
Mi Parashá – Génesis 27:14
El versículo comienza con tres verbos consecutivos: “וַיֵּלֶךְ” (Vayelekh, “Entonces él fue”), “וַיִּקַּח” (Vayikach, “los tomó”) y “וַיָּבֵא” (Vayave, “y se los trajo”). En la cábala, el uso de verbos en secuencia rápida sugiere un movimiento continuo y fluido, sin interrupciones. Cada acción de Jacob es realizada con precisión y propósito, mostrando obediencia y diligencia en cumplir las instrucciones de su madre. Este flujo de acciones refleja el concepto cabalístico de ratzo v’shov (רָצוֹ וְשׁוֹב), que significa “ir y regresar”, un proceso de constante movimiento y evolución espiritual.
La palabra “מַטְעַמִּים” (mat’amim, “guiso sabroso”) vuelve a aparecer, simbolizando la intención y el esfuerzo en la preparación. En cábala, cada detalle en la preparación de la comida tiene un significado espiritual. La comida es vista como un vehículo para transmitir energía y bendiciones, y la preparación cuidadosa indica la importancia de cada paso en la creación de un entorno propicio para recibir la bendición.
El término “כַּאֲשֶׁר אָהֵב אָבִיו” (ka’asher ahev aviv, “como le gustaba a su padre”) subraya el deseo de complacer y honrar a Isaac. La cábala enseña que el acto de servir con amor y dedicación es un acto de chesed (misericordia). Preparar la comida de acuerdo con el gusto de Isaac no es solo un acto de engaño, sino también una manera de asegurarse de que la bendición fluya de manera armoniosa.
“Entonces él fue” וַיֵּלֶךְ (Vayelekh,), con un valor gemátrico de 66 (Vav=6, Yod=10, Lamed=30, Kaf=20), se asocia con la palabra “בינה” (Biná, “entendimiento”), sugiriendo que la acción de Jacob no fue ciega obediencia, sino un acto de entendimiento y conciencia. Él entendió la importancia de su acción dentro del plan de Rebeca.
La frase los tomo, וַיִּקַּח (Vayikach), tiene un valor gemátrico de 128 (Vav=6, Yod=10, Qof=100, Jet=8, Kaf=4), que está relacionado con el término “קשר” (kesher, “conexión” o “lazo”). Tomar los ingredientes significa más que un acto físico; representa una conexión con el propósito que se está por alcanzar, uniendo elementos físicos para lograr un resultado espiritual.
Nuevamente la expresion, guiso sabroso, מַטְעַמִּים (mat’amim), valor gemátrico de 200 (Mem=40, Tet=9, Ayin=70, Mem=40, Yod=10, Mem=40), nos lleva a través de este número al concepto de: “ראש” (Rosh, “cabeza” o “principio”), lo que sugiere que el guiso es el comienzo de algo importante, un acto inicial que desencadena una serie de eventos significativos en la vida de Jacob y su familia.
El versículo nos muestra a Jacob siguiendo al pie de la letra las instrucciones de su madre, lo que subraya la importancia de la obediencia y el respeto a las figuras de autoridad. En la cábala, este respeto se considera fundamental para la transmisión de bendiciones y conocimientos. La fluidez de las acciones de Jacob indica que, aunque tiene dudas internas, confía en el juicio de su madre y actúa con intención y determinación.
La preparación del guiso refleja la importancia de la dedicación en cada acción que realizamos. No se trata solo de preparar comida, sino de hacerla de una manera que honre el deseo de Isaac. Este cuidado en la preparación de cada detalle simboliza la manera en que debemos abordar cualquier tarea en nuestra vida: con amor, intención y conciencia.
En conjunto, este versículo nos enseña sobre el valor de actuar con intención, obediencia y dedicación, incluso en situaciones que puedan parecer ambiguas o desafiantes. La cábala sugiere que cada acción tiene un impacto espiritual y que la forma en que hacemos las cosas, con conciencia y propósito, puede crear un entorno propicio para recibir bendiciones y alcanzar el propósito de nuestra alma.
El versículo nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras acciones, cuando se llevan a cabo con una intención pura y con respeto a las enseñanzas y guías de quienes nos rodean, pueden convertirse en poderosos catalizadores para nuestro crecimiento espiritual.



