
MI Kabbala – Shevat 2, 5786 – Martes 20 de enero del 2026.
¿Pastoreados?
El Texto de Textos nos revela en Génesis 3:21, “Y Jehová el Creador hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió”.
Cuando Adán y Eva pecaron en el jardín del Edén, el Creador les dio pieles para cubrirse (תחופו, Tejup) sacrificando para ello a un animal, analogía que significa que el pecado genera muerte y que se necesita de un sacrificio mayor para cubrirle, así que ese cordero que nos redime gracias al derramamiento de Su sangre, es Él mismo, acto que hizo para que no se necesite de más sacrificios de terceros en pro de cubrir nuestro pecado y al humanarse como nuestro Señor Jesucristo no solo se sacrificó, nos redimió, nos rescató, salvo sino que con su sangre en la cruz nos demostró lo que es el amor.
Misericordia que hizo que Él; inocente, derrámese su sangre (דָּם, dam) en lugar de la nosotros como pecadores, siendo solo necesario un acto de fe nuestro, en donde nos acojamos obedientemente a la voluntad divina entregándole nuestro cuerpo temporal para que como corderos puros seamos guiados en este nuestro proceso de crecimiento terrenal y así logremos ir comprendiendo el verdadero sacrificio que Él mismo hizo para rescatarnos, razón de peso para que en oración diaria nos dejemos pastorear por quien entendiendo nuestra condición se hizo a nuestra imagen para vencer la muerte.
Seguirnos vistiendo con la piel de esos corderos, esquilándoles, solo nos recuerda de la vergüenza de nuestra desnudez espiritual la cual nos hizo identificamos con esos frutos de nuestro pecado, los mismos que nos impiden escuchar plenamente la voz de nuestro pastor, siendo necesario que como creyentes nos propongamos seguirle sirviendo a Su obra para lo cual debemos colocar como sacrificio y ofrendas (Korbán קָרְבָּן) ese mismo amor que depositado por Él en nosotros hay que irradiar en todos nuestros entornos.
Nuestro Buen Pastor requiere simplemente que nos vinculemos entre nosotros como su rebaño (צְאוין, tseón) sabiéndonos parte de Su redil, confiando plenamente que es Él quien nos protege y nos garantiza el estar a salvo, de allí que la única entrada para estar cerca de esa nuestra morada celestial, es Su Luz de lo contrario esa abertura estrecha que separa nuestras dimensiones de vida nos llevara a la muerte, siendo el Santo Espíritu quien hoy nos genera ese espacio de integración en donde aun siendo tocados por Él pecado este no logra sus efectos letales en nosotros.
La palabra hebrea pastor (ro’eh רֹעֵה) a su vez nos habla del concepto (re’ah רֵעַ) compañerismo, como una forma de reafirmarnos que es Él quien protege su rebaño con devoción, siendo necesario que nosotros como esos líderes bíblicos: Abram, David o Moisés, pastoreemos nuestras familias guiados todos por la voz y Palabra de nuestro buen Pastor, sabiéndonos Sus ovejas, evitando el volvernos a descarriar para lo cual necesitamos el ser obedientes a esa Voluntad como buenos compañeros, hermanos, hijos, en fin seres revestidos de Su amor.
El Texto de Textos nos revela Hebreos 10:4, “porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. 5 Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. 6 Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. 7 Entonces dije: He aquí que vengo, oh Señor, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí”.
Oremos para ser guiados a cada instante por nuestro buen Pastor: Jesucristo.



