
Mi Parashà – Génesis 21:29
Siguiendo el simbolismo numérico, el número siete lleva implícito el acto de crear y la idea de completitud y perfección. Al separar Abraham siete corderas, introduce una noción de equilibrio y plenitud. Cuando Abimelec pregunta por el significado de este acto, se destaca la expresión sheva (שֶׁ֖בַע, “siete”), cuyo valor gemátrico es 372.
Este número sugiere el equilibrio entre lo espiritual y lo material, reflejando el ciclo de la creación (los siete días). En este contexto, el acto de Abraham al apartar siete corderas está relacionado con el establecimiento de un pacto que es tanto material (las corderas) como espiritual (santificación y compromiso).
La palabra כְּבָשֹׂ֣ת (kivasot, “corderas”) tiene un valor gemátrico de 798, asociado con protección y sacrificio. En la tradición judía, las corderas suelen verse como símbolos de sacrificio, lo que añade un nivel de entrega y dedicación espiritual al gesto de Abraham.
El diálogo entre Abimelec y Abraham acerca de las siete corderas invita a reflexionar sobre el significado de los actos simbólicos en los ámbitos espiritual y físico. Abimelec, al indagar sobre el valor de este gesto, nos recuerda la importancia de cuestionar y profundizar en nuestras acciones y en los compromisos que asumimos. La separación de las corderas simboliza también una relación espiritual sólida que trasciende lo material.
Así como Abraham, debemos aprender a darle significado a nuestras acciones y a reconocer la sacralidad de los compromisos que hacemos en nuestra vida. Estos compromisos, ya sean en nuestras relaciones personales, en nuestra comunidad o en nuestra conexión espiritual, reflejan nuestra intención y el cuidado con el que vivimos.
Este versículo también nos enseña a valorar la intención detrás de cada acto, recordándonos que lo que hacemos en el plano material puede resonar en el ámbito espiritual, invitándonos a vivir con más consciencia y conexión con lo divino.



