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Mi Parashá – Génesis 11:15

Sélaj y Éber desempeñan un rol preponderante al tener una vida llena de propósito y misión espiritual. El recuento de su longevidad refleja todo lo que significa coexistir durante un largo periodo en pro de garantizar que nuestra descendencia mantenga esa conexión con lo divino.

Sélaj (338), como “enviado”, representa esa transición hacia una nueva etapa en la historia espiritual de la humanidad, siendo su misión preparar el camino para la generación de Éber, quien será clave en la historia de los hebreos. El número cuatrocientos (arba me’ot, 672) nos indica ese ciclo completo de vida y crecimiento espiritual.

La descendencia de Sélaj refleja la expansión del conocimiento y la sabiduría divinos a través de las generaciones, una transmisión de esa luz espiritual que es fundamental para el crecimiento y desarrollo de la humanidad. Esa multiplicación de hijos e hijas simboliza el flujo continuo de energía espiritual.

Cada nuevo versículo dentro de esta genealogía, que también es la nuestra, nos recuerda nuestra responsabilidad en la transmisión de nuestro legado espiritual, garantizando así que las futuras generaciones mantengan esa conexión con lo divino. De este modo, se asegura que la luz de la sabiduría divina siga brillando a lo largo del tiempo en nuestro planeta.

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