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Mi Parashá – Génesis 15:12

Este versículo es rico en simbolismo, ya que describe el momento en que Abram entra en un sueño profundo mientras se sumerge en un pacto con el Creador. La aparición de la oscuridad y la gran angustia que la acompaña sirve de preludio a la revelación profética que Abram recibirá.

La palabra sueño profundo, תַרְדֵּמָה (tardemah), tiene un valor gemátrico de 344 (ת = 400, ר = 200, ד = 4, מ = 40, ה = 5), el cual está relacionado con la idea de una transición espiritual. El sueño profundo en este contexto representa una desconexión del mundo físico para entrar en un estado de percepción espiritual elevada, donde las revelaciones divinas pueden ocurrir. Es un estado de vulnerabilidad, pero también de apertura a lo desconocido.

Recordemos que Adán también entró en un sueño profundo para que de su costilla se formara Eva, y algunas creencias consideran que nuestra vida terrenal es parte de ese sueño. La palabra oscuridad, חֲשֵׁכָה (chashechah), con un valor gemátrico de 333 (ח = 8, ש = 300, כ = 20, ה = 5), nos ayuda a comprender mejor esa idea de cambio y transición.

La oscuridad también puede representar la incertidumbre y las pruebas que a menudo acompañan a la transición espiritual. No es solo una oscuridad física, sino una oscuridad existencial que requiere una respuesta de fe y confianza, un proceso común en la vida espiritual: antes de alcanzar un nuevo nivel de conciencia o recibir una revelación profunda, uno a menudo pasa por un período de oscuridad o desafío.

El sueño profundo que cae sobre Abram simboliza un momento de retiro de la conciencia normal para entrar en un estado más profundo de reflexión y percepción espiritual. La oscuridad aterradora puede simbolizar los momentos de incertidumbre y miedo que acompañan los cambios significativos en la vida. En la Cábala, la oscuridad no es necesariamente negativa; puede ser un espacio donde la luz divina se prepara para manifestarse. Abram, al experimentar esta oscuridad, está entrando en una fase crucial de su relación con el Creador, en la que debe confiar plenamente en el plan divino, incluso cuando las circunstancias son inciertas o temibles.

El profundo sueño es también un símbolo de la desconexión del ego y del mundo material, permitiendo que el alma se abra a una mayor conexión con lo divino. Este proceso es parte del pacto que Abram está estableciendo, y la oscuridad representa los desafíos que él y sus descendientes deberán enfrentar, pero también el crecimiento que vendrá a través de esas pruebas.

Este versículo nos invita a reflexionar sobre los momentos de oscuridad y desafío que todos enfrentamos en nuestras vidas. Al igual que Abram, a menudo pasamos por fases donde sentimos incertidumbre o miedo frente a lo desconocido. Sin embargo, la Cábala nos enseña que estos momentos de oscuridad no son simplemente obstáculos, sino oportunidades para el crecimiento espiritual y para la revelación de una mayor luz.

En nuestra vida cotidiana, este versículo nos inspira a ser valientes en los momentos de incertidumbre y a confiar en que, a través de esos momentos, podemos recibir una mayor comprensión y propósito. Abram, al entrar en su sueño profundo y enfrentar la oscuridad, es un ejemplo de la fe y la confianza que debemos tener en el plan divino, incluso cuando no podemos ver con claridad el resultado inmediato. La oscuridad no es el final, sino una fase necesaria para la manifestación de la luz divina.

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