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Mi Kabbala – Av 19, 5785 – Miércoles 13 de agosto del 2025

¿Altruismo?

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 16:19, “no torcerás la justicia; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo”.

Varios versículos de la Biblia nos recuerdan que desconectados de la guía del Creador nos domina ese deseo egoísta y pecaminoso que solo nos conduce a pensar en nuestro bienestar como prioridad de vida, visión nos impide el transformarnos en pro que todo cambie, quizá por ello, los eruditos nos motivan a ser altruistas, es decir, a aminorar nuestra dependencia y apego hacia un mundo material que solo se traduce en sufrimiento, el mismo que nos hace al final aceptar que nada tiene sentido sin él, que somos mayordomos de la vida de la cual debemos disfrutar, amando a nuestros prójimos. Por ello, no es coincidencia que “dueño” (בַּעַל) en hebreo nos remita a la palabra “baal”.

Concepto que algunos estudiosos del Talmud, תלמוד, llevan a la frase “lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo” para denotarnos que lo que poseemos como individuos es tan solo para ayudar a nuestros semejantes, expresión que nos reitera que: “el árbol es valorado por el fruto que da”, llamado a servir, a ser útiles, entregando a los demás lo mejor de nuestros dones, para con ello lograr el bienestar general de nuestras comunidades, lo que debe traducirse en acciones, pensamientos y palabras fraternales hacia quienes coexistimos, sin esperar recompensa alguna, ya que de ello todos nos beneficiamos.

El mal llamado progreso material, regularmente, significa que unos pocos se adueñan de casi todo y que las mayorías se sientan perjudicadas producto de los mal llamados “avances” que solo incrementan nuestros egoísmos así como los sentimientos adversos que de allí se desprenden, competitividad (להתחרות, Lehitkharot) que se contrarresta acogiéndonos a la voluntad divina para lo cual no importa tanto lo que creemos tener, sino lo que debemos ser, contener.

Seguir perpetuando que nuestro libre albedrío se incline por esa alternativa egoísta solo promueve un desequilibrio de fuerzas que históricamente nos ha conducido a más injusticias y guerras (מלחמה, Miljamá), óptica desde la cual nos cuesta aún más entender conceptos básicos como la bondad y la misma equidad. Lógicas de vida que nos proponen bellas visiones en pro de la armonía, a través de la cual no tendríamos que buscar oponentes, ni competidores, sino prójimos, que aporten al bien general del mismo universo, gracias a que buscamos elevarnos hacia lo trascendente.

No se trata tanto de anular o evitar el deseo de recibir, que es innato y contiene algo esencial como invitación a depender de nuestro Padre Creador, sino de reeducar nuestras intenciones hasta darles la forma correcta para que se conviertan en altruismo. Esto nos llevará a disfrutar de hacer el bien, tomando más y más conciencia de las necesidades de nuestros semejantes., modelo de justicia que poco entiende nuestro actual sistema, que promueve el anhelo egoísta (אגואיזם, Egoizm) de eliminar los contrarios cuando la creación nos enseña que todos nos complementamos.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 12:47, “aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. 48 Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”.

Oremos para que el Creador nos guie aprendiendo de su bondad.

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