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Mi Parashá – Génesis 27:12

La palabra inicial “אוּלַי” (Ulai, “quizás”) refleja la duda y la incertidumbre de Jacob. En la cábala, “Ulai” denota una situación en la que uno se enfrenta a la incertidumbre de la elección entre el camino correcto y el incorrecto. En este contexto, Jacob está reflexionando sobre las consecuencias de sus acciones y su posible desenlace. Este “quizás” marca un momento de introspección y reflexión sobre la responsabilidad de sus decisiones.

La frase “וְהָיִיתִי בְעֵינָיו כִּמְתַעְתֵּעַ” (ve’hayiti be’enav ki’meta’te’a, “y seré ante sus ojos como un engañador”) enfatiza la preocupación de Jacob de ser visto como un impostor o mentiroso. En la cábala, la percepción de los demás tiene un impacto en la propia identidad espiritual. Ser percibido como un engañador afecta no solo la reputación externa, sino también la integridad interna y la conexión con la verdad.

La palabra “מְתַעְתֵּעַ” (meta’te’a, “engaño”) proviene de la raíz “תַעַת” (ta’at), que significa “desvío” o “desorientación”. Desde una perspectiva cabalística, esto sugiere que el engaño no es solo hacia los demás, sino también hacia uno mismo, desviando a la persona de su camino espiritual verdadero. Este temor de Jacob refleja su conflicto interno entre seguir el plan de su madre o mantenerse fiel a su naturaleza y verdad interior.

La expresión, me toque, יְמֻשֵּׁנִי (yemusheni), tiene un valor gemátrico de 410 (Yod=10, Mem=40, Shin=300, Nun=50, Yod=10) que se asocia con el término “קָדוֹשׁ” (kadosh, “sagrado”). Esto sugiere que el contacto físico entre Isaac y Jacob no es solo un acto físico, sino un encuentro entre dos fuerzas espirituales. El toque de Isaac puede revelar la verdad de Jacob, es decir, su verdadera esencia, que es espiritual y pura.

La palabra maldición, קְלָלָה (kelalah), con un valor gemátrico de 165 (Qof=100, Lamed=30, Lamed=30, He=5), se asocia con el concepto de desequilibrio y distorsión. Recibir una maldición es como ser empujado fuera del orden espiritual natural, entrando en un estado de caos y desarmonía.

El concepto de bendición, בְרָכָה (berachah), con un valor de 227 (Bet=2, Resh=200, Kaf=20, He=5), se asocia con la palabra hebrea barak (ברק), que significa “brillo” o “relámpago”. Esto indica que la bendición tiene la capacidad de iluminar y revelar la verdad interior de una persona, conectando a la persona con su propósito y trayendo claridad.

Este versículo muestra la preocupación de Jacob por ser visto como un engañador, ya que está a punto de seguir el plan de su madre para recibir la bendición de Isaac. Desde una perspectiva espiritual, este temor refleja la tensión entre la verdad interior de Jacob y la necesidad de asumir un papel que parece contrario a su propia naturaleza. En la cábala, este tipo de conflictos internos son vistos como pruebas necesarias para el crecimiento espiritual.

El miedo a traer sobre sí una “maldición” y no una “bendición” sugiere la conciencia de Jacob acerca de las repercusiones de sus actos en el plano espiritual. Una maldición es vista como un estado de separación y oscuridad, mientras que una bendición trae luz y armonía. El versículo nos invita a considerar cómo nuestras acciones, incluso las motivadas por buenas intenciones, pueden tener resultados inesperados si no están alineadas con la verdad y el bien mayor.

Este versículo nos enseña sobre la importancia de la integridad y la verdad en nuestras acciones. La cábala sugiere que debemos ser conscientes de cómo nuestras elecciones y decisiones afectan tanto a nuestra vida externa como a nuestra vida interna. Nos invita a reflexionar sobre cómo el miedo a ser percibido como algo que no somos puede desviarnos de nuestro camino, y cómo debemos luchar por mantenernos fieles a nuestra esencia, aun cuando enfrentemos desafíos que pongan a prueba nuestra identidad y propósito.

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