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Mi Kabbala – Tishrei 18, 5786 – Viernes 10 de octubre del 2025

¿Tradición?

El Texto de Textos nos revela en Levítico 23:34, “habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos al Creador por siete días. 35 El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis”. 

Nos reiteramos en rutinas, conductas, comportamientos y actividades incorrectas que transferimos a las nuevas generaciones, lo que hace que como creyentes, nos debamos proponer el ser un mejor ejemplo de vida, es por ello que el Sucot como tiempo de alegría (סֻכּוֹת, סוכות, sukkōt) nos ofrece la oportunidad de manifestar nuestra gratitud hacia nuestro Creador, quien nos entregó todo: la tierra para nuestra labor y sustento, así que el habitar en esta sucá (cabaña, tabernáculo o tienda) nos llama a convertir nuestro desértico templo corporal en un escenario de convivencia, que parte por agradecer por todas las provisiones, satisfacciones y Su guía.

Confiar en el Creador implica, por ende, vivir alegres, positivos y agradecidos, dedicando nuestras labores a Él, tiempo de oración permanente para que, más que agitar en todas las direcciones algunos manojos de ramas dentro del Sucot, nos demos cuenta de que no hay mejor mitzvá (מצוה, mandamiento) que seguirle, entregándole nuestras primicias a Él, especies (Arbaat Haminim) que compuestas por el lulav (una hoja de palma cerrada), el etrog (un fruto de cidro), los hadasim (las tres hojas de mirto) y las aravot (algunas hojas de sauce) nos enseñan con sus esencias que Él nos ha dotado de todo lo necesario.

Cuando Moisés (מֹשֶׁה) rompió de forma agresiva las tablas de piedra con los Mandamientos, al ver que su pueblo adoraba un falso ídolo, regresó a la cima de la colina para pedir el perdón divino, expiando con ello todo pecado y recibiendo nuevamente los diez mandamientos, lo que nos enseña que tenemos una constante cita, en un lugar de encuentro especial, en un día señalado con Él, encuentro (Yom Kipur) que en Pésaj (pascua) o en  Shavuot (Pentecostés) debemos conmemorar con gratitud por todo lo recibido en este ciclo de vida agrícola que con su vendimia nos permitió peregrinar por este planeta rumbo hacia la nueva Jerusalén.

Al priorizar esa búsqueda hacia nuestro hogar celestial como familia es Su Palabra nuestro manual de vida, logrando a través de ella ese reencuentro diario que nos debe llenar de alabanzas evocando así Su primera venida pero invocando tras su ministerio terrenal su regreso misericordioso, tiempo de siega (peah, cosecha, מסכת) que nos llama como iglesia a integrarnos, disfrutando asi aquí y ahora gracias al Espíritu Santo de Su presencia, la cual nos reconfirma que debemos compartir en vez de competir.

Su amor y Luz guía nuestro trasegar por lo que en Su palabra (תַּנַךְ, tanaj) encontramos esas enseñanzas que debemos practicar para no desviarnos, irradiando además su esencia en nuestros entornos, comprometiéndonos a alejarnos de esa tendencia absurda en la que vamos perdiendo no solo el respeto, la admiración y el temor a Él, sino ese servicio fraternal que debemos para con So obra, sentir que debe además denotar la infinita gratitud que le tenemos por todo lo que nos provee y entrega a diario.

El Texto de Textos nos revela en Juan 7:1, “estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos;y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en él”.

Oremos para que con nuestras diarias costumbres alabemos más al Creador.

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