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Mi Parashá – Génesis 20:11

En este versículo, Abraham explica a Abimelec su motivo para haber dicho que Sara era su hermana. El temor de Abraham se basa en su percepción de que no había temor del Creador (יִרְאַת אֱלֹהִים, yirat Elohim) en ese lugar, lo que implica que la moralidad y el respeto hacia la vida humana no estaban presentes. Este concepto de temor reverencial a Dios es clave en la cábala, ya que actúa como un freno a los instintos destructivos y al egoísmo. Sin el temor al Creador, las personas pueden actuar sin conciencia de las consecuencias espirituales de sus acciones.

La expresión “temor al Creador”, Yirat Elohim (יִרְאַת אֱלֹהִים), con un valor numérico de 611, no se refiere simplemente al miedo al castigo divino, sino a una reverencia profunda que nos lleva a vivir alineados con la voluntad divina. Es la conciencia de que el Creador está presente en todas partes y de que nuestras acciones tienen consecuencias cósmicas. Cuando Abraham dice que no hay temor del Creador en ese lugar, está indicando que la ley espiritual no gobierna allí, lo que pone en riesgo su vida.

Este valor numérico coincide con el de la palabra “Torá” (תּוֹרָה), recordándonos que el temor reverencial hacia el Creador debe estar alineado con los principios de la Torá, que es la guía para vivir una vida recta y en armonía con lo divino.

La expresión “me matarán”, Haroguni (וַהֲרָגוּנִי), con un valor numérico de 264, refleja el miedo de Abraham a perder la vida por causa de su esposa, lo cual sugiere una desconexión moral en la sociedad en la que se encontraba. Según la cábala, cuando no hay temor del Creador, las personas actúan según su egoísmo y deseos materiales, lo que puede llevar a acciones destructivas.

El temor de Abraham de ser asesinado indica que, en ausencia del temor del Creador, las fuerzas del juicio pueden actuar sin la moderación de la misericordia divina. Por ello, este versículo nos invita a reflexionar sobre el temor reverencial y su papel como guía moral en nuestras vidas. La cábala enseña que el temor del Creador no es simplemente miedo al castigo, sino una conciencia constante de que nuestras acciones son observadas y tienen un impacto no solo en nosotros mismos, sino también en el equilibrio cósmico. Cuando Abraham teme por su vida, está describiendo un mundo en el que las leyes divinas no son respetadas, lo que lleva a una desconexión total de la moralidad y del orden espiritual.

Este versículo también plantea el peligro de actuar por miedo, en lugar de confiar en la protección divina. Aunque el temor de Abraham era comprensible desde una perspectiva humana, la cábala nos enseña que debemos buscar la protección y el refugio en lo divino, manteniendo siempre la fe de que nuestras acciones correctas y justas atraerán la misericordia del Creador.

En resumen, este pasaje nos invita a reflexionar sobre la importancia de vivir con una conciencia espiritual elevada, reconociendo la presencia de Dios en cada lugar y situación. Esto nos ayudará a actuar con rectitud y a protegernos de las fuerzas negativas que pueden desviar nuestro camino espiritual.

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