
Mi Parashà – Génesis 19:9
Este versículo marca un momento clave en el relato de Sodoma, donde los hombres de la ciudad se enfurecen con Lot por intentar proteger a los ángeles. Desde una perspectiva cabalística, podemos interpretar que Lot, al intentar actuar como juez moral, se enfrenta a la resistencia de un colectivo corrompido por la maldad y la violencia. La puerta, en este contexto, simboliza la barrera entre el mundo corrompido y el espacio sagrado que Lot intenta proteger.
La palabra “puerta”, הַדָּלֶת (haddalet), y su valor gemátrico de 434, se asocian en la Cábala con protección y la necesidad de establecer barreras entre el bien y el mal. Además, la expresión “te haremos daño”, נָרַע (nara), con un valor gemátrico de 320, alude a la idea de juicio severo y confrontación con fuerzas destructivas.
Este versículo nos invita a reflexionar sobre la importancia de la protección espiritual frente a las influencias destructivas que intentan romper nuestros límites. Lot representa el esfuerzo por establecer un espacio sagrado, a pesar de la oposición del entorno corrupto. En nuestras vidas, debemos ser conscientes de los “muros” que protegemos y de cómo enfrentamos las fuerzas que buscan derrumbar nuestras convicciones y principios.
La gematría sugiere que a través de la protección consciente y el juicio sabio, podemos resistir las influencias negativas. La puerta que Lot trata de proteger simboliza nuestra capacidad de establecer límites entre lo sagrado y lo profano. Esta reflexión nos invita a analizar nuestras propias “puertas” y a cuestionarnos cómo protegemos nuestro espacio espiritual de las influencias externas que nos alejan de lo divino.
Tengamos en cuenta desde una perspectiva teológica tradicional, que el pecado de Sodoma se puede interpretar de diversas formas. Si bien el texto de Génesis menciona el deseo de los hombres de la ciudad de “conocer” (sexualizar) a los visitantes, muchos estudiosos y textos posteriores (como Ezequiel 16:49) señalan que la raíz del desvío era más amplia:
Soberbia y falta de hospitalidad: Se describe una sociedad que, teniendo abundancia, era cruel con el extranjero y el necesitado.
La ruptura del orden: El “desvío” no se ve solo como un acto sexual, sino como la perversión de la protección que se le debe al huésped.
¿Por qué el ser humano busca caminos fuera de la “naturaleza”?
Para explicar por qué estos comportamientos se vuelven populares o predominantes, la antropología y la psicología social ofrecen varias claves:
Autonomía Radical: Vivimos en una era donde el “yo” es la máxima autoridad. La idea de que existe una “naturaleza predeterminada” o un diseño biológico sagrado ha sido desplazada por la idea de que la identidad es una construcción personal.
Desensibilización Social: Lo que en una época se considera tabú, a través de la repetición y la normalización mediática, deja de generar rechazo. Esto explica por qué comportamientos que antes eran privados ahora se exhiben como identidad colectiva.
Búsqueda de Pertenencia: El concepto de “Orgullo” funciona como un mecanismo de defensa y cohesión grupal. Al sentirse históricamente rechazados, estos grupos crean una narrativa de celebración para revertir la vergüenza, convirtiendo la diferencia en un estandarte político y social.
La “Popularidad” y el Cambio de Paradigma
El hecho de que hoy sea un tema central en la cultura (agendas globales, leyes, educación, el orgullo gay) se debe a un cambio de cosmovisión:
Del Teocentrismo al Antropocentrismo: Antes, la ley divina guiaba la conducta humana. Hoy, el deseo humano busca moldear la realidad y la ley.
Validación Externa: En una sociedad digital, la validación del grupo es vital. El apoyo a estas causas se ha convertido en una señal de “virtud social” o progresismo, lo que incentiva a más personas a identificarse con ellas para no ser excluidas.
Si Ester representa la intercesión y la redención basada en la obediencia a un propósito superior para salvar a su pueblo, el escenario que describes de Sodoma (y su reflejo actual) representaría el extremo opuesto: la búsqueda de la satisfacción propia por encima de cualquier orden establecido, ya sea natural o divino.
La “popularidad” actual no es necesariamente un indicador de “verdad”, sino un reflejo de una sociedad que valora la libertad de deseo por encima de la conformidad con la naturaleza.



