
Mi Kabbala – Tamuz 24 – Domingo 20 de julio del 2025.
¿Caminar?
El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 8:6, “Cumple los mandamientos del Señortu Dios; témelo y sigue sus caminos”.
Nuestro Señor Jesucristo vino a cumplir lo que estaba prescrito en Su Palabra, lo cual siempre reiteró a sus discípulos (תַּלְמִיד, talmid); llamado como judíos devotos, observantes, a que manteniéndose sujetos a los mandatos de la Torá, no olvidaran que nuestras erradas percepciones son las que nos llevan a descalificar algunos de dichos preceptos. Esto fue lo que sucedió a los fariseos de aquella época, que predicaban, pero obviaban ese servicio fraternal que debe vincularnos con nuestros próximos tanto como con nosotros mismos y lógicamente con Él, como Creador.
La palabra hebrea que nuestro Señor Jesucristo dijo cuando habló de ley fue: הלכה (halajá), de la raíz HLK (ה.ל.ך), que significa caminar, para denotarnos que la ley no es solo un conjunto de reglas inertes y oscuras, sino que ellas mismas contienen un camino por el cual debemos guiarnos, gracias a su Santo Espíritu el cual nos proyecta esa predestinación para reconocernos como sus hijos. Su Palabra, la Biblia, es esa luz que contiene ese código de conducta para que dichas enseñanzas motiven nuestras vivencias. De allí que es lógico que nuestro redentor y Señor se nos presentara como el camino, la verdad y la vida. Bella simbología que en ocasiones no atendemos.
El camino que, para algunos estudiosos de la gematría, está relacionado con el número catorce. Según este método interpretativo judío, que le asigna un valor numérico a cada letra hebrea: alef, (א) es igual a 1; dálet (ד) la cuarta letra, es igual a 4; y vav (ו), la sexta letra, es igual a 6, nos denota a través de ese valor numérico que dicho concepto y sus analogías con otras expresiones, que concuerden exactamente con el mismo valor numérico, nos llama a recibir como enseñanza, que Él nos esta guiando de retorno a nuestra morada celestial a Su lado.
Quizá por ello el apóstol Mateo construye toda nuestra genealogía alrededor de este número, iniciando desde un nombre; David (דוד), quien según la gematría, gracias al valor de las letras: (ד) dálet, que es cuatro, de la (ו), vav que es seis y nuevamente de la (ד), dálet, cuatro y que suman catorce, que este ser, decimocuarto nombre que figura en la lista de la genealogía de nuestro Señor, no solo nos conecta directamente con el reinado de nuestro Mesías, sino que nos muestra el camino para que todo nuestra trascurrir por este corto proceso terrenal sea acorde a lo que esas palabras, profecías y lecciones nos proyectan al releer por ejemplo los Salmos de David.
Igualmente el apóstol Pablo proclamó que él también servía al Creador y Señor de nuestros padres y ancestros por lo que había un solo Camino, que ellos veían como herejía equivocadamente por ello en su juicio frente al gobernador romano Félix este, en lugar de llamarse a sí mismo cristiano, dijo que pertenecía al Camino, palabra que a lo largo del Nuevo Testamento muestra que como seguidores de nuestro Señor Jesucristo estamos llamados a seguir sus pasos (מִתְהַלֵּךְ, mithalej), los mismos que simplemente nos incitan a amarnos como Él nos ama gracias a un corazón como el de David.
El Texto de Textos nos revela en Mateo 5:17, “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”.
Oremos para seguir los pasos en el camino que nos propone Jesucristo.



