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Mi Parashà – Gènesis 17:9

Este versículo subraya el aspecto de responsabilidad y continuidad en el pacto. El Creador ordena a Abraham que él y su descendencia guarden el pacto. Desde la perspectiva de la cábala, este “guardar” (shamor, שמור) no se refiere solo a una acción pasiva de cumplimiento de leyes, sino a una protección activa del vínculo con lo divino.

La palabra “pacto” (berit, ברית) en la cábala representa la conexión entre los mundos superiores e inferiores. La conexión establecida en este versículo tiene un doble significado: no solo es un compromiso físico (como la circuncisión, que se menciona en los versículos siguientes), sino también un compromiso espiritual de mantener la pureza y la santidad a lo largo de las generaciones.

El verbo tishmor (guardar) implica un acto de vigilancia constante. En la cábala, este acto se relaciona con el equilibrio entre los deseos mundanos y la elevación espiritual, y cómo cada persona debe ser consciente de su conexión con lo divino en cada generación. El hecho de que se mencione a las “generaciones” (ledorotam) refuerza la importancia de la continuidad espiritual y cómo las acciones de una generación afectan a las siguientes.

La palabra ברית (berit – pacto) tiene un valor numérico de 612, y si sumamos uno (1), obtenemos las 613 mitzvot (mandamientos) de la Torá, lo que implica que este pacto abarca todas las obligaciones divinas. Guardar este pacto significa cumplir con todo lo que Dios espera del pueblo de Israel.

Otra palabra clave en este versículo es זרעך (zar’acha – tu descendencia). La suma gemátrica de זרע (semilla) es: ז (Zayin) = 7, ר (Resh) = 200, ע (Ayin) = 70, con un valor total de 277, que se considera una manifestación de la pluralidad y la continuidad de la vida.

La “semilla” no es solo la descendencia física, sino la transmisión espiritual de los valores divinos de generación en generación. A nivel cabalístico, esto puede interpretarse como la multiplicación de la luz espiritual que se transmite y se expande a través del cumplimiento del pacto.

Este versículo refuerza la idea de que el pacto entre el Creador y Abraham es intergeneracional. No es una responsabilidad que recae solo sobre Abraham, sino sobre su descendencia y todas las generaciones futuras. Esto nos invita a reflexionar sobre nuestra propia herencia espiritual y las obligaciones que tenemos, no solo para con nosotros mismos, sino para con aquellos que vendrán después de nosotros.

Desde la perspectiva de la cábala, este pacto no es solo un contrato divino; es una conexión que debe ser nutrida y protegida. Así como Abraham fue llamado a guardar el pacto, nosotros también somos llamados a preservar nuestra conexión espiritual y a transmitirla a las futuras generaciones. Esto incluye mantener viva la enseñanza espiritual, las tradiciones y la conciencia de lo divino en nuestra vida cotidiana.

A nivel personal, este versículo puede inspirarnos a ser más conscientes de cómo nuestras acciones de hoy tienen un impacto en el futuro, tanto a nivel físico como espiritual. Guardar el pacto implica un esfuerzo constante de vigilancia interna y de alineación con los principios divinos, para que nuestras generaciones futuras puedan heredar una conexión sólida y profunda con lo sagrado.

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