
Mi Parashá – Génesis 9:12
Cada letra de Su palabra contiene una señal, “אוֹת” (ot), con un valor gemátrico de 407 (א=1, ו=6, ת=400), lo que quiere decir que en cada una de esas líneas lingüísticas, como símbolos, hay un mensaje para reconectarnos con Él, gracias a que a través de esas chispas de Luz Él se manifiesta y comunica con nosotros.
Señal de Su pacto (אוֹת-הַבְּרִית, ot-habrit) que establece no solo con Noé y su descendencia, sino con todos los seres vivientes y para todas las generaciones futuras, lo que implica que esta señal celestial, que se revelará como un iris, será otro símbolo visible de Sus promesas, para que ese recordatorio constante nos lleve a entender Su misericordia y fidelidad.
Toda señal, como símbolo, actúa por ende como una especie de escalera o puente entre lo divino y lo humano, entre lo visible y lo invisible, lo que hace que Sus manifestaciones sean perceptibles si nos enfocamos en Su Luz y en esa protección divina que nos guía hacia la eternidad, siempre y cuando aceptemos Su guía y respondamos a ella atendiendo Su voluntad.
La señal del pacto, representada por el arco iris, es además una manifestación física de un pacto espiritual, mostrando cómo lo divino se hace presente en lo mundano. Por ello, el término pacto, “בְּרִית” (brit) y su valor gemátrico de 612 complementan estos conceptos para reafirmarnos que dicha conexión está implícita en Sus mandatos, lo que conlleva la necesidad humana de cumplir con las obligaciones y responsabilidades espirituales que vienen con dicho pacto.
Todas las señales que implican nuestro propio lenguaje tienen que ver con ese recordatorio celestial que debe asumirse como un compromiso con nuestras responsabilidades espirituales. Así que, atender estos símbolos, incluso los externos que se reproducen en nuestra naturaleza, es asimilar esas manifestaciones como una realidad espiritual que nos reconecta con lo divino.
Se trata entonces de hacernos más conscientes de cómo Él nos da todo tipo de señales de Su amor, siendo estos símbolos parte de nuestra realidad, aunque a veces obviemos estos recordatorios y no nos ocupemos de fortalecer nuestra conexión con Su obra, integrándonos a través de ella con Él, cohabitando de forma alineada con esos valores.



