Mi Kabbala – Tamuz 28 – sábado 3 de agosto del 2024.
¿Opuestos?
El Texto de Textos nos revela en Génesis 8:19, “entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo del Creador es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó”.
Dice la ciencia que los opuestos se complementan para generar proporcionalmente el movimiento armónico de las cosas. Con todo y ello, los seres humanos no atendemos esta visión y nos colocamos en contra de algo o de alguien, al punto de buscar erradicar ese opuesto, מנוגד (menugad), cuando deberíamos asumir la postura de buscar estar a favor de todo aquello que nos fortalezca, minimizando así esas contraposiciones. Esto es fruto de una perspectiva que nos reitera que no existe el bien y el mal, sino que se trata de una armonía y, en nuestro caso, de la necesidad de coordinar el libre albedrío como redención o liberación fruto de la transgresión o pecado, el mismo que genera nuestra salvación.
Los opuestos o contrarios, aunque nos llenan de contradicciones, no deben conducirnos a las dudas, ya que es nuestro pensamiento bipolar el que no reconoce la importancia de la oscuridad para reconocer la luz, esclavizándonos a conceptos en un mundo alucinante que nos encierra. Debemos dejar esos apegos y miedos imaginarios que nos distancian de nuestra redención, perpetuando separaciones que promueven los opuestos, fruto del pecado original que nos enceguece, siendo necesario que nos quitemos ese velo, רעלה (raa’lah), que incluso promovemos como santuario en nuestras iglesias.
No hay opuestos, solo contradicciones humanas que nos imposibilitan comprender nuestra resurrección como condición, siendo necesario que fluyamos en el amor y la misericordia más que en el rigor, siendo luz, la misma que nace del fuego en un mundo frío que con sus engaños fluye con lo oculto. Es indispensable que Él, como encarnación divina, nos guíe en pro de alcanzar esa unión entre el cielo y la tierra, manifestándose así su esplendor, הדר (hadar), el mismo que nos permite comprendernos como sus hijos, eternos.
No podemos percibir la Luz primordial mientras vivamos en el mundo de lo profano. La gematría nos invita a percibir en las letras or, luz, unidas a raz, secreto, por su valor numérico, ese sentido oculto, transformando históricas contradicciones y opuestos, como el de ver lo femenino y masculino desde esa lógica, obviando que la divinidad es unión y que por estar de espaldas a Él interpretamos mal la posición de Su Palabra y letras, convirtiendo conceptos paridos de signos como tzade, צ, en algo contrario al proyectarnos como partes o fragmentos desintegrados de la creación.
Al evitar integrarnos al Creador, seguiremos coexistiendo en contradicciones, visionando opuestos, proyectando visiones que solo nos generan confusiones que reproducen imaginarios limitados y sesgados a través de nuestro lenguaje. Esto perpetúa suposiciones que le dan a palabras como avo, falta, crimen, analogías con peshah, פשע, pecado, transgresión, otro sentido, obviando que ain, עין, como primera letra de la creación, inicial de anavah, ענווה, para encontrar así desde ese sentido: la humildad y modestia. Enseñanza de nuestro Señor Jesucristo a través del Nuevo Testamento, cuando, como grano de trigo, nos pide asumir antes de la gloria esa visión servicial y fraternal complementaria.
El Texto de Textos nos revela en Juan 12:24, “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”.
Oremos para que nuestras contradicciones se conviertan en palabras de fe.



