
Mi Plan es… Tishrei 3, 5787 / 13.09.06
DIA 3.1. ג’ בְּתִשְׁרֵי ה’תשפ”ז
(Gimel BeTishrei He’Tashpaz)
Día (ג’): La letra Gimel (ג) representa el número 3 en la gematría hebrea.
Mes (בְּתִשְׁרֵי): Se mantiene igual (en Tishrei).
Año (ה’תשפ”ז): Mantiene la representación del año 5787.
El 3 de Tishrei es un día de ayuno menor en la tradición judía, denominado Tzom Gedaliah, que conmemora el asesinato del gobernador de Judá tras la destrucción del Primer Templo.
El 3 de Tishrei cambia radicalmente el tono espiritual de los dos días anteriores. Ya no estamos solamente ante la coronación de Dios, el juicio y el sonido del shofar; entramos en el terreno de las consecuencias de nuestras decisiones, la responsabilidad comunitaria, la pérdida, el liderazgo y la necesidad de reconstruir después de una ruptura.
Del shofar al ayuno. Observa la secuencia: 1 Tishrei. Rosh Hashaná → coronación
→ juicio → renovación. 2 Tishrei. Rosh Hashaná II → shofar → Akedá → memoria → despertar. 3 Tishrei. Tzom Gedaliah → pérdida → consecuencias → ayuno → reflexión → responsabilidad Es casi como una pedagogía espiritual: Escuchar → despertar → asumir responsabilidad. Y ésta puede ser nuestra primera gran enseñanza. ¿Quién fue Gedalías? El acontecimiento se encuentra principalmente en: 2 Reyes 25 / Jeremías 40–41. Después de la destrucción de Jerusalén por Babilonia, Nabucodonosor dejó a Gedalías hijo de Ahicam como gobernador sobre el remanente que permaneció en Judá. Gedalías representa una posibilidad de: reconstrucción después de la destrucción. Pero Ismael hijo de Netanías lo asesina. Y posteriormente el pueblo entra en una situación todavía más peligrosa. El ayuno recuerda precisamente esa tragedia. Por eso el 3 de Tishrei nos presenta una pregunta muy diferente: ¿Qué hago después de que algo se rompe? La raíz de la enseñanza: reconstruir. Aquí tenemos un principio que conecta extraordinariamente con nuestro crecimiento integral: La espiritualidad no solamente consiste en: evitar caer. También consiste en: saber reconstruir después de haber caído. Esto sirve para: una relación rota, una familia herida, una empresa fracasada, una decisión equivocada, una pérdida económica, una crisis espiritual, una comunidad dividida. La pregunta no es solamente: “¿Por qué sucedió?” Sino: “¿Qué voy a construir ahora?”
El número 3 — ג. Aquí aparece la gematría. ג — Guímel. Valor: 3. La letra Guímel está asociada tradicionalmente con la palabra: גמל. Gamal, que puede relacionarse con: completar, recompensar, actuar hacia otro.
En la tradición judía posterior, la letra Guímel ha recibido asociaciones con la idea de dar y avanzar hacia quien necesita. Y aunque debemos evitar convertir estas asociaciones en “códigos secretos”, como símbolo espiritual resulta extraordinariamente fértil: el 3 de Tishrei debe llevarnos de la reflexión hacia la acción.
El tres como movimiento. Podemos observar: 1 (Dios), 2 (yo y el otro), 3 (acción en la relación). Es decir: Dios → yo → prójimo.
La espiritualidad madura no termina en la relación vertical. Debe producir: una relación horizontal transformada. Y aquí aparece una conexión directa con Jesús. Cuando preguntan a Jesús cuál es el gran mandamiento, la respuesta une dos dimensiones: amar a Dios y: amar al prójimo.
Por eso podemos formular nuestro principio para 3 de Tishrei: Mi relación con Dios debe modificar mi relación con los demás. Si no ocurre: algo todavía no ha descendido del espíritu a la conducta.
Tzom — צום — Ayuno. La palabra: צוֹם. Tzom. significa: ayuno.
