
Mi Kabbala – Sivan 1, 5786 – Domingo 17 de mayo del 2026.
¿Soledad?
El Texto de Textos nos revela en Genesis 2:18, “Y el Creador el Señor dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea”.
La palabra Hitbodedút ( התבודדות) deriva de la raíz Hebrea bod, que significa separado o solo, invitación para reflexionar a solas, aislándonos de nuestras actividades durante un periodo de tiempo, con la finalidad de dirigir la atención hacia adentro: al Creador, sacando tiempos para en privado orar y dialogar con uno mismo, con Él, buscando Su guia y el transformarnos. Lo que no quiere decir el hacernos ermitaños, sino simplemente el apartarnos de las presiones de la vida con regularidad y constancia, para retornar a ellas desde una posición más fuerte, clarificando los objetivos y desarrollando una manera más efectiva de alcanzarlos una vez nos llenemos de Él gracias a su iluminación.
El objetivo de la oración es el confiar más en Él logrando un estado deseable en donde nos reencontramos con Su guia, sabiéndonos siempre amparados por nuestro amoroso Padre Celestial. Calma y paz, que solo se logra cuando entramos a esos escenarios de oración como en el trascurso del día, sino cuando estamos dispuestos fruto de ese aquietamiento a ser útiles a su obra, promoviendo una nueva postura frente a la vida. Meditación necesaria para sabernos sobre todo parte de Él, para no seguir aparte, degustando así a cada instante de un nuevo amanecer, en donde debemos reconocer Su verdad (שַחָר, shajar), esa que nos habla de nuestra eternidad.
Orar (tefilá, להתפלל) más que rezar, implica una profunda comunicación en donde alcanzamos la contemplación de una vida distinta, gracias a que nos sentimos confiados en nuestro padre, reconectados con Él, sintiéndonos además en paz, ya que de Él depende nuestra transformación personal integral, comunicación, que nos incita además a lograr gracias a esos espacios diarios en privado; con nosotros mismos, el ser mejores seres humanos, clarificando a través de esas reflexiones los verdaderos objetivos de nuestras vidas, desarrollando también a través de ese tiempo con el Creador, una manera más efectiva de alcanzarlos y de irradiar su amor en nuestros entornos.
Sacar esos tiempos personales para trabajar sobre uno mismo, es quizá una de las tareas más importantes que nos deberíamos imponer, para que incluso nuestras futuras expresiones, así como los pensamientos que sobre estas se soportan estén conforme a SU Palabra, la cual también debemos leer y releer en estos reencuentros diarios con nosotros y con Él, todo gracias al Espíritu Santo que esta allí presto para que le alabemos en voz alta, llamado que nos convoca a agradecerle, a exaltarle, en vez de solo pedirle. Si, esa es la manera de superar los obstáculos y lograr a través de Salmos (Telhillim, תְּהִילִים) y manifestaciones de bondad el sabernos confiados en Su guía.
Josué (יִשְׂרָאֵל) nos reitera que nuestras palabras actualizan nuestras potencialidades, fomentando también nuestra esperanza y los deseos de estar más cerca de Él, intenciones que transforman incluso nuestras ideas egoístas, lo cual nos lleva luego a pensamientos prácticos y la realización de acciones serviciales y fraternales, canal idóneo para acercarnos más orando de rodillas para traspirar Su hálito, aquietando así nuestra mente para observarnos a nosotros mismos, repensándonos respecto de nuestro comportamiento general y las actividades que debemos desarrollar para ser mejores seres humanos.
El Texto de Textos nos revela en Juan 14:18, “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”.
Oremos más para así estar más tiempo a solas con nuestro Creador.



