
Mi Kabbala – Adar 6, 5785 – Jueves 6 de marzo del 2025
¿Predestinados?
El Texto de Textos nos revela en II de Crónicas 15:1, “vino el Espíritu del Creador sobre Azarías hijo de Obed, 2 y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con Él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, Él también os dejará”.
Cada letra como símbolo dentro de nuestro lenguaje y los imaginarios que desde allí consolidamos nos ofrece diversos significados, es por ello que símbolos Hebreos como Yod, י, décima letra en dicho alfabeto original, se relacione con el destino, una rueda de la fortuna que implica más que azar, suerte o lo caprichoso y hasta arbitrario que a veces se impone en nuestras vivencias, el aprender a recibir unos saberes dentro de esa gran rueda que crecimiento que con su velo, nos ofrece diversidad dentro de ese plan al que debemos acceder confiando en la guía del gran maestro.
Simbología que con sus cambios cíclicos nos aporta una nueva orientación al respecto del destino, el cual contiene desafíos que nosotros decidimos el cómo abordarles para ese mejoramiento y transformación, asumiendo dicha incertidumbre e inestabilidad de tal forma que esos cambios, naflah נָפְלָה, sean positivos, nos aporten pese incluso a nuestras expectativas que son las que realmente nos generan sufrimientos innecesarios producto de ilusiones efímeras con tintes mercantiles que no tienen nada que ver con ese proceso de mejoramiento divino al que debemos someternos.
Dicha Yod refleja desde nuestras manos (יָד yad) esos diez senderos en donde se nos ofrecen posibilidades de actuar y en donde dicha diversidad del mismo mundo con sus interacciones nos habla de una unidad, lo que quiere decir que cada error es una posibilidad de recomenzar reorientándonos gracias al plan de nuestro Creador quien a través de su Palabra nos guía, llamado constante a la renovación en donde cada nuevo conocimiento nos aporta los insumos necesarios para no desfallecer.
Yod, como creyentes, nos da además la idea de arrojar, de lanzar, shalak שָלךְ, lo cual es otra función de nuestras manos por lo que desde esa perspectiva hay quienes al visionar dicho signo perciben esa visión de amor, de dedicación, de mantenernos en una línea en donde necesitamos integrarnos a esos próximos, para lo cual se nos llama a orar, a inclinarnos en actitud de plegaria, con la esperanza que esas rodillas sobre el suelo y el corazón entregado al Creador, así como las manos dirigidas hacia el cielo, nos posibilitarán acceder a su bondad y así poder irradiar está en todos nuestros entornos.
Cada letra como chispa de luz divina por lo tanto nos habla de Él y de como sus bendiciones como tal nos otorgan la buena fortuna, Mazel Tov מזל טוב, de sabernos guiados, lo cual poco tiene que ver con una estrella de la suerte u otros ritos especiales, sino con la búsqueda personal responsable que nos lleva a colocar nuestros dones al servicio de la creación, asumiendo con ello la diaria tarea de ser fieles a ese rol inter relacional al cual fuimos asignados por Él mismo y que pretende que propendamos por la armonía y unidad de todos, postura que muy pocos entienden y que casi siempre por nuestros egos nos lleva a distanciarnos más y más de esa buena fortuna, tras otros objetivos.
El Texto de Textos nos revela en Filipenses 4:19, “mi Creador, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.
Oremos para que nuestra buena fortuna sea el ser guiados por Él.