Pero bíblicamente el ayuno nunca debería reducirse a: “no comer”. Su propósito profundo es: hacer espacio para examinar el corazón.
Isaías 58 es extraordinariamente importante aquí. Dios pregunta qué clase de ayuno quiere realmente. Y la respuesta termina llevándonos hacia: liberar, compartir, alimentar, vestir, cuidar. Es decir: el verdadero ayuno termina beneficiando al otro.
Aquí encontramos una enseñanza integral extraordinaria. Podemos imaginar tres niveles: Ayuno físico – controlo el apetito.
Ayuno mental – controlo el ruido.
Ayuno espiritual – controlo el ego.
Pero falta un cuarto:
Ayuno social – dejo de alimentar aquello que destruye las relaciones. Por ejemplo: dejar de alimentar el resentimiento, dejar de alimentar el chisme, dejar de alimentar la discusión, dejar de alimentar el orgullo.
El Talmud y el ayuno de Gedalías. El ayuno está registrado en la tradición rabínica como una conmemoración de la muerte de Gedalías y de las consecuencias que siguieron. La Mishná y el Talmud discuten los ayunos asociados a las calamidades de Jerusalén y sus implicaciones. En Rosh Hashaná 18b, por ejemplo, se debate el significado de los días de ayuno y las circunstancias en las que pueden convertirse en días de alegría.
La idea espiritual que podemos extraer es poderosa: una comunidad también necesita memoria. No solamente el individuo.
Memoria — זכרון — Zikarón. Esta palabra es fundamental en Tishrei: זִכָּרוֹן – Zikarón = memoria, recuerdo.
Rosh Hashaná es también: Yom HaZikarón – un día de recuerdo.
Y el 3 de Tishrei nos enseña que: recordar no es vivir atrapado en el pasado.
Es: aprender del pasado para no repetirlo.
Ésta es una clave para nuestro crecimiento. Podemos distinguir: Recuerdo sano. “¿Qué aprendí?”, de: Recuerdo enfermo, “¿Por qué me hicieron esto?”. El primero produce: sabiduría. El segundo produce: resentimiento. Por eso una oración apropiada para este día sería: “Señor, permite que mi pasado se convierta en sabiduría y no en prisión.”
Gedalías y el liderazgo. Aquí encontramos otra dimensión muy importante.
Gedalías era un líder. Y la tragedia de su asesinato afecta a toda una comunidad.
Por eso el 3 de Tishrei puede ser también: día para examinar nuestro liderazgo.
No solamente: “¿Quién manda?”
Sino: “¿Qué ocurre con las personas que dependen de mis decisiones?”
Esto sirve para: padres, madres, empresarios, pastores, profesores, dirigentes, líderes comunitarios, cualquier persona que tenga influencia sobre otros.
Liderazgo desde la Cábala. Podemos regresar a: מַלְכוּת — Maljut. “Reino”. El verdadero Maljut no es simplemente: poder. Es: poder manifestado responsablemente. Por eso un liderazgo sano debe combinar: Jesed – misericordia / Guevurá – disciplina / Tiferet – equilibrio = Maljut – liderazgo manifestado.
El peligro del poder sin equilibrio. Si tengo: Guevurá sin Jesed, puedo convertirme en: autoritario. Si tengo: Jesed sin Guevurá, puedo convertirme en: permisivo. Si tengo: conocimiento sin humildad, puedo convertirme en: soberbio. Si tengo: autoridad sin responsabilidad, puedo destruir. Por eso el 3 de Tishrei nos invita a preguntar: ¿Qué efecto tiene mi autoridad sobre quienes están a mi alrededor?
Y aquí volvemos a nuestro estudio de 2 Reyes. Hay una conexión particularmente interesante con lo que hemos venido estudiando. En: 2 Reyes 18. Ezequías comienza una reforma espiritual. Destruye: lugares de culto idolátrico, símbolos que habían terminado convirtiéndose en objetos de idolatría. Incluso la serpiente de bronce de Moisés termina siendo destruida porque el pueblo la estaba tratando como objeto de culto. La enseñanza es enorme: algo que originalmente fue instrumento de Dios puede convertirse en ídolo si olvidamos para qué fue dado.
