Back

Mi Parashà – Gènesis 17:11

En este versículo, la circuncisión se menciona como un acto físico que establece una señal (א֖וֹת – ot) del pacto entre el Creador y el pueblo de Abraham. Desde la Cábala, una señal no es simplemente algo visible en el plano físico, sino una manifestación de una realidad espiritual más profunda. El acto de circuncidar la “carne del prepucio” representa la remoción de aquello que es externo, lo que bloquea la pureza y la conexión directa con lo divino.

El término orla (עָרְלָה – prepucio) se refiere no solo a una parte física, sino también, en la Cábala, a la idea de un “velo” o “cubierta” que impide la revelación de la luz espiritual. Al eliminar este “velo”, se abre un canal espiritual más directo. Este proceso es, fundamentalmente, una transformación del ser, en la que uno se purifica para acceder a una mayor cercanía con el Creador.

Es la misma perspectiva que entendemos los creyentes cuando, ante la muerte en la cruz de nuestro Salvador, se rasgó el velo que nos alejaba de Él como consecuencia del pecado y de la muerte. Esto significa que esa señal (ot) como símbolo espiritual nos revela verdades profundas, siendo la circuncisión una manifestación física de un pacto divino, un compromiso continuo de vivir en acuerdo con la voluntad del Creador, tanto en lo material como en lo espiritual.

La palabra אות (ot – señal) en términos de gematría se compone de: א (Alef) = 1, ו (Vav) = 6, ת (Tav) = 400, siendo la suma de estas letras 407, un número que nos conecta con la idea de unidad y la conexión entre lo humano y lo divino. Al ser una señal del pacto, la circuncisión tiene el propósito de unir la realidad espiritual con lo material, de sellar este compromiso en el plano físico a través de un acto concreto.

El número 407 también puede reducirse: 4 + 0 + 7 = 11. El número 11 en la Cábala simboliza la trascendencia del orden natural (representado por el 10) para alcanzar un estado espiritual más elevado. Este proceso de trascender las limitaciones del mundo físico es precisamente lo que simboliza la circuncisión: eliminar el “velo” físico y espiritual que bloquea nuestra relación directa con el Creador.

Este versículo introduce un aspecto central del pacto entre el Creador y el pueblo de Abraham: la señal física de la circuncisión, un acto de purificación que representa la remoción de las barreras que impiden la conexión con lo divino, llamado a la transformación y a vivir conscientemente nuestro pacto con el Creador.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *