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Mi Parashà – Gènesis 20:14

Este versículo relata el momento en que Abimelec no solo devuelve a Sara, la esposa de Abraham, sino que también le entrega regalos materiales como ovejas, ganado, siervos y siervas. En la cábala, este acto de devolución y reparación tiene una importancia espiritual profunda. Al devolver a Sara, Abimelec está corrigiendo un error que amenazaba con atraer juicio sobre él y su reino. Este gesto se interpreta como un acto de rectificación y restitución.

El concepto de “ovejas y ganado”, Tzon u’vakar (צֹאן־וּבָקָר) —(צֹאן, ovejas)— con un valor numérico de 136, simboliza las bendiciones materiales y el sustento que provienen de lo divino. Al entregar estos bienes a Abraham, Abimelec está reconociendo que el bienestar material debe estar alineado con el bienestar espiritual. La combinación de lo material y lo espiritual es un tema recurrente en la cábala.

El número 136 está asociado con el concepto de unidad y la importancia de la comunidad. En la cábala, las ovejas representan no solo riqueza material, sino también el cuidado de la congregación. Abraham recibe este regalo no solo como una compensación material, sino también como una señal de la importancia de la unidad y la cohesión espiritual.

El concepto de “siervos y siervas”, Avadim u’shfahot (עֲבָדִים וּשְׁפָחוֹת), representa la idea de servicio. En la cábala, servir a otro es una forma de elevación espiritual, ya que el servicio desinteresado al prójimo es una manera de alinearse con la voluntad divina.

La expresión “devolvió”, Vayashév (וַיָּשֶׁב), cuyo valor numérico es 318, está asociada con la palabra Eliezer (אליעזר), que significa “el Creador es mi ayuda”. Esto sugiere que la acción de devolver a Sara es una forma de restaurar el orden divino y está acompañada por la asistencia divina.

Este versículo nos enseña sobre el poder de la restitución y la rectificación. Abimelec, al devolver a Sara junto con bienes materiales, está realizando un acto de reparación tanto en el ámbito físico como en el espiritual. La cábala nos muestra que, cuando se comete un error, es necesario no solo pedir perdón, sino también restaurar el equilibrio a través de acciones que reflejen un cambio de conciencia.

El hecho de que Abimelec entregue ovejas, ganado, siervos y siervas a Abraham no es solo una transacción material, sino un símbolo de reconciliación espiritual. Al devolver estos bienes, está reconociendo la autoridad espiritual de Abraham y también el papel de Sara en el plan divino. Esto nos invita a reflexionar sobre la importancia de equilibrar lo material con lo espiritual en nuestras propias vidas.

La gematría de vayashév (318) nos recuerda que, detrás de cada acto de restitución, hay una fuerza divina que nos asiste. El Creador está presente en cada esfuerzo por corregir errores y restaurar el orden. Esta es una lección poderosa sobre la importancia de asumir la responsabilidad por nuestras acciones y buscar la rectificación, confiando en que el Creador nos guiará en el proceso.

Este versículo nos invita a ver los momentos de rectificación y reparación como oportunidades para elevarnos espiritualmente. La devolución de Sara y los regalos materiales simbolizan la necesidad de restaurar el equilibrio tanto en el plano físico como en el espiritual, confiando en que el Creador nos guiará y apoyará en este proceso.

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