Se conmemora entonces el asesinato de Gedalías ben Ajikam, el último gobernador judío en Judea tras la destrucción del Primer Templo. El mensaje ético y espiritual de este suceso alerta sobre los peligros de la división interna, el fanatismo irreflexivo y el conflicto autodestructivo. Para el creyente moderno, es una llamada a cultivar la paz comunitaria, la tolerancia y el discernimiento antes de juzgar.
El Talmud (Rosh Hashaná 18a) enseña que durante este periodo las puertas del Entendimiento están abiertas de par en par. La Teshuvá del tercer día no es un mero remordimiento, sino una reconfiguración de la mente: corregir la percepción para alinear las acciones diarias con la ética divina.
Aplicación al 3 de Tishrei. Preguntémonos: ¿Qué cosas buenas se han convertido en ídolos? Puede ser: dinero, familia, trabajo, ministerio, conocimiento, reputación, política, religión, incluso nuestra propia interpretación de Dios. Esto es profundamente relevante. Porque el ídolo no siempre es algo malo. A veces: es algo bueno colocado en el lugar equivocado.
Gematria y Simbolismo del Número 3 (ג – Guímel): La tercera letra del alfabeto hebreo, Guímel, tiene un valor numérico de 3 y su etimología evoca la palabra Gamal (camello), que representa movimiento, transporte de provisiones a través del desierto e integración. El número 3 une los opuestos (derecha e izquierda, polaridad activa y pasiva) para formar una síntesis integradora. Representa el pilar central de la existencia: el equilibrio (Tiferet).
Y aquí aparece una conexión mesiánica. Jesús confronta precisamente esa tendencia. Los seres humanos pueden convertir: tradición, ley, religión, prestigio, en sustitutos de Dios. Por eso el Mesías vuelve a llevar al ser humano: del símbolo hacia: la realidad.
El árbol de las sefirot y el 3. Podemos hacer una lectura simbólica del número tres utilizando: Biná — בינה. La tercera sefirá en el orden tradicional. (בינה – Biná – significa: entendimiento, discernimiento, comprensión. Y esto resulta perfecto para el 3 de Tishrei: No basta recordar lo ocurrido; hay que comprenderlo. Porque: memoria sin comprensión = repetición. Pero: memoria + comprensión = sabiduría.
Biná como “útero” espiritual. En la literatura cabalística, Biná recibe asociaciones relacionadas con: comprensión, desarrollo, gestación. Podemos utilizar esta imagen: el acontecimiento es la semilla; la reflexión es el útero; la comprensión es la gestación; la acción es el nacimiento. Por eso el 3 de Tishrei puede preguntarnos: ¿Qué aprendizaje está gestándose dentro de mí a partir de lo que he vivido?
En la alineación de los Diez Días de Retorno, el tercer día conecta profundamente con la Sefirá de Bináh (Entendimiento/Matriz de la Conciencia) y su expresión en Tiferet (Belleza/Armonía). Si los primeros días siembran la intención de la Voluntad (Keter) y la Sabiduría (Chochmá), el tercer día requiere procesar conscientemente las emociones y darles una estructura equilibrada.
Libra y la responsabilidad
Pero ahora la balanza cambia. El 1 de Tishrei: “¿Quién reina?” El 2: “¿Qué debo escuchar?” El 3: “¿Qué consecuencias tienen mis decisiones?” La balanza ahora representa: causa y efecto moral. No como karma automático. Sino como: responsabilidad.
Una balanza muy práctica. Escribe: lo que dices y lo que produces, lo que haces y como afectas, lo que omites y lo que permites, lo que perdonas y lo que liberas, lo que sueltas y lo que te mantiene atado.
Astrología Hebrea (Signo de Libra – Moznayim): Bajo la influencia de Libra (las balanzas), la energía del 3 de Tishrei exige verificar la balanza de las relaciones humanas. El crecimiento integral exige medir tanto el dar como el recibir, garantizando que el egoísmo no distorsione las intenciones puras.
