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Mi Kabbala – Tamuz 19 – Martes 15 de julio del 2025

¿Maldición?

El Texto de Textos nos revela en Génesis 6:12, “y miró el Creador a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”.

La Biblia nos recuerda que el Creador hizo todo bueno y bello, pero fue el hombre, al desobedecer y desconectarse de Él, quien ingresó a una dimensión que reconocemos como oscura, desintegrada, simplemente porque no está relacionada directamente con su Ser. Esto se traduce en que todo aquello que podemos imaginar y que no pertenece a esa naturaleza divina, lo percibimos como adverso dentro de un mundo de ilusiones e insatisfacciones, en donde sin Él nos invaden las ausencias, las cuales son percibidas como distorsiones imaginarias, fruto de nuestros desconocimientos e ignorancias. De allí que la palabra “árar” (ארר) nos hable de expulsar o desterrar como una forma de maldecir.

Algunos eruditos aseguran que esas ausencias u oscuridades que reconocemos como maldad, se dieron porque era la única manera como el Creador podía manifestarse hacia nosotros al otorgarnos el libre albedrio, siendo necesario que creara igualmente una parte opuesta a sus cualidades. Desde dicha desconexión, ese llamado deseo de recibir de Él es el que fomenta nuestro egoísmo. Por ello, esas intenciones físicas, paridas desde nuestro mundo desobediente, pertenecen a la naturaleza inanimada y son el embrión de sentimientos que, sin embargo, cumplen el propósito de ir enfocando estos fragmentos de nuestro Yo hasta llenarlos de Él por ello, el término “qalal” (קלל) denota nuestra ligereza.

Estamos ausentes de la plenitud de Su Luz, lo que significa que aquello que llamamos malo, opuesto o adverso no es más que una estrecha y sesgada visión de una realidad oscura interior que refleja lo alejados que estamos de Él, lo que incluso hace que algunos creyentes asimilen el mes de Tamuz, cuarto del calendario hebreo, contando a partir de Nisán y que tiene como símbolo el cangrejo (סַרְטָן, sartan), como un tiempo de cosas negativas y no muy afortunadas, perspectiva que nos sirve para entender esas coincidencias fortuitas como un llamado para que reorientemos nuestro rumbo.

Quienes estudian acontecimientos históricos también afirman que es recurrente que para estas épocas se den terribles sucesos, como por ejemplo que se rompieran las Tablas de la Ley, se anulara el sacrificio diario (תָּמִיד, tamid), se rodeara la muralla de Jerusalén y el rey Apostomus quemara la Torá. Hechos que, desde otra mirada para los creyentes, simplemente nos sirven de alerta para que nos demos cuenta de los muchos errores que cometemos al estar alejados del Creador y no seguir los mandatos y preceptos de su Palabra, siendo necesario Él acogernos a su voluntad y no a nuestro ego.

Agar (הָגָר) nos indica que la maldad, tal y como la concebimos, seguirá teniendo grandes efectos de sufrimiento en nuestra humanidad, hasta que dejemos de percibirla como castigo divino y la asumamos como pruebas de crecimiento para acercarnos realmente a esa Luz superior que parece ausente en este mundo oculto. Quien supera exitosamente dicho desafío siempre será digno de comprender que ha logrado convertir su desconexión en algo bueno: un reencuentro. Por lo cual, lo que reconocemos como sufrimiento debemos visionarlo simplemente como parte de la rectificación de este mundo, ya que Él todo lo ve.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 12:21, “no seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”.

Oremos para que la luz del Creador nunca este ausente de nuestros seres.

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