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Mi Parashá – Génesis 16:2

Este versículo marca un momento crucial en la historia de Abram y Sarai, ya que muestra el desafío de la esterilidad de Sarai y la búsqueda de una solución a través de Agar, su sierva. Este pasaje representa la tensión entre el deseo humano de controlar y el destino divino, y cómo ambos se entrelazan en el proceso de crecimiento espiritual.

La expresión “me ha impedido”, עֲצָרַנִי (atzarani), tiene un valor gemátrico de 351 (ע=70, צ=90, ר=200, נ=50, י=10), lo cual nos da la idea de limitación y retención, expresiones que simbolizan las restricciones espirituales que, aunque parecen impedimentos, son necesarias para nuestra evolución. El número 351 sugiere que esta restricción no es definitiva, sino parte de un proceso para alcanzar un mayor propósito.

La palabra “sierva”, שִׁפְחָתִי (shifchati), tiene un valor gemátrico de 803 (ש=300, פ=80, ח=8, ת=400, י=10), y nos da la idea de asistencia y ayuda externa, lo que a la vez representa un medio para lograr un fin, pero también simboliza el elemento externo que, aunque ajeno a nosotros, puede ser utilizado en nuestro proceso de crecimiento espiritual. Agar, como sierva, es el canal externo por el cual Sarai espera manifestar su deseo.

La expresión “tal vez me edifique”, אוּלַי אִבָּנֶה (ulai ibaneh), con un valor gemátrico de 108 (א=1, ו=6, ל=30, י=10, א=1, ב=2, נ=50, ה=8), nos habla de renacimiento y el potencial de nuevas oportunidades. La esperanza de Sarai de “edificarse” a través de Agar simboliza el deseo de encontrar una nueva forma de realización, aunque sea a través de medios externos.

Este versículo refleja la lucha interna de Sarai, quien se siente limitada en su capacidad para crear vida, pero aún busca maneras de manifestar su deseo de maternidad.

En términos cabalísticos, Sarai representa la fuerza divina femenina que busca manifestarse en el mundo físico. Sin embargo, sus limitaciones la llevan a buscar una solución a través de Agar, lo que nos enseña sobre los desafíos de confiar en el tiempo divino y la tentación de intentar controlar el destino.

El hecho de que Abram escuche la voz de Sarai refleja la unión de fuerzas entre lo masculino y lo femenino, y cómo ambos deben trabajar juntos para encontrar una solución. Sin embargo, también es un recordatorio de que no todos los caminos que elegimos para alcanzar nuestros deseos son los correctos, y que las decisiones basadas en la impaciencia pueden traer desafíos y pruebas adicionales.

Como creyentes, debemos reflexionar sobre los momentos en los que sentimos que nuestras limitaciones o restricciones nos impiden alcanzar nuestros deseos. Sarai, al sentirse impedida para tener hijos, recurre a un medio externo para tratar de manifestar su deseo, lo que refleja la tentación que todos enfrentamos de buscar soluciones rápidas en lugar de esperar el momento adecuado.

El valor gemátrico de las palabras relacionadas con impedimento y edificación nos enseña que las limitaciones que enfrentamos no son permanentes, sino parte del proceso de crecimiento espiritual. Al igual que Sarai, a veces nos sentimos bloqueados o limitados, pero debemos recordar que estos bloqueos son parte de un plan mayor, y que el crecimiento se produce cuando aprendemos a navegar nuestras limitaciones y encontrar nuevas formas de manifestar nuestros deseos.

Se trata de confiar en el tiempo divino, para recordar que las limitaciones que enfrentamos son parte del proceso y que estas nos invitan a ser pacientes y a buscar soluciones espirituales antes de recurrir a medios externos, recordándonos que todo lo que deseamos tiene un tiempo y un propósito en el plan divino.

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