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Mi Parashà – Gènesis 18:15

Este versículo aborda la reacción de Sara ante la promesa divina y cómo, al ser confrontada por el Creador sobre su risa, ella lo niega por temor. En la Cábala, esta interacción se ve como una reflexión sobre la naturaleza de la duda y el miedo, y sobre cómo el proceso espiritual a menudo implica enfrentar nuestras propias limitaciones y reacciones emocionales.

“Sara lo negó” (וַתְּכַחֵשׁ שָׂרָה – vat’kaches Sarah): En este momento, Sara se enfrenta a la duda sobre su capacidad para creer en la promesa divina. En la Cábala, negar algo no significa simplemente rechazarlo, sino que también implica una lucha interna entre el intelecto y el corazón. Aquí, Sara refleja la condición humana de tener miedo ante lo divino, ante lo que parece imposible o incomprensible.

“Porque tuvo miedo” (כִּי יָרֵאָה – ki yare’ah): El miedo de Sara está relacionado con la percepción de lo divino como algo inmenso e inalcanzable. En la tradición cabalística, el miedo (Yir’ah) es una fuerza poderosa, asociada con la sefirá Guevurá (juicio), que puede ser tanto limitante como transformadora. Este miedo puede paralizarnos o puede ser un catalizador para el cambio y el crecimiento espiritual.

“No, te reíste” (לֹא כִּי צָחָקְתּ – lo, ki tzachakt): El Creador confronta a Sara no para castigarla, sino para que enfrente su reacción y reconozca su lucha interna. En la Cábala, la risa puede ser un reflejo de la sorpresa ante lo increíble, pero también puede simbolizar una falta de confianza en lo divino. Al señalar su risa, Dios la invita a aceptar su duda para poder superarla.

El valor gemátrico de “Sara” (שָׂרָה – Sarah), que es 505, sugiere un proceso de transformación y evolución. En la Cábala, los números asociados con el 500 suelen indicar un cambio o desarrollo espiritual significativo. Este número refuerza la idea de que Sara, en este momento, está atravesando un proceso de evolución interna al enfrentarse a su duda.

El valor de “me reí” (צָחָקְתּ – tzachakt), que es 608, subraya el conflicto interno de Sara. El número 600 en la Cábala está vinculado con la creación y el perfeccionamiento, mientras que el 8 puede simbolizar lo que está más allá de lo natural. Así, su risa es una expresión de su dificultad para aceptar que lo divino puede trascender lo que es natural o lógico.

El valor de “tuvo miedo” (יָרֵאָה – yare’ah), que es 216, se asocia con la energía de la Guevurá (juicio) y el temor reverencial ante lo divino. Este miedo es parte del proceso de enfrentarse a lo inmenso y desconocido, y también puede ser un impulso hacia la superación personal.

Este versículo nos invita a reflexionar sobre el papel del miedo y la duda en nuestro viaje espiritual. La risa de Sara, inicialmente nacida de la incredulidad, y su posterior negación son expresiones humanas de cómo enfrentamos lo divino. En la Cábala, se enseña que el miedo no siempre es un obstáculo, sino que puede ser una oportunidad para el crecimiento espiritual. Al confrontar nuestra risa y duda, como lo hace el Creador con Sara, somos invitados a mirar más allá de nuestras limitaciones y aceptar que lo divino puede operar en formas que van más allá de nuestra comprensión.

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