
Mi Parashá – Génesis 21:28
En este versículo, Abraham coloca siete corderas aparte, lo cual tiene un profundo significado simbólico y espiritual en la tradición judía, ya que el número siete representa la completitud y la perfección, conectándonos con los siete días de la Creación, las siete esferas emocionales del Árbol de la Vida (las sefirot) y el ciclo de Shabat, que marca el descanso y la santificación.
La palabra hebrea para siete (שֶׁ֥בַע, sheva) tiene un valor gemátrico de 372, relacionado con la idea de santidad y perfección. En la tradición cabalística, el número siete simboliza el equilibrio entre lo material y lo espiritual, y en este contexto, al colocar las siete corderas aparte, Abraham está realizando un acto de dedicación y santificación.
El hecho de que Abraham separe las corderas también puede interpretarse como un acto de preparación para un pacto sagrado. Las ovejas, en la Biblia, suelen representar pureza y sacrificio, y el hecho de apartarlas implica una acción intencionada para marcar la importancia de lo que está por venir.
Este versículo nos invita a reflexionar sobre la importancia de los actos conscientes y simbólicos en nuestras vidas. Al igual que Abraham, al apartar las siete corderas, debemos ser conscientes de los momentos en los que necesitamos detenernos y separar lo sagrado de lo cotidiano. El número siete nos recuerda la importancia del equilibrio y de la dedicación espiritual, invitándonos a santificar nuestras acciones y a buscar la perfección interior en nuestro camino personal y en nuestras relaciones con los demás.
La separación de las corderas también refleja el concepto de preparación y dedicación, enseñándonos a ser intencionales en nuestros compromisos y a valorar los símbolos que nos conectan con lo divino y con nuestra propia trascendencia espiritual.



