
Mi Parashá – Génesis 11:19
La separación de la tierra que ocurrió durante la vida de Péleg no solo implicó una fragmentación en culturas y lenguas, sino que también permitió el nacimiento de diferentes formas de conocimiento, algunas de las cuales mantuvieron su conexión con la sabiduría divina y la espiritualidad.
Esto también significó que esa Luz floreciera en todo el mundo, mostrando que dicha expansión fue, en esencia, una herramienta del plan divino para la evolución de la humanidad. Quizá por ello, los doscientos nueve años (matayim vatesha shanah) que vivió Péleg después de engendrar a Reú representan un ciclo completo, en el que Péleg pudo ver cómo su descendencia crecía y se multiplicaba, asegurándose de que su legado espiritual continuara a través de sus hijos e hijas.
“מָאתַיִם וָתֵשַׁע שָׁנָה” (Matayim vatesha shanah), doscientos nueve años: El valor gemátrico de matayim vatesha shanah es 769 (מ=40, א=1, ת=400, י=10, ם=40, ו=6, ת=400, ש=300, ע=70, נ=50, ה=5), y como un ciclo prolongado de vida, sugiere la expansión del legado y la diversificación de su descendencia. Estos años adicionales simbolizan un período de madurez y la oportunidad de guiar a las siguientes generaciones en su crecimiento espiritual.
Esto nos reafirma la importancia de la longevidad y la multiplicación en la preservación y expansión del legado espiritual, una oportunidad que implica además poder ver cómo la descendencia crece y se diversifica, cumpliendo con el plan divino de multiplicación y expansión de la Luz espiritual.



