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Temas Majestuosos – EPISODIO CLXXXVIII – Piquiñas?

“Hay situaciones molestas…”

Al que le pique

Santiago Cerón

Que triste viviera yo si yo fuera el hombre más feo… la piel del ser humano tiene la capacidad de capturar una enorme cantidad de sensaciones…. Pero hay algunas que son realmente irresistibles …. Especialmente las que clasificamos como piquiñas… de las cuales hay diversas…. Pero más allá de su clasificación hay que entenderlas como llamados de atención que se no hace interiormente para que de manera automática atendamos invasiones exteriores… y así nuestra mano y en especial el dedo índice vaya hacia ese sitio de nuestra piel para intentar calmar ese malestar que nos esta produciendo aquel extraño cuerpo que regularmente es diminuto… el que le pique que se rasque.. el que no le pique que no se rasquye… y aunque hay lugares incomodos para atender esa alerta, más cuando estamos en espacios públicos…. Lo cierto es que es tan intenso el clamor de nuestra dermis que uno se la rebusca para rascarse y así sea recostándose a una pared, poste o sentándonos para hacerlo con ese objeto permitirnos realizar una serie de movimientos que nos posibiliten el intentar calmar algunas de estas incomodas sensaciones…. No podemos negar que entre las más complejas están aquellas molestias que se ubican en nuestro ano y que aun pudiéndonos rascarnos evitamos por temas de dejar malos olores en nuestras uñas… … que pica la cabeza que se rasque, rásquese compay…  y es que la piquiña nos induce cuando se hace más que fuerte a que clavemos allí nuestras uñas, intentando además con los movimientos armónicos de los dedos que mengue aquella comezón…  el que le pique que se rasque, esa barrigota… lo simpático de esa labor es que todo parece indicar que ello solo logra generar una lesión cutánea y por ende que ahora la piquiña incluya también ardor… el que es muy foe que no se rasque… en fin, podría alargar esta amplia lista de espacios en donde sentimos nos pican esos cuerpos externos pero solo me detendré en los recuerdos de las varias veces que tuve los muy conocidos e internacionales piojos… diminutos seres que con su peculiar hormigueo irritaron más que la cabeza, las vidas de nuestros padres y maestros… y aunque no tengo la certeza de cuantas veces tuve piojos, si creo poder afirmar que fueron más de veinte … bueno de solo pensarlo me regresa la picazón… por ello anhelo con algo de malicia que cada quien con este recorderis este reelaborando la lista de situaciones en donde el picor, la picazón, el comezón, la rasquiña o la piquiña les incomodaron… y además que esas alertas en la memoria les lleven a que se incrementen todos esos deseos de rascarnos… los mismos que dejan una especie de contracciones inconscientes que hacen que mantengamos tocándonos…. Especialmente los hombres… nuestras partes íntimas sin importar si nos encontramos en lugares públicos… y aunque para algunos puede ser señal de una infección de esas que dejan nuestras infidelidades … el que le pique… lo cierto es que nuestras respuestas inconscientes al respecto de estos y otros llamados de atención cutáneos hacen que nuestro sistema nervioso sin pedir permiso lleve las manos a aquellos lugares en busca de defendernos de esa amenaza que a manera de picazón nos convoca para rascar y rascar hasta intentar calmar… que se rasque… así que al que le pique que se rasque, que busque algún alivio, algo de calma o si no, que caído en ese círculo vicioso que implica rascar más y mas… se deje guiar por ese enorme desespero que implica una piquiña especialmente en lugares a los que no podemos acceder ni fácil ni públicamente… y si miro pa tras pa lante encuentro otros mas feos que yo…

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