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Mi Parashà – Génesis 18:30

En este versículo, Abraham continúa intercediendo ante el Creador por Sodoma, reduciendo el número de justos requeridos para salvar la ciudad. Aquí se establece una dinámica entre la misericordia y el juicio, que es un tema central en la Cábala. Abraham, personificando la sefirá Jesed (misericordia), apela a la posibilidad de encontrar solo treinta justos para evitar la destrucción. Esto muestra cómo incluso un pequeño número de personas rectas puede equilibrar las energías divinas y detener el juicio.

“No se enoje mi Señor” (lo-na yichar la’Adonai): En la Cábala, este tipo de diálogo refleja la relación profunda y cercana que Abraham tiene con Dios. La frase expresa respeto y humildad, pero también revela la confianza de Abraham en la misericordia divina. Abraham pide a Dios que no se enoje por su insistencia en reducir el número de justos necesarios para salvar la ciudad, lo que subraya la importancia del atributo de Guevurá (juicio moderado por misericordia).

“Quizás se hallen treinta allí” (ulai immatzeun sham sheloshim): El número treinta está vinculado a las sefirot de Tiferet, que en la Cábala representa el equilibrio entre Jesed (misericordia) y Guevurá (juicio). Aquí, treinta justos podrían ser suficientes para traer ese equilibrio espiritual que salvaría la ciudad. El concepto de equilibrio es esencial en la tradición cabalística, ya que permite la armonía entre fuerzas opuestas en la creación.

El valor gemátrico de “treinta” (sheloshim, 680) sugiere un equilibrio en las fuerzas espirituales. En la Cábala, el número treinta está relacionado con Tiferet, que es la sefirá que equilibra la misericordia y el juicio. Esta sefirá representa la belleza, la armonía y la compasión, y su presencia aquí refuerza la idea de que un pequeño grupo de justos puede restaurar el equilibrio espiritual en una ciudad.

El valor de “se hallen” (immatzeun, 197) refleja la importancia de encontrar lo justo y lo recto en medio del caos. En la Cábala, la búsqueda de justicia y verdad es una búsqueda continua de la luz divina oculta en la creación. Encontrar incluso un pequeño número de justos es significativo porque puede ser suficiente para revertir el juicio divino.

El valor de “lo haré” (e’eseh, 376) refuerza el poder de la acción divina. Dios está dispuesto a detener el juicio si se encuentran suficientes justos. Este valor gemátrico refleja que la misericordia del Creador está presente incluso cuando el juicio parece inevitable y que las acciones correctas pueden transformar el destino de una comunidad.

Este versículo destaca el poder transformador de los justos y la capacidad de la misericordia para equilibrar el juicio. Abraham, como canal de Jesed (misericordia), sigue intercediendo, reduciendo el número de justos necesarios para salvar la ciudad, lo que refleja la creencia cabalística de que incluso una pequeña cantidad de rectitud puede influir en el destino de una comunidad.

La gematría del versículo refuerza esta enseñanza. El número treinta (680) está asociado con el equilibrio y la belleza de Tiferet, sugiriendo que encontrar este número de justos podría restaurar la armonía en Sodoma. La búsqueda de los justos (197) refleja la importancia de encontrar la luz divina oculta en el caos, mientras que el valor de “lo haré” (376) subraya el poder de la acción divina que puede cambiar el curso de la historia en respuesta a la intercesión y la rectitud.

Este versículo nos invita a reflexionar sobre el papel de nuestras acciones justas y cómo, incluso en situaciones difíciles, la búsqueda de justicia y equilibrio puede traer redención y transformación. Como Abraham, debemos interceder y buscar la misericordia, confiando en que nuestras acciones correctas tienen el poder de cambiar nuestro entorno y salvarlo del juicio.

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