Esta última columna puede revelar muchísimo. El principio bíblico de siembra y cosecha. Pablo lo expresa claramente: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” No significa que todo sufrimiento sea consecuencia directa de un pecado. Eso sería una simplificación peligrosa. Significa que: nuestras decisiones tienen efectos. Una palabra puede: sanar. Otra puede: destruir. Una decisión puede: abrir una puerta. Otra: cerrarla.
Y aquí encontramos un puente con la Cábala. La Cábala utiliza frecuentemente la idea de: שפע — Shefa = flujo, abundancia, emanación. Podemos utilizarlo como metáfora: aquello que recibimos debe convertirse en aquello que transmitimos. Si recibo: sabiduría, debo transmitir: sabiduría. Si recibo: misericordia, debo transmitir: misericordia. Si recibo: recursos, debo generar: bendición. Entonces: la bendición no termina en mí.
El 3 como puente. Aquí podemos representar el proceso:
1 — recibir / 2 — relacionarse / 3 — transmitir. Esto transforma completamente la idea de prosperidad. No: “Dios me bendice para que tenga más.” Sino: “Dios me bendice para que la bendición pueda continuar su recorrido.”
Una conexión preciosa con Abraham. Dios le dice a Abraham: “Serás bendición.” No solamente: “serás bendecido.” La diferencia es enorme. Bendecido – recibo. Bendición – transmito. Y ésa puede ser una de las palabras centrales del 3 de Tishrei: TRANSMITIR.
Y esto nos lleva directamente al Mesías. Jesús toma el mismo principio y lo lleva a su máxima expresión: recibir → dar / ser servido → servir / recibir amor → amar / recibir perdón → perdonar / recibir vida → entregar vida. El Reino de Dios se expande cuando: lo recibido se convierte en servicio.
Si decidimos observar este día desde una perspectiva cristiana respetuosa de la tradición judía, podemos convertirlo en un día de memoria y reconstrucción.
Primera hora, Silencio. Pregunta: ¿Qué debo aprender de mi último año?
Segunda. Lee: 2 Reyes 25:22-26 y: Jeremías 40–41.
Tercera. Lee: Isaías 58.
Cuarta. Lee: Mateo 5:1-16.
Quinta, Escribe: tres cosas que debo reparar.
Debido al simbolismo del número 3: Reparación 1 — conmigo mismo. ¿Qué hábito debo corregir?
Reparación 2 — con otra persona. ¿Con quién necesito reconciliarme?
Reparación 3 — con Dios, ¿Qué área de mi vida necesita volver a su centro?
Y después realiza una acción concreta
Aquí está la diferencia entre: reflexión y: Teshuvá. Haz una cosa. Llama. Pide perdón. Devuelve algo. Cumple una deuda. Ayuda a alguien. Corrige una palabra. Restituye. Organiza. Renuncia a un hábito. Porque: la Teshuvá que no produce una acción corre el riesgo de quedarse en emoción.
El ayuno como “espacio”
Si decides ayunar, no lo conviertas en: “Dios me debe algo porque ayuné.” Ese no es el sentido. Utilízalo como: espacio. Cuando aparezca el hambre: recuerda. Cuando aparezca la incomodidad: observa. Cuando aparezca el deseo: pregunta. “¿Quién gobierna realmente mis impulsos?” Y aquí volvemos a: Maljut.
El crecimiento integral exige unir: espíritu, mente, emociones, cuerpo, relaciones, propósito. El ayuno introduce al cuerpo dentro de la conversación espiritual. Pero hay que hacerlo prudentemente: si una persona tiene alguna condición médica, toma medicamentos, está embarazada, es menor de edad o tiene antecedentes de problemas relacionados con la alimentación, no debería asumir un ayuno sin orientación profesional.
El gran aprendizaje de Gedalías. Podemos resumir la tragedia así: un pueblo había sufrido una destrucción – recibió una oportunidad de reorganizarse – el liderazgo fue eliminado – la comunidad volvió a entrar en crisis. Por tanto: la reconstrucción necesita vigilancia, discernimiento y responsabilidad – No basta con reconstruir edificios – Hay que reconstruir: confianza.
