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Mi Parashá – Génesis 18:3

Este versículo expresa la humildad y el deseo de Abraham de servir a los mensajeros divinos. En el contexto cabalístico, Abraham se dirige a ellos como “Adonai” (Señor), lo cual sugiere una conciencia de que no se trata de simples visitantes, sino de seres de origen espiritual o divino. La súplica de Abraham (“si he hallado gracia ante tus ojos”) refleja el profundo anhelo de estar en contacto con lo divino, buscando siempre la proximidad de la presencia del Creador y rogando que Su favor no pase de largo.

La palabra gracia (חֵן), “jen” en hebreo, se compone de las letras ח (Jet) = 8 y נ (Nun) = 50, con un valor total de 58. Esta gracia puede interpretarse como favor divino, una cualidad que no se obtiene por mérito propio, sino por la misericordia del Creador. Desde la perspectiva cabalística, esta gracia representa una apertura a las bendiciones divinas, un estado en el cual la persona está alineada con las fuerzas del universo.

La expresión “tu siervo” (עַבְדֶּךָ), “avdéja” en hebreo, tiene las siguientes letras: ע (Ayin) = 70, ב (Bet) = 2, ד (Dalet) = 4, ך (Jaf final) = 500, con un valor total de 576. Esta palabra nos transmite la idea de servicio (“avodá”), no únicamente en el sentido de acciones físicas, sino también en el contexto de trabajo espiritual. Ser un “siervo de Dios” significa estar en un estado continuo de devoción y esfuerzo por acercarse a lo divino.

El valor gemátrico de “Adonai” (65) es particularmente significativo, ya que en la Cábala este número se relaciona con la expresión de la soberanía divina sobre el universo. La suma de 65 también se asocia con la palabra hebrea “Hekal” (templo), lo que sugiere la conexión entre el Creador y el mundo físico, donde lo divino se manifiesta.

El número 58 de “jen” (gracia) tiene connotaciones de favor, pero también puede verse como un reflejo de la reciprocidad entre el Creador y el hombre. En este caso, la gracia que Abraham pide es la alineación entre su voluntad y la del Creador, donde la gracia fluye libremente hacia aquellos que buscan la verdad y el servicio.

Por otro lado, el valor 576 de “avdéja” (tu siervo) puede sugerir la plenitud del servicio devocional, ya que 576 es un número que puede verse como un reflejo de 288, cifra que en la Cábala se asocia con la elevación de las “chispas” de santidad dispersas en el mundo.

Este versículo es un ejemplo del enfoque cabalístico hacia la relación del hombre con el Creador, donde el reconocimiento de la grandeza divina y el deseo de servir con humildad son esenciales para establecer una conexión profunda con el Creador. Así, al igual que Abraham, debemos acercarnos con humildad, reconociendo la soberanía del Creador y buscando la gracia para servir en Su obra.

El proceso de reflexión nos lleva a un crecimiento espiritual, donde cada acto de servicio se convierte en una oportunidad para acercarnos más a la esencia divina.

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