó con Sus mandamientos, y nos ordenó en relación a la cuenta del Omer, (Baruj atá Adonay, Eloheinu Mélej haolam, Asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu al sefirat haomer), por lo tanto nosotros como creyentes podemos asumir, teniendo en cuenta o no esta tradición, que la mejor forma de retroalimentarnos es reiterar nuestra gratitud (תּוֹדָה, todah) permanente para con Él.
Oseas (הושע) nos recuerda a través de su esposa a nosotros los creyentes los riesgos de nuestra infidelidad con el Creador y por ende, la importancia de asumir más que una tradición verbal en cada uno de los cuarenta y nueve días, el prepararnos espiritualmente para leer y aprender de la Torá a cada instante, demostrando así que anhelamos que sea esa Luz la que nos guíe y bajo esa perspectiva debemos atender las enseñanzas dadas allí, guiados siempre por el Espíritu Santo, para caminar conforme a Su voluntad la cual debe orientar todo lo que pensamos, decimos y hacemos.
El Texto de Textos nos revela I de Tesalonicenses 4:7, “Porque el Creador no nos ha llamado a impureza, sino a santificación”.
Oremos para ser guiados por la Torá: la Palabra del Creador.