Una familia puede reconstruir: una casa, pero no: confianza. Puede volver a hablar, pero no: reconciliarse. Puede vivir bajo el mismo techo, pero permanecer: emocionalmente dividida. Por eso la verdadera reconstrucción comienza dentro.
La palabra para este día podría ser: תִּקּוּן — Tikkún. Aunque la palabra tiene una historia y significados mucho más amplios en la tradición judía y cabalística, podemos utilizar aquí su sentido general de: reparación, corrección, restauración. No pensar: “Tengo que arreglar el mundo.” Primero: “¿Qué puedo reparar en el pequeño territorio que Dios puso bajo mi responsabilidad?”
Tikkún comienza en lo pequeño. No necesitas comenzar: cambiando el mundo. Comienza: con una conversación: una deuda, una disculpa, una promesa, una disciplina, una persona. Y entonces: el Reino comienza a manifestarse.
Nuestra lectura integral del 3 de Tishrei. Podemos unir todas nuestras fuentes: Torá – responsabilidad. Profetas – memoria y restauración. Talmud – memoria colectiva y ayuno. Cábala – equilibrio y reparación. Gematría – 3 → Guímel → movimiento hacia el otro. Zóhar – transformación interior y dinámica entre juicio/misericordia. Astrología simbólica – Libra → equilibrio. Evangelio – amor a Dios + amor al prójimo. Y todo converge en: REPARAR.
Y observa la secuencia de estos tres días. Esto me parece especialmente hermoso para nuestro estudio: 1 Tishrei – CORONA – ¿Quién reina? 2 Tishrei – DESPERTAR – ¿Qué estoy escuchando? 3 Tishrei – RESPONSABILIDAD – ¿Qué voy a hacer con lo que escuché?
Y entonces aparece una cuarta etapa: 10 Tishrei – Yom Kippur. ¿Qué estoy dispuesto a entregar definitivamente?
Y aquí podemos llevarlo a Cristo. El Mesías no solamente: perdona. El Mesías: transforma. Por eso la pregunta no debería ser solamente: “¿Dios me perdonó?” Sino también: “¿Qué está haciendo ese perdón dentro de mí?” Si fui perdonado: ¿perdono? Si fui amado: ¿amo? Si fui recibido: ¿recibo al otro? Si fui restaurado: ¿restauro?
Oración: “Eterno Dios, enséñame a recordar sin quedar prisionero del pasado. Muéstrame aquello que debo reparar, dame humildad para reconocer mis errores y valentía para corregirlos. Que aquello que he recibido de Ti no termine en mí, sino que se convierta en misericordia, servicio y bendición para otros. Que mi memoria se convierta en sabiduría, mi sabiduría en acción y mi acción en reparación. Y que el Reino que confieso con mis labios pueda manifestarse verdaderamente en mi vida. Amén.”
Si el 1 de Tishrei nos enseñaba: “Despierta.” y el 2 de Tishrei: “Escucha.” el 3 de Tishrei 5787 nos dice: “REPARA.” Porque el verdadero crecimiento espiritual no consiste solamente en recibir revelación. Consiste en permitir que la revelación produzca: conciencia → arrepentimiento → reparación → servicio → transformación. Y quizá ésta sea la enseñanza más poderosa que podemos llevar desde el 3 de Tishrei / 14 de septiembre de 2026 hacia nuestra vida occidental cotidiana:
No preguntes solamente qué te reveló Dios; pregunta qué necesita ser reparado ahora que lo has visto.
Nuestro PLAN es:
Buscar la síntesis entre la severidad (Din) y la benevolencia (Chesed), actuando con firmeza ética pero guiados por la compasión.
Identificar prejuicios o grietas en el entorno personal, familiar o comunitario y actuar como un agente de reconciliación para sanar divisiones.
Recordar que el verdadero ayuno o introspección consiste en abstenerse del juicio apresurado, la difamación y la reactividad emocional.



